Suscríbete al Newsletter

Boletín semanal gratis
Buscar: en el sitio  
 

La izquierda enferma

Fue Vladimir Ilich Lenin quien afirmó que el izquierdismo es la enfermedad infantil del comunismo. Si se asume que le asistía la razón, no hay más remedio que admitir que están políticamente enfermos, y muy graves, quienes vociferan y pintan insultos en las paredes, quienes se encapuchan y blanden varillas de hierro y piedras en las manifestaciones, agraden a periodistas y a antiguos camaradas disidentes, como sucedió, una vez más, en la marcha del pasado primero de mayo

Lunes 7 de mayo, 2007
Geovani Galeas
ggaleas@centroamerica21.com

El síntoma más evidente de esa enfermedad es la radicalidad aparente que apela a la violencia, casi exclusivamente verbal, condensada en amenazas, injurias, consignas soeces y escudadas en el anonimato.

El cuadro sintomático se completa con una pequeña lista de “convicciones inamovibles”: que el enemigo de la humanidad es el “imperialismo yanqui”; que en Cuba no hay una dictadura sino una verdadera democracia, y que por tanto Fidel Castro no es un tirano sino un redentor de América Latina; que Hugo Chávez encarna y actualiza el relevo del paradigma ideológico de la izquierda; que firmar los Acuerdos de Paz fue un error, casi una traición a “los intereses del pueblo”; que fuera del FMLN no hay izquierda sino solo vendidos y traidores; que el FMLN no debe ser un partido pluralista, ni debe moverse hacia la democracia interna.

También se agrega, a esa lista de convicciones, la certeza de que los partidarios de ARENA no son adversarios a vencer en las urnas, sino enemigos a aniquilar y que, por tanto, otro enfrentamiento armado entre salvadoreños no solo es inevitable sino también deseable. Un último elemento es la voluntad de que, si el FMLN llega al gobierno, no sea para darle continuidad a un sistema, como el que tenemos, que admite la alternancia en el poder, sino seguir el camino de Chávez, Morales, Correa y Ortega, en el sentido de reformar la constitución para permitir perpetuidad en el gobierno y la existencia de un solo partido.

Por supuesto, todos los que, habiendo militado en las filas insurgentes durante la pasada guerra civil, nos sentimos ahora firmantes de los Acuerdos de Paz y disentimos por completo de esa lista de “convicciones inamovibles”, somos “asalariados de la CIA ”, y seremos los primeros en ser llamados a juicio sumario por “la justicia popular revolucionaria”, según consta en los gritos callejeros y en miles de correos electrónicos anónimos.

Con esa izquierda enferma, acaso más cobarde que imbécil, en la medida en que toda su acción se reduce al griterío y la amenaza anónima, ciertamente las “campañas del miedo” de ARENA resultan ociosas. Pero bueno, aún podemos consolarnos pensando que ese sector bullanguero e irresponsable no es toda la izquierda.

El problema, sin embargo, es que la cúpula misma del FMLN no se atreve a deslindarse meridianamente de ese izquierdismo enfermizo denunciado por Lenin. Por el contrario, en ocasiones lo fomenta públicamente aunque luego, casi en voz baja, se retracta. Uno de los miembros de esa cúpula precisamente, José Luis Merino, el ex comandante Ramiro Vázquez, validó literalmente muchos de los puntos de esa lista de “convicciones inamovibles” en una célebre entrevista concedida al periódico digital El Faro.

Y hasta ahora, ninguno de sus compañeros de la alta dirigencia roja ha desmentido que ese rosario de disparates anacrónicos sea, en realidad, el verdadero programa que el FMLN le ofrece al país. Si así fuera, no hay misterio alguno en el hecho de que ARENA les haya ganado ya cuatro elecciones presidenciales, ni habría sorpresa en que les gane un quinto asalto.

SUBIR
 
© Derechos Reservados 2007