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¿Empobrecimiento de las relaciones humanas? Sin embargo, Orellana señala que no todo es color de rosa cuando de internet se habla: “Me parece que hay un empobrecimiento en las relaciones humanas. Yo no creo que nos una la tecnología, creo que más bien nos separa. La gente está sustituyendo medios cercanos, yo diría hasta sinceros, de interrelación cara a cara por este tipo de medios”. Esta crítica, junto a la cuestionada realidad de las relaciones vía internet, ha sido tema de discusión desde el surgimiento del medio, en 1962 . Existe el debate de si el contacto es real, si una sonrisa expresada con un emoticón es verdadera, si una caricia en realidad puede sentirse. Annette N. Markham, autora del libro Life on line: Researching Real Experience in Virtual Space , realizó un estudio basado en entrevistas en línea. Según los resultados obtenidos, Markham concluyó que existen diversos modos de vivir el internet. Para algunos es solo una manera de obtener información y para otros es realmente un modo de ser. “Para Jennifer (una de las personas con las que la investigadora tuvo conversaciones vía chat) estar en línea es real en el sentido de que los textos de otras personas están en verdad ahí, y los textos de las personas son una sustitución de su voz y de su presencia física”, expresa Markham en su estudio. Es decir que las personas pueden percibir a Gabriel García Márquez como una persona real aunque jamás lo hayan conocido, ni lo hayan visto; aunque no sepan si quiera que es el autor de Cien Años de Soledad. Tan solo deben tener la experiencia de que leer: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. Esto bastará para que se le perciba como una persona real, sin importar su nombre, género, edad u ocupación. Por otro lado, al hablar de los efectos que internet tiene en las nuevas concepciones de las relaciones interpersonales, Ivón Rivera aclara que la clave no son los efectos que los medios de comunicación podrían tener en las personas. Lo importante es evaluar el uso que las personas le dan a los medios, y en este caso, por qué le dan esos usos a Internet. “Creo que el enfoque de muchos estudios en internet está equivocado . Porque vos decís: lo bueno y lo malo de internet . No. Hay que ver qué problemas reales tenemos en la sociedad diaria para que la gente esté buscando el internet como un modo de escape; para que esté viendo que tiene mayores posibilidades de relaciones sociales en internet que en la vida cotidiana”. Con este comentario la comunicadora hace un llamado a tratar de ver las causas de que los usuarios de internet lo perciban como un escape, como una herramienta para hacer amistades, para buscar información, para tener sexo cibernético. Este último es la experiencia cotidiana de Sunshine . Ella admite que lo hace porque internet la libera: “me libera de mi inseguridad, de mi timidez (…) Casi no hago amigos tan fácilmente. Como soy callada, se aburren. No soy muy sociable”. ¿Estaremos creando individuos inseguros en esta era cibernética? La inseguridad y el anonimato Aunque Sunshine se refería a su timidez, Orellana apunta al tema de la inseguridad social. Al respecto, señala que un factor determinante en el fenómeno de las tecnologías de la comunicación es la inseguridad. “No tendrían el impacto que tienen si no fuera por el aspecto de la inseguridad”. Tiene que ver con que el usuario decide con quién establece contacto y si decide dejarlo en el plano cibernético, sin materializar un encuentro. Con esto se reduce la posibilidad de ser víctima de un asalto a mano armada, una violación o incluso la posibilidad de adquirir enfermedades de transmisión sexual. Además, Orellana afirma que “la magia que tiene internet es que yo no necesito mostrar quién soy”. El psicólogo asocia esta práctica con la sensación de un “poder ficticio” que viene dado con el anonimato, con poder decir y hacer lo que se desea. La sociedad: el juez Pero Rivera tiene otro punto de vista al respecto. Según ella, el miedo no solo se trata de buscar más seguridad ante una posible agresión física. No es el temor que el ciudadano pueda sentir mientras camina por la vía pública, entre personas que estén a unos cuantos metros de distancia y que son desconocidos. Es el temor que impide a otros, como Sunshine , contar su experiencia: el miedo a la crítica. Sunshine confirma lo expresado por la especialista. Tiene miedo a la crítica, por eso no es capaz de contarle su vivencia a todo el mundo: “Internet me da seguridad porque se puede actuar sin el miedo a que me juzguen”. Esta opinión retrata la explicación de la comunicadora. Rivera piensa que las opiniones que satanizan al internet tienen que ver con el misterio que lo envuelve, puesto que tiene una penetración de solo 9.10% en la población salvadoreña. Es decir que solo un mínimo porcentaje del país accede a internet y el resto de la población queda excluida. Internet no es explorado por el grueso del país, por eso no es de extrañarse que la mayoría de la población no conozca mucho del tema. Asimismo, la poca población que tiene acceso a internet hace que sea difícil hablar de un real impacto social de internet, y de las prácticas que tienen lugar en este espacio, al menos es difícil detectarlo. Rivera en verdad no lo sabe. Por el momento, puede decirse que para unos es una forma de vida, para otros es un medio para buscar información. Desde el punto de vista de la especialista en comunicación, “va a depender de las necesidades o carencias, dirán algunos, que tenga la gente”. Y además será reflejo y expresión de las personas que construyen la sociedad en que viven.
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