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Honduras: “La soberanía no está en venta”

Para el presidente de Honduras Manuel Zelaya, tomar la decisión de sumarse a la iniciativa venezolana Petrocaribe implico una serie de rodeos y vacilaciones. El petróleo está por llegar y Honduras se prepara con diferentes mecanismos para garantizar que la deuda generada por el proyecto sea de provecho para los hondureños.


Lunes 18 de febrero 2008
Rosalia Pleytez
redaccion@centroamerica21.com

 

Manuel Zelaya con Hugo Chávez en Honduras

En mayo de 2006 el presidente hondureño, Manuel Zelaya, tomó una serie de medidas de austeridad energética para hacer frente a la crisis provocada por los altos precios del petróleo. Adelantó la hora hondureña en 60 minutos, los vehículos oficiales solamente consumirían gasolina regular además de que circularían con restricciones, y se modificaron los horarios de entrada de los empleados públicos. En 2005 la factura petrolera hondureña había rondado los mil millones de dólares y se calculaba que en 2006 aumentaría por lo menos 200 millones más.

A los pocos días hacía públicas sus intenciones de negociar con Venezuela la compra directa de petróleo, de acuerdo a lo ofrecido por la nación suramericana en el proyecto Petrocaribe. Previsor de las críticas Zelaya añadía al anuncio la advertencia de que las negociaciones con Venezuela no afectarían sus relaciones con Estados Unidos: "deseo eliminar los prejuicios y cegueras de algunas personas que creen que negociar con Venezuela nos alejaría de nuestros tradicionales amigos, Estados Unidos”, y añadía, "la soberanía de este país no está en venta. Honduras tiene la suficiente independencia y dignidad como nación para buscar acuerdos con otros países".

Sin embargo el anunció solo se quedó en eso, declaración de intenciones y salvo algunos acercamientos con los venezolanos, el contrato no se concretó. A cambio se tomaron medidas para quitar el control de las importaciones de derivados del petróleo a las transnacionales. Como primera medida Honduras lanzó una licitación internacional para comprar directamente los carburantes, sin embargo, a pesar de que fue adjudicada a una compañía estadounidense, no se llegó a ejecutar por carecer de tanques de almacenamiento. Un segundo intento se centró en el control de precios, con lo que se recortó el margen de utilidades de las importadoras argumentando que los derivados del petróleo entraban a Honduras con un sobreprecio de $53 millones. Esta medida le valió demandas internacionales a Honduras de parte de las transnacionales petroleras.

La celebración de la discordia

Un año después Zelaya reavivaba sus intenciones de acceder al petróleo venezolano, para lo cual buscó acercamientos con Hugo Chávez. El encuentro con el venezolano se concretó en Managua el 19 de julio, a donde invitados por Daniel Ortega asistieron a la conmemoración del 28 aniversario de la Revolución Sandinista.

Las críticas nuevamente no se hicieron esperar, unos le advertían que no malbaratara la política exterior hondureña, otros claramente lo acusaban de generar tensiones con Estados Unidos, principal socio comercial de Honduras y lugar de residencia de mas de 800 mil hondureños que contribuyen con más del 20% del Producto Interno Bruto. Zelaya se limitó a responder: "Yo tengo buenas relaciones con Estados Unidos, tengo excelentes relaciones con los diferentes países de Centroamérica, México y América del Sur y Europa y no vamos a privilegiar ningún interés extranjero frente a los intereses de los hondureños"

A los pocos días el embajador estadounidense en Tegucigalpa declaraba a los medios locales, “Creo que el gobierno de una forma muy clara ha definido sus intereses, ha definido a las personas con las que quiere estar”. Las relaciones de Honduras con Estados Unidos han resentido la cercanía con Chávez y han tendido a friccionarse en los últimos dos años.

Finalmente Honduras pasó a formar parte de Petrocaribe en diciembre de 2007, fue admitido como miembro en la IV Cumbre realizada en Cienfuegos, Cuba. El acuerdo preliminar se firmó en enero durante una visita de seis horas de Chávez a Honduras. El 27 de enero fue firmado el acuerdo formal y solamente se espera la ratificación de la Asamblea Nacional para que lleguen los primeros cargamentos de carburantes venezolanos.

Venezuela estaría abasteciendo a Honduras por un plazo de dos años del 100% de su factura anual de Bunker, el 30% de la gasolina y diesel. Se estima que la deuda que Honduras adquiriría ronda los 750 millones de dólares. El consumo hondureño de carburantes es en promedio de 5 millones de barriles al año incluyendo bunker, gasolina y diesel.

Un fideicomiso es mejor que una “caja negra”

El convenio con Petrocaribe aún sigue en el congreso hondureño, la semana pasada fue devuelto por estar incompleto y además han solicitado explicaciones adicionales. Asdrúbal Chávez, primo del presidente Venezolano, y vicepresidente de refinación, comercio y suministros de la empresa estatal de petróleos venezolanos, PDVSA, viajó a Hondura para aclarar los detalles.

Para el manejo del 40% de los fondos correspondientes al financiamiento de la factura petrolera, Honduras ha propuesto la creación de un fideicomiso administrado por el Banco Central y vigilado por una junta de notables formada por representantes de la empresa privada, la sociedad civil y las iglesias.

Unos de los principales críticos de la suscripción de Petrocaribe, fue el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, su oposición se centraba en el endeudamiento implícito en el acuerdo; sin embargo a partir de la propuesta del fideicomiso, su posición ha sido favorable, siempre y cuando se garantice transparencia y que los fondos sean utilizados para el desarrollo de los sectores pobres.

Sin embargo, los intereses políticos ya empezaron a rondar el fideicomiso, entre los aspirantes a administrarlo, se encuentra uno de los “presidenciables” por el Partido Liberal al que pertenece el presidente Zelaya.

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