|

Adiós al Padre Ibisate: el humanizador de la economía
Hace un par de días recibí una mala noticia: El padre Javier Ibisate había fallecido a sus 76 años. Un enfisema pulmonar le había arrancado la vida. Las ocho cajetillas que llegó a fumarse repasaron factura. Sus restos fueron sepultados en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), a la que le dio 41 años de su vida a la formación de profesionales economistas
Lunes 30 de abril 2007
Teresa Andrade
teresa.andrade@centroamerica21.com
En una ocasión tuve la oportunidad de ver al padre “Ibis”, como se le conocía en la comunidad universitaria, ofrecer clase a sus alumnos de la carrera de economía. Fue impresionante ver la propiedad con la que hablaba y exponía los contenidos teóricos, siempre con una aplicabilidad a la realidad. A pesar de discutir problemas tan serios sobre el entorno económico y sus desventuras, el humor en sus comentarios y su gran sonrisa no podían faltar en su cátedra.
Hace unas dos semanas, dio su última clase de Historia Económica. Sus alumnos aún le extrañan, se les conmueven los ojos al recordar las clases del Padre que tanto han seguido y admirado. Una de sus alumnas me comentó que ya se veía bastante enfermo, que le costaba respirar en la clase, sin embargo nunca paró de dar la cátedra, hasta que fue hospitalizado.
El padre Ibisate, además de ser un académico riguroso y defensor de la economía con énfasis en los pobres, era un gran religioso creyente de la Teología de la Liberación , por la que por mucho tiempo en sus cátedras promulgó la justicia social y la defensa de los pobres, desde la economía.
El jesuita español fue uno de los últimos representantes de una generación de jesuitas que venían al país desde su natal España. Esta generación de jesuitas, encabezados por el que fue rector de la UCA, Ignacio Ellacuría, estableció en El Salvador las bases de una sociedad crítica, desde la perspectiva de la Teología de la Liberación y cuya bandera fue la "opción preferencial por los pobres", de la cual ahora solo sobrevive Jon Sobrino.
Seis de estos sacerdotes jesuitas, incluyendo a Ellacuría, fueron asesinados por una unidad del Batallón Atlacatl, del ejército salvadoreño, el 16 de noviembre de 1989 en el contexto de la ofensiva guerrillera denominada “Hasta el tope y más allá”. Solo Ibisate y Jon Sobrino se salvaron de la masacre al encontrarse fuera del recinto universitario.
La admiración del padre “Ibis” hacía Monseñor Romero y sus compañeros jesuitas, lo transmitía en sus cátedras, ponencias y estudios. En sus artículos sobre economía social, mostraba una economía que no era sólo de cifras, sino una economía con el valor humano que necesitan las ciencias para poder ser aplicadas a la realidad.
Nadie puede dudar el legado de este gran hombre de las ciencias económicas, del humanismo y sobre todo de una generación de intelectuales entregados al servicio social y a la preocupación por las mayorías del país. Muestra de ello fue que al funeral asistieron diputados de izquierda y derecha, campesinos, comunidad universitaria, la vicepresidenta Vilma Escobar, funcionarios y amigos personales del jesuita.
Pobres y ricos, derechas e izquierdas, todos por igual lamentamos el deceso del humanizador de la economía en el país: Javier Ibisate (Q.E.P.D).
|