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Ivón Rivera: comunicadora. Ha investigado el tema del papel de internet en la sociedad actual.
 
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Ivón Rivera

Creo que el enfoque de muchos estudios de internet está equivocado

En internet puede encontrarse todo tipo de información: desde la académica hasta la que explora temas polémicos, como el sexo. Sin embargo, para Ivón Rivera, máster en comunicación, el verdadero enfoque no debería estar en comprobar si internet en verdad altera nuestra personalidad o la manera en que actuamos.

Lunes 7 de mayo 2007
Georgina Vaneqas
gvanegas@centroamerica21.com

Centroamérica 21 habló con la académica sobre este tema, que ha marcado sus estudios de maestría en Comunicación, realizados en la Universidad de Illinois, Chicago. Rivera pone de manifiesto su interés por el ciberespacio en su tesis: “Las metáforas del internet y sus implicaciones para la construcción de marcos de conocimiento sobre la comunicación mediada por computadora”.

Según ella, lo esencial sería saber para qué usamos internet. Más aún, el verdadero reto estaría en evaluar el tipo de sociedad en la que se desarrolla esta “cibersubcultura” que utiliza internet. ¿Qué tienen nuestras sociedades actuales para que los individuos que las construyen, las viven y las alimentan cada vez hagan a internet una parte cada vez más importante de sus vidas?

Georgina: ¿Cómo internet ha venido a cambiar el concepto de las relaciones interpersonales?

Ivón: No siento que el internet por sí solo haya cambiado eso, sino que ha potenciado el hecho de que ya no creamos tanto en la imagen que tenemos cara a cara. También confiamos en otras cosas; por ejemplo, en el lenguaje que utiliza la gente. Se dice que en internet confiamos más en los emoticones. ¿Por qué se confía más en todas estas formas de performance o de actuación de la gente?

Erving Goffman estudió la dramaturgia. Dice que siempre estamos actuando (…) En ese sentido, el internet es solo un medio que viene a reflejar que no solo tocarte es un símbolo de que sos genuino. Internet viene a cuestionar todo eso.

Vos conocés a alguien, pero si esa persona asume una determinada pose, te la creés. Y eso es tan real como creerle una determinada pose a la persona que está en internet. Entonces es toda esta cuestión de que no tenemos una sola esencia, sino de que jugamos distintos roles y, dependiendo de estos, vamos a asumir un papel (… ) en un escenario determinado y vamos a asumir toda la grandilocuencia que implica estar en un escenario.

G: Es decir que juego un rol, ya sea cuando estoy en Messenger, en un chat, o en persona.

I: Exacto. Yo hice un ensayo en Estados Unidos. Se trataba sobre un personaje que había creado en internet. ¿De qué se trataba? De desplegarme como una mujer intelectual, que gustaba de una buena conversación, etc. Entonces, para ser coherente con todo mi personaje, casi nunca usaba los emoticones. Nunca usaba abreviaturas, porque desde mi punto de vista, y desde el personaje, era una violación al lenguaje.

Ivón señala que el enfoque de muchos estudios sobre internet está equivocado.

Si ves que hay una persona que te acepta por la intelectualidad y por determinado uso de palabras y las cosas que has leído, te vas a sentir bien con esa persona. Vas a tratar de darle más estímulos positivos para seguirle reforzando la personalidad que tenés. Pero partimos del supuesto de que estamos actuando.

Entonces creo que la clave del internet no es cómo nosotros actuamos frente a los demás. Desde chiquitos nos enseñan a ser mamás, a ser hermanas, y nos van dictando cómo tenemos que ser. La clave del internet es la anonimidad; podés jugar con un montón de personalidades, explorarte a vos mismo sin el problema de que te estén juzgando.

G: Esto me recuerda el caso de una joven con la que hablé. Según ella, de día es estudiante universitaria y por las noches pone su cámara web, se transforma y dice que su cuarto es un burdel. Tiene sus clientes y hace sus personajes. ¿Tendría que ver con ese rol que cada quien tiene mientras está en internet?

I: Exacto. A esta muchacha la entiendo perfectamente. Vivimos en una sociedad que es sumamente castrante. De repente las mujeres nos tenemos que poner falda porque si no, no somos lo suficientemente mujeres; (se nos dice) que a determinada edad nos tenemos que casar porque si no ya se cuestiona nuestra femineidad; que a determinada edad tenemos que tener hijos porque si no también se cuestiona nuestra femineidad.

Entonces, ¿qué te proporciona el internet? Una forma de vida. Hay ciertas personas que lo ven como una herramienta solo para mandar datos, hay otros que lo ven como un lugar para pasar el tiempo. Yo también lo veo como un lugar, porque si no estoy en el internet, siento que no estoy en nada, aunque no esté chateando con nadie. Es como un lugar en el que pasas y sentís que algo pasa.

Y hay mucha gente que lo ve como un modo de vida. Imaginate: la sociedad te castra, no podés hacer lo que querés, no tenés chance de experimentar en esta sociedad, en este pueblo en el que vivimos. No tenés chance de vestirte de un modo un día, de otra forma otro día, para experimentar quién querés ser. Y eso te lo da el internet, porque ahí podés ser quien querés.

G: En el caso de esta joven, ella se describe como una persona tímida, como la niña buena de casa. Y de repente en internet se libera.

I: Y se transforma.

G: Y se transforma.

I: Sí, eso es lo interesante. Creo que el enfoque de muchos estudios en internet está equivocado. Porque vos decís: “lo bueno y lo malo de internet”. No. Hay que ver qué problemas reales tenemos en la sociedad diaria para que la gente esté buscando internet como un modo de escape; para que esté viendo que tiene mayores posibilidades de relaciones sociales en internet que en la vida cotidiana. La pregunta de muchos estudios del internet está mal planteada: “Los efectos de internet”. No son los efectos. ¿Qué está haciendo la gente con el internet para poder experimentar?

Es porque la sociedad en la que vivimos es muy castrante, no nos deja experimentar, no nos deja vivir. Sexualmente nosotros nos sabemos lo que queremos hasta después del matrimonio y resulta que esa persona no es la adecuada y ¿qué hacés ya casada?

Lo otro es el poder. Ella tiene el poder porque está tranquilamente mostrándose a todos los demás desde su casa y decide con quién tener los encuentros. Además, si alguien te está molestando vos lo tachás y lo sacás de tu vida. Claro que eso te da otras consecuencias para las relaciones personales: se vuelven desechables.

G: ¿Por internet?

I: No por internet.

G: Cara a cara también.

I: Ajá, porque a persona que no te cae bien la sacás de tu grupo, no le hablás. Eso lo vemos en la vida cotidiana. Con el internet tachás a alguien.

G: Lo bloqueás.

I: Lo bloqueás. Y ¿qué es lo que hacés en tu vida cotidiana? Bloqueás a la gente. Amistades de años he visto desaparecer por una cosa así. En lugar de entablar el diálogo, de ver qué pasó. Cada vez estamos conociendo más gente, pero estamos aprendiendo a tratarla como si fueran cosas.

Quienes dicen que te clavás mucho en el internet dicen “ubicate”. Pero vos considerás a esas personas que están en internet como seres humanos reales (…) No todo el mundo concibe a internet de determinada manera. Para unos es una forma de vivir, de estar, de hacer, y todo lo demás. Pero para otros es simple y sencillamente una cosa a la que te conectás de noche, bajás información y salís. Va a depender de las necesidades o carencias, dirán algunos, que tenga la gente.

G: Porque incluso Annette Markham, en su libro ( Life on Line ) muestra testimonios de algunas personas que considera reales a otras personas con las que chatean, en tanto que sus textos son reales, están digitados por ellos. Me imagino que puede ser como leer uno de esos autores (y le señalo los libros de su estante). Existe en tanto que estoy leyendo el libro que escribió.

I: Exacto. Vos leés a esta persona, lo que escribe, cómo escribe, y para vos es real, aunque no lo hayás visto nunca. Porque tiene corporeidad, por decirlo de algún modo. Entonces esa persona es tan real como el compañero que tenés a la par cuando estás en clase, porque te evoca sentimientos. ¿Hasta que punto esas emociones son reales? Aquí debatimos nuevamente el punto de qué tan real o virtual es internet.

Si lo ves desde un punto de vista sumamente racional, internet no es real. Pero ¿qué hay de todos los sentimientos que la gente crea en internet? Desde cualquier otra teoría dirías que eso es banal. Pero ¿qué pasa con la gente que entabla relaciones significativas en internet? Son válidas y reales porque uno siente al otro.

G: Las relaciones cara a cara son diferentes que las del chat. En decir, no es como ir a Metrocentro a recolectar teléfonos y correos electrónicos, como lo haría tal vez en el chat.

I: Porque si lo hacés sos considerada como inestable. Imaginate a la gente que conoce a otros en un chat de sexo. No los agregan a su lista normal porque los consideran parte de otro grupo. Es el derecho que todos tenemos de formar parte de distintos grupos. Y a mucha gente le da miedo admitir que tiene amigos en internet.

G: ¿Por qué será este miedo?

I: Porque te critica la sociedad. Porque te dice: “Iluso, ¿en qué andás metido?”. Siempre, lastimosamente, nos critican por todo. Te critican por los peligros que implica. Conocés un chero por internet ¿y es realmente lo que dijo ser?

G: ¿Es también el tema de la sociedad insegura en la que vivimos, de la sociedad del miedo?

I: Exacto. Toda la sociedad del riesgo, en la que tal vez quien estás viendo no sea el que esperás que sea. Pero trasladalo a la vida real, llamémosla “real”: Te podés casar con un hombre, pero resulta que es violento. Y hasta después te das cuenta. O podés conocer a tus amigas de años y de repente una te hace una trastada y decís: “¿qué pasó aquí?”.

Mucha gente dice que estamos reproduciendo la vida social que llevamos cara a cara en el internet. Todos tenemos máscaras. Por ejemplo, hay gente que se autodenomina como “los solitarios”, “los que no son bonitos”, que son los que tienen problemas, que son los que buscan el internet como un medio de escape porque no se les juzga físicamente. Internet da la ventaja de que te conozcan por tus valores, de construir toda una personalidad, de enamorar a alguien antes de verlo.

G: Por otra parte, quienes tienen acceso a internet en el país son muy pocos. Sin embargo, ¿se podría hablar de una cibercultura en El Salvador?

I: “ Cibersubcultura” diría yo, porque son muy pocos (…) Y además en otros países la gente tiende a expresarse con más libertad por el internet. Acá lo que muchos hacen es insultarse por el chat y se acabó. Quizás el internet puede ser un reflejo de las relaciones que tenemos en la vida cotidiana.

G: Un reflejo de la sociedad misma.

I: Exacto. Y por eso el internet no es tan importante ahí. Como vos decís, es una mínima cantidad la que tiene acceso a internet. ¿Y qué hacen con el internet? Jugar. No exploran todas estas cosas. Sin embargo, hay una cibersubcultura. Hay gente que dedica tiempo a postear en sus espacios, a tener un blog. Entonces estás buscando formas de desahogar tu identidad, de ver quién sos, qué sos, y qué lugar te da más espacio, más herramientas para hacer de tu sitio algo súper personal. Sí podríamos hablar de una cibersubcultura, pero es mínima.

G: Aunque sea mínima, ¿se podría decir que existe un impacto aquí?

I: Es bien difícil saberlo. Entre ellos mismos se conocen, saben quiénes son (…) ¿Impacto a nivel social? No sé si sea mucho, pero la gente está mostrando cada vez más su perfil en línea. Creo que como despliegue de identidad sirve mucho, pero ya al nivel de movimiento social, no tanto. No creo que sean los suficientes como para hacer eso todavía.

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