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La marcha del 1° de mayo, insultos, pintas y nostalgias
Sindicalistas, estudiantes, religiosos y simpatizantes del FMLN marcharon en conmemoración del Día Internacional del Trabajo. No faltaron los daños a la propiedad privada y las consignas contra el gobierno. Encapuchados que portaban varillas de metal recubiertas con papel periódico daban correteos de tiempo en tiempo. La explosión de cohetes de alta intensidad les abría el paso y aceleraba al mismo tiempo el paso del resto de marchantes.
Lunes 7 de mayo de 2007
Alejandro Labrador
labrador@centroamerica21.com
“¡Culo a tierra, ¡culo a tierra!”, decían los gritos a lo largo de las calles. Como por efecto de dominó, manifestantes con los rostros tapados, vestidos de negro y algunos disfrazados de agentes de la UMO , se dejaban caer sobre el pavimento. A los pocos minutos, a la cuenta de tres de uno de ellos, al frente del grupo, rompió en una carrera masiva hasta unas cinco calles más adelante.
La agitación era tan solo un punto de la multitud
Diferentes grupos de personas marchaban desde las nueve de la mañana. Sindicatos, estudiantes, comunidades religiosas, ex-combatientes, campesinos y simpatizantes del FMLN conformaban la protesta.
Geraldina Castillo, del departamento de comunicaciones del FMLN, diría días después, que la marcha tuvo la participación de un aproximado de 50 mil personas. Un número similar a años anteriores, afirmó.
Una vez terminado el recorrido, la mayoría de personas que habían caminado no se quedaron a presenciar el acto político que se celebraría enfrente de Catedral Metropolitana. Políticos de centro, que prefieren el anonimato, coinciden en señalar que el desencanto con el discurso político es notorio en este tipo de eventos. “(Las manifestaciones) son más aprovechadas como la oportunidad de demostrar bélicamente un sentimiento de descontento contra los gobernantes”, afirman.
De hecho, los restoranes, negocios, oficinas y edificios públicos que estaban al paso de la manifestación, quedaron visiblemente manchados con insultos, mensajes y consignas. Se pronunciaban por el aumento salarial, la derogación del Tratado de Libre Comercio, mayor presupuesto para la UES , la aprobación de los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo y la abolición de la Ley Antiterrorista. Jóvenes que se cubrían el rostro con pañoletas del Bloque Popular Juvenil (BPJ) y las Brigadas Revolucionarias de Estudiantes (BRES) fueron los más vistos en estas actividades.
En determinados puntos de la caminata hubo incidentes violentos entre manifestantes, periodistas y civiles. Los golpes y la nula intervención de la Policía Nacional Civil, fueron el denominador común de estos hechos. El saldo final serían dos personas agredidas: un periodista televisivo, que fue atacado por un manifestante que portaba una camisa del FMLN, y un civil, que transitaba por la zona del Hospital de Maternidad y fue arremetido por un sujeto con el rostro cubierto y vestido de negro.
Horas antes del arranque de la marcha que avanzaría desde El Salvador del Mundo, militantes del FDR también habían tenido altercados con personas pertenecientes a la marcha. Los votos a favor de préstamos en el 2006, en los que las bancadas del FMLN y el CD no alzaron sus manos, fueron las principales justificaciones para llamarlos traidores y “poco serios”. Los funcionarios del FDR optarían, luego de empujones e insultos, por no participar de la manifestación y largarse del lugar.
Horas después, el FMLN, a través de su Secretario General, Medardo González, pedía disculpas por cualquier tipo de agresión. Al mismo tiempo instó a aprovechar la cobertura de los medios para promover una verdadera imagen de cambio, en lugar de ganar enemigos.
Los diferentes grupos manifestantes seguirían su curso a través de diferentes arterias capitalinas hasta Catedral Metropolitana. A medida pasaban una calle o avenida, la policía cercaba el perímetro para evitar el paso de vehículos.
Gran parte de los que se habían concentrado en El Salvador del Mundo, eran representantes de las comunidades “Fe y vida” de la Iglesia Luterana salvadoreña. Serían unos siete mil religiosos los que salieron desde ese punto. Por su parte, estudiantes y sectores juveniles sumarían en total cerca de 10 mil individuos. Mientras el sector sindical, el más numeroso de todos, encabezaría alrededor de 15 mil personas. De hecho, pancartas con las siglas de los sindicatos del Frente Sindical Salvadoreño habían salido desde la UES y eran los puntos más sobresalientes de la columna.
Un pick up con altavoces y una persona que gritaba consignas en medio de canciones de protesta, se turnaban con una agrupación de tamborileros para animar el recorrido y lanzarle improperios a un helicóptero de la PNC que sobrevolaba la zona.
Cuadras más atrás, encapuchados que portaban varillas de metal recubiertas con papel periódico, daban correteos de tiempo en tiempo. La explosión de cohetes de alta intensidad les abría el paso y aceleraba al mismo tiempo el paso del resto de marchantes. “Si no se quitan las máscaras y pañoletas es porque saben que lo que hacen está mal. ¡Bien saben!”, instaba una mujer policía a unos supuestos estudiantes que se habían distanciado considerablemente del resto de la marcha para pintar sobre el muro de una empresa.
La mayoría se fue antes de los discursos
Durante el mediodía, en medio de ventas ambulantes y puestos improvisados de comida, hubo la participación de diferentes líderes sindicales, que darían discursos como parte del acto oficial.
Fueron mensajes de todo tipo y de diferentes sectores. Quedaba claro, tajantemente, el rechazo a las políticas gubernamentales de privatización de servicios básicos y de seguridad, sobre todo.
Aunque el grueso de los manifestantes ya no estaba a los alrededores, todavía había una cantidad de personas en la plaza cívica para presenciar el acto.
Lorena Martínez, representante del Movimiento Popular de Resistencia 12 de octubre (MPR-12) lanzaba un aviso importante. “La ley antiterrorista, la vamos a derrotar en las calles. Como lo hemos demostrado hoy”, afirmó.
Medardo González, en su turno al micrófono, hablaba, además, sobre la “lucha” iniciada a través de vías legales, para el estudio de la ley en mención y otros cuerpos normativos en la Corte Suprema de Justicia.
González también amenazó: “El país se puede ir de nuevo a un conflicto armado si llega a darse un fraude electoral en las próximas elecciones. ¡Eso no lo vamos a permitir!”, expresó.
Mateo Rendón de la Coordinadora Nacional Agropecuaria a punta de insultos e improperios contra el gobierno, logró arrancar aplausos de la concurrencia más radical: “Ni en Brasil ni en ninguna parte han bajado los precios por el etanol. Estos hijos de puta ya no nos dan paja”, vociferó.
Pasadas las dos de la tarde, para la hora en que iba cerrando el evento político ya no quedaba mucha gente. La mayoría de quienes se mantenían en el lugar eran personas mayores. Entre ellos, ex combatientes o funcionarios del FMLN.
Los jóvenes, en su mayoría, se habían largado ratos antes del lugar. Para algunos políticos, dicha conducta coincide con el desgaste político que vive el país, donde las vías alternas a la política son más llamativas para exigir o reclamar. La toma de calles, las huelgas y las pintas insultantes, en este caso, parecen ser muestra de ello.
La misma música de siempre
La música latinoamericana y el nuevo canto son, para los artistas del medio, una remembranza constante de los años en que la región sufría grandes convulsiones a causa de las dictaduras militares. ¿No se trata de un tipo de estancamiento? ¿No hace falta renovar?
César David Merino, Cedamer, ha participado en todas las marchas del primero de mayo, en todos los actos oficiales de la izquierda desde finales de los años setentas del siglo pasado.
Durante el acto oficial del primero de mayo en la Plaza Cívica fue el encargado de abrir el telón a los discursos de los diferentes representantes políticos, sindicales y religiosos.
-¡Si son las mismas canciones de hace cuarenta mil años!-,, decía Reina, mientras se apoyaba en la barda que cerca el parque. Era una de las no muchas personas que se habían quedado al acto.
-No es solo repetir las canciones por capricho-, me aclara Cedamer-. Es un acto de remembranza y de rescate de una memoria histórica concreta. Usted sabe, si desaparece la música, desaparece la memoria histórica también.
Melodías del Nuevo Canto y sus representantes más prominentes como Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, Enrique Mejía Godoy son, para el cantautor, “la muestra de lo que significaba ser latinoamericano durante las dictaduras y años de opresión”.
-¿Pero ahora, ¿vivimos todavía en opresión bajo dictaduras? ¿No hace falta renovar la música?”, le pregunté, esperando una reacción acalorada.
-Yo creo que renovación si hay. Hay en el país grupos que se han encargado de ir produciendo música nueva…
-¿Quiénes?
-Está Sierra Madre, Canto por la Paz , Jilguero, Exceso de Equipaje, Yolocamba i tá, Xolotl, por ejemplo…
-Pero esos grupos también tienen años ya en la faena musical…
-Sí, ya tienen ratos.
Nos tienen olvidados
Organizaciones de ex combatientes en El Salvador tienen agremiados alrededor de siete mil inscritos. En los últimos años han pedido el cumplimiento de algunos acuerdos pendientes referentes al presupuesto o a prestaciones a las que tienen derecho como lisiados de guerra o veteranos del conflicto. En ocasiones, sus exigencias se han dirigido tanto para los gobiernos de ARENA, como también para el FMLN.
José Zelaya es excombatiente guerrillero, vino a la marcha como parte de la organización de veteranos de guerra de La Unión. Con un libro en la mano, que recién había comprado en la carpa del Instituto Schafík Handal, espera sentado el fin del evento en la Plaza Cívica , mientras hojea, lento, su nueva adquisición.
José ha ido perdiendo la vista con los años. En ambos ojos tiene cataratas, que lo obligan a leer más lento que antes. Mientras habla de eso, vuelve la vista de una sola vez a la tarima y me doy cuenta que, mientras habla conmigo, también está pendiente de cada cosa que dicen desde la tarima.
Desde ahí, una mujer grita a todo pulmón consignas alusivas al FMLN. A José, parece, le dan ganas de gritar, pero no lo hace. Prefiere masticar las palabras, como para no dejarlas salir. Cierra el libro y lo aprieta contra su pierna.
A pocos metros al frente de donde está sentado José, está Fermán, tambaleándose, con los ojos medio abiertos y con una botella pequeña en la mano derecha.
-¡Yo soy combatiente!-, grita-, yo tengo los mismos derechos que usted, mi hermano, de ganar dólares. Yo soy gringo también...
Fermán le habla a quien lo quiera escuchar. Se sienta en el suelo y vuelve inmediatamente, aunque con un poco de esfuerzo, a ponerse de pie. Levanta la mano, como pidiendo la palabra a los alto-parlantes.
“¡Que viva el FMLN! ¡Que viva nuestro comandante Sánchez Cerén! El único comandante consecuente que nos queda... el único que todavía lucha por los pobres”, suena en las bocinas.
-Eso sí es cierto”, dice José-, el otro montón de mandos ya nos dejaron. Todo el ERP se aculeró y así un montón de gente. Grandes personas y comandantes que tenía el FMLN, hoy ya quedan poquitos. Se fueron del país y no volvieron.
-Jonás está de concejal en la Alcaldía de San Salvador con Violeta Menjívar – le digo –. Está con el FMLN.
-¿Con el FMLN?
-Sí.
-Eso no sabía yo, ve. Pero sí está bueno. Yo creí que también se había ido.
José vuelve a ver a la tarima. Espectadores en realidad quedan pocos. Son las dos de la tarde y no va quedando nadie en la plaza. José escucha que su bus está por partir. Me extiende la mano, una sonrisa y se va.
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