![]() |
|
Ya en la tarde, como a las tres, nos fuimos a la otra marcha. Esta la estaba organizando una ONG que se llama CHIRLA ( Coalición de Los Ángeles para los Derechos de los Inmigrantes). Salió de la esquina de las calles Tercera y Vermont. Los organizadores de la protesta no consiguieron permiso para marchar en la calle, pero la policía nos dejó caminar por una acera. Al final todos nos concentramos en el parque MacArthur. Ya en el parque había inmigrantes de todos lados: mexicanos, salvadoreños, colombianos, filipinos, chinos y todos unidos por una misma causa. La concentración fue pacífica, se gritaban consignas como “sí se pudo”, “Aquí estamos y no nos vamos”. Había música por todos lados, los asiáticos bailaban con dragones chinos, todos nos divertíamos. Dora y yo observábamos detenidamente todo, nos sentíamos muy a gusto. Cuando de repente como a eso de las cinco y media entraron los antimotines a replegar la manifestación. Al parecer unos jóvenes comenzaron a provocar a los policías, pero aún no se sabe. Otros nos dicen que todo comenzó porque querían tomarles fotos a los agentes. En medio de las balas En cuestión de minutos los policías comenzaron a disparar balas de goma y se hizo una ola de gente y como por resonancia se fue dispersando toda la manifestación en el parque. La gente se atropellaba y huía. Yo con la pobre Dora empujándole la silla de ruedas, así nos tocó salir corriendo. Después ya no solo era con los civiles si no también con la prensa, vimos como les daban con las macanas y les gritaban. Todos salimos despavoridos, si lo veían con una cámara, ya se le armaba. Cuando Dora y yo íbamos huyendo, con otro grupo de gente nos acorralaron los policías, se pusieron en fila y a unos tres metros, nos apuntaron directamente con las armas. Yo vi mi vida pasar, me dio mucho miedo. Bien nos hubieran agarrado a balazos. Lo único que se nos ocurrió fue apuntarles con los celulares porque así, si nos hacían algo tendríamos pruebas. Inmediatamente bajaron las armas. En ese momento, los helicópteros comenzaron a sobre volar la zona. Y entonces tuve una regresión, me sentí como en la guerra de El Salvador, así nos tocaba y Dora igual, solo que en ese entonces ella podía correr y esconderse, pero ahora necesitaba de mí para movilizarla en la silla de ruedas. Hubo muchos lesionados, porque no solo fueron las balas de goma, si no los macanazos y las bombas lacrimógenas. Si es que los antimotines iban dispuestos a arrasar con todos, parecía que lo único que querían era limpiarlo todo. Antes de llegar al parque, la policía iba detrás de la manifestación para disipar a la gente. Había demasiada vigilancia, más que el año pasado. Seguro ya nos tuvieron miedo. Yo no entiendo por qué entrar con tanta violencia si fue un mitin pacífico, nadie andaba armas, ni piedras, en Los Ángeles no hay piedras en el suelo, a lo mucho la gente les tiro agua, pero nada más. En ningún momento hubo una agresión real.
En la manifestación había niños, ancianos, bebés en sus coches, minusválidos. La policía no midió la consecuencia de sus actos. Todos nos asustamos mucho. La gente retrocedió y retrocedió hasta que nos sacaron y la actividad se anuló totalmente. Los policías cerraron el parque y acordonaron toda la zona, nadie pudo entrar de nuevo. Fue una lástima que se llegara a eso porque lo único que queríamos era que nos escucharan. Necesitamos una reforma migratoria justa, porque lo que las alternativas que plantea en Gobierno no son reales. Hay que denunciar todos los abusos que están haciendo con la gente. Los informes oficiales Información que llegó a la redacción de Centroamérica 21 indica que al menos 240 balas de goma fueron disparadas por los agentes del Departamento de la Policía de Los Ángeles (LAPD). Asimismo se indicó que 600 policías participaron en el operativo. La institución que organizó la manifestación vespertina, CHIRLA, se ha caracterizado por trabajar por los derechos humanos y civiles de inmigrantes y refugiados en Los Ángeles, desde 1986. Este movimiento tenía como punto principal dar a conocer las exigencias de la comunidad ilegal: búsqueda de una reforma migratoria justa, un paro a la guerra de Iraq, puesto que muchos de los militares destacados en ese lugar son latinos, y criticar la propuesta del presidente Bush. La primera semana de abril, Bush dio a conocer un plan que propone que los indocumentados puedan optar a visas de trabajo Z, que costarían $3 mil 500 para tres años, y si se quiere acceder a la naturalización habría que pagar una multa de $10 mil y tendrá que ser tramitada desde los países de origen, por lo que los que quieran aplicar tendrán que salir del territorio estadounidense.
“Es justamente a lo que nos estamos oponiendo, lo que propone Bush es demasiado dinero, es imposible legalizarse y mucho menos irse fuera por eso protestábamos”, asegura Cecilia Mármol. Los abusos cometidos en la marcha pro- migrante del 1° de mayo ha subido la temperatura de la discusión. El alcalde Antonio Villaraigosa , en una rueda de prensa realizada el 2 de mayo en una visita realizada a nuestro país, se comprometió a investigar el choque de la policía con los manifestantes y a evaluará las acciones de los policías involucrados en el incidente. Dichas investigaciones están realizándose hasta la fecha. De encontrase abuso en LAPD tendrían que pagar una multa cuantiosa, como ha sucedido en otras ocasiones en Estados Unidos.
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||