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Vendedores del sector del Palacio Nacional que serán reubicados en la Av. Morazán

Vendedores ambulantes en el centro: “Ni la alcaldesa cabe en esas jaulas”

El centro de San Salvador se ha caracterizado, durante mucho tiempo, por el desorden vehicular y los miles de vendedores que mantienen sus ventas a las orillas de las calles y en las calles mismas. Los intentos de ordenarlo han sido en vano, aunque existe disposición, tanto de la Alcaldía como de los vendedores, para que ello sea posible. Lo que hace falta es un diálogo serio de las partes para llegar a acuerdos concretos, viables y justos, según lo ven los vendedores de la zona, que hablaron con Centroamérica 21 y explicaron la problemática desde su perspectiva.

Lunes 7 de mayo de 2007
Teresa Andrade
teresa.andrade@centroamerica21.com

El pasado lunes 30 de abril, la Alcaldía de San Salvador preveía desalojar 191 puestos de la zona aledaña al Palacio Nacional para llevarlos a la avenida Morazán, al costado norponiente de la plaza San Martín o antiguo Paraninfo de la Universidad de El Salvador; pero los vendedores se negaron a trasladarse, porque las medidas de los módulos no cumplen con lo pactado.

Pedro Julio Hernández, dirigente de la Coordinadora Nacional de Vendedores, sostiene que trasladarse a ese lugar no es una alterativa real: los módulos son muy pequeños y no suponen una mejoría en la situación de los vendedores. “Se están oponiendo rotundamente, y tienen razón. En 90 centímetros no cabe nada. Si cabe un canasto, no cabe el banco para sentarse”, señala.

Ambas partes llegaron al acuerdo de desalojar toda la zona del Palacio Nacional el pasado 20 de abril. La comuna se comprometió a darles a los comerciantes módulos a todos, que tuvieran la misma forma y el mismo tamaño, para evitar futuros reclamos por el espacio. Se habló que serían de 1.5 metros cuadrados , y ahora se encuentran con puestos de 85 centímetros , y solo unos pocos mantienen la medida acordada.

Hernández asegura que hay total disposición de los vendedores para colaborar con la , siempre y cuando se cumpla con lo acordado. “ Lo que ha hecho la alcaldesa (Violeta Menjívar) está mal, aunque yo creo que es la gente que le trabaja a ella la que no la deja. Yo creo que ni cuenta se ha dado de estas jaulas que se han hecho”, enfatiza.

Este reordenamiento responde a una necesidad de mejorar las condiciones del Centro Histórico y así atraer a turistas e inversionistas. Sin embargo, Hernández expone un planteamiento: “¿ Por qué no les enseñan la realidad a los turistas? Esos argumentos quieren esconder la realidad de pobreza y de marginalidad, porque por eso los pobres estamos en la calle”.

Los 85 centímetros

Los comerciantes ridiculizan poniendo una silla vieja, el poco espacio de los módulos que les ha asignado la Alcaldía.

Los 191 comerciantes que forman parte de la Asociación de Vendedores Ambulantes de El Salvador (AVAES), Independientes e Independientes III, y la Asociación Nacional de Trabajadores, Vendedores y Pequeños Comerciantes Salvadoreños (ANTRAVEPECOS), exigen que se cumpla con las medidas pactadas para los puestos. Solo de esta forma se trasladarán hacia el lugar estipulado por la , señalan.

Anteriormente, en la avenida Morazán había algunos vendedores que contaban con al menos cuatro metros para sus ventas y tenían luz eléctrica. Éstos han sido los más afectados; han perdido varios puestos y tienen quince días de no vender, por las obras para la construcción de los módulos.

“Nosotros somos cuatro personas asociadas y teníamos seis metros. Ahora nos han dado dos puestos de 1.50 nada más. Solo nos cabe la refri y la cocina, y además nos vinieron a quitar la luz”, expresa Marina Cornejo, miembro de AVAES.

Los puestos de esta asociación, en su mayoría, cuentan con los 1.50 metros acordados, pero los de las otras tres organizaciones solo tienen 85 centímetros . “Todos firmamos por la misma medida, y por eso los demás compañeros no están de acuerdo. Es una injusticia lo que han hecho”, dice Dinora Martínez, presidenta de AVAES.

La dificultad en la que estarían los comerciantes en un espacio tan pequeño es evidente. En uno de los puestos han colocado una silla vieja, como símbolo de que es lo único que cabe en ese espacio. “No estamos de acuerdo con pasarnos. No cabemos. Parecen jaulas para monos o para gallinas”, se queja Margarita Palacios, vendedora del sector del Palacio Nacional.

La mayoría de vendedores que consultamos aseguran que, si se llega a un buen acuerdo con la , están dispuestos a ocupar los nuevos lugares. Hernández asegura que en una reunión sostenida la tarde del viernes pasado con los encargados de la Alcaldía pusieron varias condiciones para cumplir con el desalojo: la medida de 1.50 metros para todos, energía eléctrica, un acceso de agua comunitario y la limpieza de los tragantes.

Una vuelta por el centro

Caminar por las calles del centro de San Salvador sigue siendo una odisea a pesar de los intentos de reordenamiento. Esquivar la basura, atravesar los puestos de toda clase de artículos, comida, ropa y lo que se le ocurra, evitar que un bus o microbús lo atropelle y chocar con las decenas de personas que caminan en sentido contrario es un típico escenario de esta enmarañada zona de la capital.

Según datos de la municipalidad, en el primer plano de la ciudad se aglomeran 27 mil comerciantes informales, aproximadamente. Muchos de ellos tienen un puesto específico e intentan adecuarlo y ponerlo de manera organizada con sus compañeros para no generar molestias.

Las asociaciones se han organizado de tal forma que, a partir de este año, se ha tomado en cuenta el paso vehicular, peatonal y la visibilidad de los almacenes para la construcción de las ventas . De esta manera se han reorientado la calle Darío, la 3ª, la 4ª avenidas, la calle Delgado y otras.

Efectivamente, caminar por la calle Delgado es mucho más fácil que caminar por la zona aledaña a la iglesia Sagrado Corazón. “La construcción que hemos hecho permite la visibilidad de los almacenes, el paso vehicular es totalmente fluido y tiene una unidad en cuanto a estructura y materiales”, explica Joaquín Rodríguez, vendedor de DVDs.

Palabra de vendedor

Pedro Julio Hernández, dirigente de la Coordinadora Nacional de Vendedores.

“El Problema de los vendedores es estructural, no cosmético”, asegura Hernández, y continúa: “Mientras el tema se siga tratando como hasta hoy, desde el punto de vista estético, no desde el punto de vista estructural y social, no va a solucionarse”.

Las 29 asociaciones de vendedores que funcionan en el centro capitalino trabajan de manera organizada para solventar sus problemas, no solo con la , sino también con respecto a necesidades propias y el sostenimiento de sus negocios.

Hasta el momento han ejecutado una “autorregulación”, en la que ellos mismos han tomado conciencia de la importancia de llegar a acuerdos concretos y, si no se logran, buscar el mejoramiento de sus puestos y de la zona en la que trabajan. Pero las calles siguen ocupadas por miles de vendedores.

“A mediano plazo podemos ir viendo si construimos un Metrocentro para pobres, y hay que aspirar a eso”, dice Hernández. Asegura que hay muchos edificios abandonados en el centro y se pueden adecuar, de manera que todos los comerciantes informales ocupen el lugar y desalojen las calles, pero se necesita la colaboración de todos. Cree que no basta con moverlos de una calle a otra: si no se cambia el fondo del problema, la propuesta sería solo una de tantas medidas que no llevan a ninguna parte.

“Nosotros estamos conscientes de que el de los vendedores no solo es un problema de la Alcaldía , pero necesitamos que nos cumpla lo que promete”, expresa Dinora Martínez. El asunto es complejo, y los vendedores sostienen que el reordenamiento es solo una parte del problema; detrás está la falta de empleos y oportunidades para la población.

Zona comercial de la iglesia del Sagrado Corazón, a simple vista una muestra del caos en San Salvador.

“Tenemos disponibilidad y buena voluntad, pero esta alternativa de la calle Morazán es una mala alternativa”, confiesa Ana Gloria Martínez, vendedora de la zona del Palacio Nacional. “El mensaje que la Alcaldía ha dado, con ese tipo de alternativas para la gente, es que no nos ordenemos”, complementa Hernández.

El malestar de los vendedores es generalizado. Habrá que esperar que la Alcaldía responda ante estás opiniones, a un año de que la alcaldesa Violeta Menjivar, del FMLN, se encuentra al frente del gobierno capitalino.

“Es una burla la que nos han hecho. Ni ella misma (la alcaldesa) cabe en esas jaulas con su gran silla, mucho menos nosotros”, expresa una vendedora que no quiso ser identificada.

Esta es la visión de los vendedores frente a la problemática, en la próxima edición de Centroamérica 21 tendremos una segunda entrega donde se ahondará en la temática desde el punto de vista de las instituciones y entidades responsables de los problemas de la capital.

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