En esta conversación con Centroamérica 21, el secretario general de Cambio Democrático, explica su infructuosa negociación con el FMLN, detalla la alternativa asumida por su partido y predice que, gane quien gane en las próximas elecciones, el principal problema nacional será el de la gobernabilidad, gravemente deteriorada por la ausencia de consensos políticos. Cauto y sutil, el doctor Dada revela entre líneas aspectos sustantivos del momento político actual.
Lunes 10 de febrero 2008
Redacción
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-Hay una percepción confusa sobre la línea política del CD, particularmente sobre su política de alianzas, se ha escrito desde que es ingenua y vacilante, hasta que es simplemente errática y torpe... ¿puede explicarnos esa línea?
-La línea ha sido muy clara para nosotros, pero quizá no pudimos trasladar esa claridad a la población. Se nos ha visto como vacilando entre Mauricio Funes y Arturo Zablah. Pero no ha sido esa la realidad. Algunos creen que el único problema en las elecciones es llevar o apoyar a un candidato, pero para Cambio Democrático el proceso electoral tiene como fundamento hacerle una oferta programática al país. Es evidente que necesitamos un cambio, pero hay que hacerlo con estabilidad y gobernabilidad, y eso no se hace solo con una persona, sino con un programa y con la mayor alianza posible. Este país necesita políticas de Estado y no de gobierno para salir de la crisis en que estamos. Fue por eso que nuestro Congreso Nacional dijo que cualquier alianza debería tener como base una discusión de las líneas estratégicas de una plataforma de gobierno.
-Pero en las circunstancias dadas, en última instancia, esas discusiones giraban en torno a las candidaturas de dos personas: Funes o Zablah, al final esa era la decisión que ustedes tenían que tomar.
-No, el mandato que nos dio nuestro Congreso es construir la más amplia alianza posible. Por eso conversamos con ambos lados en torno a líneas programáticas no a candidatos. Creímos que podíamos convertirnos en un factor de integración que posibilitara esa amplia alianza, pero desafortunadamente no lo pudimos conseguir. Abandonamos la discusión presidencial con el FMLN, pero decidimos seguir discutiendo el tema de la alcaldía de San Salvador. Esta ciudad necesita un salto cualitativo muy importante, y pensamos que, para lograrlo se debe repetir, en su gestión municipal, y con nuevas políticas, el experimento de amplitud y la gran alianza que se hizo con Héctor Silva.
-¿Y, al igual que en el tema presidencial, tampoco encontraron respuesta en el FMLN?
-Es correcto. Por eso el carril que seguimos ahora es el de construir una alianza sin el FMLN. Algunos nos dicen que con esto ponemos en peligro la victoria de Mauricio Funes, pero ese es problema del FMLN, no nuestro. Si El FMLN no da modo de entrar en una alianza, donde nos parezca que vale la pena entrar, no vamos a entrar. Nosotros necesitamos saber para dónde se va, cómo se va y con quiénes se va.
-¿Qué ha pasado entonces con el FDR?
-Con ellos habíamos avanzado bastante, aun antes del fin de año pasado, en la definición de algunas líneas estratégicas, lo que ha sido una ventaja para facilitar las conversaciones que hemos continuado al iniciarse este año. Todavía no sabemos cuál va a ser la postura de Arturo Zablah, pero igual con el FDR hemos estado construyendo a nivel presidencial y de San Salvador. Entonces yo diría que nuestra línea ha sido muy clara. No es que andamos confundidos, simplemente hicimos hacia el FMLN un gran esfuerzo que no fructificó.
-Un alto dirigente de su propio partido, Jorge Villacorta, dijo recientemente a los medios que, precisamente en esa negociación con el FMLN, el CD dio la impresión de estar mendigando limosnas, que hacía falta un liderazgo más firme.
-Villacorta no pertenece en la actualidad a ninguna estructura de Cambio Democrático, ha estado muy alejado del partido, y está hablando de cosas que no conoce, está hablando por lo que lee en los diarios o por lo que le cuentan. Ya hemos hablado con él y le hemos pedido que se integre a nuestras discusiones
-Doctor, lo que sucede es que hubo un momento en que todo mundo sabía, menos ustedes, que el FMLN no iba a aceptar de ninguna manera la metodología que el CD propuso para sellar la alianza para la presidencial, de tal suerte que, fracasada esa negociación, el resultado negativo de las pláticas sobre la alcaldía de San Salvador también era previsible, ¿por qué tropezaron ustedes dos veces con la misma piedra?
-Cuando uno pertenece a un partido donde las decisiones se consultan de verdad con los cuadros, los organismos y las estructuras territoriales, no es fácil acelerar la toma de decisiones. Quizá algunos, el ingeniero Villacorta entre ellos, añoran el tipo de conducción que él y Rubén Zamora le daban al partido, que era tomar ellos las decisiones y el que se la aguanta bueno, y el que no que se vaya.
-¿Pero es útil el procedimiento o el mecanismo democrático cuando no es efectivo?
-Yo sí creo que se puede y se debe ser eficaz respetando la ética y los principios democráticos. Es más, creo que es fundamental buscar la eficacia sin postergar ni la ética ni la democracia. Eso fue lo que nos llevó a una guerra. No creo que estamos como para volver a una guerra, pero si podemos llegar a una ingobernabilidad a muy corto plazo por la irresponsabilidad institucional que hay en el país.
-En esta realidad, para bien y para mal, en qué punto está el CD como partido en la coyuntura pre electoral?
-No sé cuanto vamos a avanzar, porque en la política no siempre se avanza solo si se gana todo. Yo diría que algo habremos avanzado si en esta elección construimos el eje de una opción distinta para asegurar la gobernabilidad del país, ya que en el próximo quinquenio va a ser bastante complicada gane quien gane. Ahora todo mundo está preocupado de qué va a pasar si gana el FMLN, hasta los intelectuales de izquierda, pero se deberían de preocupar por lo que va a pasar si gana ARENA; como dice FUSADES, todas las medidas económicas y los ingresos del gobierno terminan en junio de 2009, es decir que Saca ha dejado aquello de después de mí el diluvio. Entonces alguien se tiene que preocupar en este país por ser una fuerza de equilibrio y de concertación. Y si nosotros crecemos, si logramos aglutinar la fuerza suficiente siquiera para eso, (y en estas circunstancias yo no descartaría que se pueda hacer bastante más que eso) ya algo habremos logrado.
Entretelones de la ruptura con el FMLN
-Usted siempre ha rechazado la polarización política que se ha agudizado en nuestro país, y ha dejado muy clara su postura sumamente crítica hacia ARENA, pero para una polarización se necesitan dos, y sus actitudes en relación al FMLN parecieran más bien condescendientes, al punto de haber prolongado, quizá innecesariamente, una negociación que era como la crónica de una muerte anunciada.
-Pero es que no estamos hablando de decisiones personales sino institucionales, de partido. No tomo las decisiones yo solo. Y no soy el tipo de persona que pueda estar predicando democracia y luego ir a pegar tres gritos a la gente del partido y hacer lo que a mí me dé la gana. Quizá estoy equivocado, quizá sea una ilusión pretender actuar democráticamente en el país. Eso es lo que me han estado diciendo en los periódicos mis amigos, los intelectuales de izquierda. Pero yo nunca fui ingenuo. Lo que sucede es que no comparto ese argumento de que si el FMLN no negocia se debe a ortodoxia comunista.
-¿Pero entonces que provocó el fracaso de las negociaciones?
-Yo más bien creo que esa imposibilidad de negociar obedece al burocratismo en el FMLN. No creo que haya marxismo-leninismo en esas decisiones de no negociar la alianza. El FMLN se está convirtiendo en una maquinaria más electoral que de base ideológica. Y es ese sentido de burocracia lo que abortó la negociación. Pero a la vez nosotros hemos sentido algo positivo en el FMLN: la necesidad de cambiar el discurso, y por primera vez sentimos a algunos de sus dirigentes, no a todos, en la línea de que van a ser responsables del gobierno y necesitan ya no solo tomar decisiones de crítica sino de propuestas de gobierno. Eso fue lo que abrió un espacio para la negociación.
-¿Cuándo y por qué se cerró ese espacio?
-
Para mí se cerró cuando decidieron lanzar unilateralmente a Mauricio Funes
-Y sin embargo, después de ese signo tan evidente, el CD siguió negociando con el FMLN...
-Es que sobre San Salvador nosotros encontramos señales inequívocas de que varios de los dirigentes del FMLN pensaban que, para ganar la elección presidencial, necesitaban mostrar en San Salvador una amplia alianza. Y al final no sé quién le torció el brazo a no sé quién dentro de ese partido. El FMLN no es una maquinaria uniforme por más que me cuenten esa historia, y hay mucho sentido de burocracia con prebendas a las cuales es difícil renunciar. Desgraciadamente nos vamos enfrentando crecientemente a dos partidos que pierden sus características ideológicas más fundamentales, y que se convierten en burocracias que pelean por su imbricación en el aparato de Estado. Pero yo diría que en, un momento dado, sí se abrieron espacios para lo de San Salvador, aunque es cierto que esos espacios se cerraron abruptamente... y bueno, la consecuencia es la ruptura.
-¿Por qué siguieron negociando con tantas señales en contra, hasta el punto de parecer que estaban pidiendo limosna, como dijo Villacorta?
-Nosotros como partido (sería desleal si hablo de mis postura personal sobre esto y no lo voy a hacer), creímos que había que llevar hasta el límite la posibilidad de construir la alianza con el FMLN, pero insisto que fue una decisión colectiva que el secretario general tiene que aceptar y llevar a prueba.
-Algunos de los intelectuales de izquierda han manifestado preocupación, en relación al FMLN, por temas como Cuba, Venezuela el pensamiento ortodoxo explícito de algunos altos dirigentes del FMLN, ¿Qué piensa usted de estos temas?
-Insisto que el problema del FMLN no se debe a resabios ideológicos. Ese mal enfoque es el que nos lleva a calificar a Hugo Chávez casi de marxista-leninista. Para mí Chávez es el típico caudillo militar autocrático y populista. Distingamos, eso no es el viejo marxismo. Es la reedición de una cosa todavía más atrasada: el caudillismo militar latinoamericano con un chorro de dinero por el petróleo. ¿Qué es lo que está haciendo Chávez? Está construyendo una nueva burguesía en Venezuela. Esa es mi postura sobre Chávez. Nosotros. Por otra parte Cuba ya no es un peligro para nadie. Cuba lucha más por la sobrevivencia de la nomenclatura, para usar los términos soviéticos, que por imponer el comunismo en América Latina.
-¿Me está diciendo que usted no cree que hay una reedición de aquel viejo proyecto cubano de impulsar, financiar y armar la revolución latinoamericana, los famosos Vietnam?
- No hay tales Vietnam, lo se está generando es populismo en muchas partes. Y eso, más que a Chávez, se debe a la crisis de la democracia en América Latina. Evo Morales no se inventó la crisis Boliviana, ni Correa la crisis ecuatoriana. El problema más bien es la crisis institucional de América Latina, esa es la verdadera amenaza. Nos quejamos de Chávez, pero ¿quién produjo a Chávez?, pues los errores, las debilidades, el estancamiento y la corrupción de la democracia venezolana.
-Doctor, usted personalmente, ¿cómo se explica que el FMLN haya renunciado a la construcción de la alianza?, el simple burocratismo no es suficiente explicación.
-Esa es solo una parte de la respuesta. Creo que también el el FMLN hay triunfalismo debido a una lectura inadecuada de las encuestas. Creen tener la garantía de que pueden ganar en solitario, que con Mauricio Funes ya resolvieron el problema, y creen que ARENA, con sus errores, les está haciendo un gran favor. Pero yo no estoy seguro de eso, porque la campaña no ha comenzado. Y va a ser una campaña negra, y hasta irresponsable. El presidente Saca, por tres líneas en un informe de inteligencia, por una hipótesis, va a Washington a reunirse con el presidente del Comité de Seguridad, va hasta a la OEA y está a punto de romper relaciones con Venezuela, porque se pudiera presumir que.... porque eso es lo que dice el informe. Esto señala de qué naturaleza va a ser la campaña... Bueno, fue precisamente en ese contexto que nosotros hicimos el esfuerzo, a veces hasta más allá de lo que la dignidad personal permitía, para que se realizara la alianza.
-¿Qué pasará si hay una segunda Vuelta?
-Esperemos que en ese momento el pavo real se mire sus patas, y se dé cuenta que no es todo tan bonito como su cola extendida, que ganar las elecciones no es fácil, que gobernar es aun más difícil, y que para entonces necesitará verdaderos aliados y no solo seguidores.
El nuevo camino
-¿Qué va a pasar ahora?
-En este momento la decisión es definitiva: no hay posibilidades, al menos con la actual dirección del FMLN, de que nos sentemos a discutir de nuevo ni San Salvador ni ningún tipo de alianzas para lo presidencial.
-Cuál es el estado actual de las negociaciones con el FDR?
-Habíamos llegado antes a delimitar que lo urgente es definir lo que se refiere a lo presidencial y a San Salvador, y hay equipos trabajando en eso, se han discutido las líneas estratégicas, se están elaborando documentos en este momento del plan de gobierno nacional y del plan de gobierno de la capital. Estoy hablando del FDR exclusivamente, aunque en el caso de San Salvador se han sumado Iniciativa Ciudadana y otras agrupaciones. También hemos manejado un abanico de candidatos, porque tenemos que tener alternativas si finalmente el ingeniero Zablah no responde positivamente a nuestro llamado. Para San Salvador hay unos cinco nombres. No hemos tomado la decisión de los candidatos, pero si hemos avanzado mucho en diseñar la alianza para llevarla a las instancias partidarias correspondientes.
-¿Cuál es el piso del caudal electoral de Cambio Democrático?
-En la legislativa pasada sacamos un poco más de 60 mil votos a nivel nacional, 11 mil de ellos en la ciudad de San Salvador.
-Y cuáles son las expectativas a partir de ese piso y de la sinergia que da la alianza?
-No lo puedo predecir porque esa sinergia no solo viene de nosotros: la crisis de ARENA le va a hacer cada vez más difícil optar por ese voto de miedo, que es el que hizo a ganar a Saca. Ahora, cómo nos vamos a meter en esta polarización que arena está jugando al cien por ciento, y el FMLN se siento muy contento con ello, no le puedo decir. Eso depende no solo de la sinergia de los partidos sino de cómo el candidato se pueda posicionar, y de los recursos que tengamos para tener presencia mediática.