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El anticomunismo de izquierda
Quienes no conocen la historia de la izquierda y de las revoluciones, o más bien quienes simplemente desconocen la historia, dan en creer que el anticomunismo es exclusivamente un componente del pensamiento de derecha. De esa ignorancia se deriva con frecuencia un tenaz malentendido que suele resolverse en una grave ceguera intelectual y política.
Lo grave no es que esa ceguera impulse a la descalificación, generalmente grosera, de individuos. Lo importante es que no permite comprender, en términos puramente prácticos, la trascendental importancia de las alianzas políticas. Y ello explica, entre otras cosas, el por qué ese tipo de ignorancia provoca que algunos movimientos o partidos agonicen en un irrelevante papel de eterna oposición contestaría.
Lunes 18 de febrero 2008
Geovani Galeas
geovanigaleas@hotmail.com
Desde La Primera Internacional (encabezada por Marx pero también por Bakunin), pasando por la revolución rusa,(concebida por Lenin pero también por Bujarin y Trotski), por la guerra civil española, (dirigida por Carrillo y la Pasionaria pero también por Durruti y Andrés Nin), por la guerrilla de la Sierra Maestra (jefeada por Fidel Castro pero también por Camilo Cienfuegos), hasta llegar a la guerra revolucionaria salvadoreña (comandada por Shafik Hándal y Leonel González, pero también por Joaquín Villalobos y Fermán Cienfuegos), hubo comunistas y anticomunistas asociados en el mismo empeño del lado de la izquierda.
Ya antes, el mismo Robespierre era un proto comunista, y Dantón era un proto anticomunista. En las historia de esas asociaciones hay demasiada infamia y demasiada sangre vertida a traición, y las víctimas han sido en todos los casos los anticomunistas. Pero eso no niega la existencia de la asociación en ninguno de los casos. Y tampoco niega que, en su momento, fue precisamente esa asociación la que fortaleció y, eventualmente, hizo triunfar la causa compartida.
El que ignora esa larga historia simplemente insulta o amenaza. Quién la conoce y la comprende sabe que hay ahí una rica veta de experiencia política imprescindible, al menos en su aspecto asociativo y cuando el objetivo es el triunfo de la propia causa. Este último es el caso de Dagoberto Gutiérrez, comandante guerrillero y dirigente político de aquél desaparecido FMLN de los duros años ochenta, los de la guerra de verdad.
Dagoberto, el más comunista de los actuales cuadros de la izquierda salvadoreña, ha fustigado al FMLN por su incapacidad de concretar alianzas con socialdemócratas, socialcristianos, patriotas, demócratas y progresistas. Él fue uno de los artífices de aquella arrolladora alianza entre comunistas, demócratas cristianos, socialdemócratas y patriotas que fue, en los setentas, las Unión Nacional Opositora, UNO.
Y años más tarde, también fue artífice de la coalición política y militar más efectiva y brillante en la historia nacional: el FMLN de los años ochenta, constituido como un solo puño, una sola fuerza, según las propias palabras de Dago: “por comunistas, no comunistas y anticomunistas”.
Los aficionados a la guerra de guerrilla verbal o en línea, los actuales dirigentes del FMLN, harían muy bien un poco de historia universal, o al menos en poner atención a las advertencias de Dagoberto Gutiérrez; uno de, los cuadros más comunistas, más cultos e inteligentes, pero también más valientes y auténticos de la izquierda salvadoreña.
Solo con eso, ya habríamos avanzado bastante.
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