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Cuatro intelectuales de izquierda juzgan
el momento político nacional


¿Qué sucede con el proceso interno del partido ARENA, hay realmente un “ungido” sin importar el voto de las bases?;¿Cuál es la situación del FMLN, puede ganar? ¿Qué perspectivas tiene la tercera vía?; Sobre estas y otras preguntas dan algunas luces cuatro prestigiosos intelectuales de izquierda: Salvador Samayoa, Dagoberto Gutiérrez, Joaquín Samayoa y Roberto Rubio.

A todos nos ha pasado que en alguna coyuntura política particularmente intensa, como es la actual, nos interesa escuchar lo que piensan sus protagonistas o los analistas más destacados, pero es frecuente que ellos se encuentren, a la misma hora, en diversos medios, y tengamos entonces que elegir solo una de las opciones en sacrifico de las otras.

Considerando esa situación, Centroamérica 21 presenta a sus lectores, en una sola pieza, los juicios que estos cuatro renombrados intelectuales han vertido en las últimas semanas sobre los temas más sensibles del momento político, específicamente en tres medios: entrevista Al Día, de Canal 12, Ocho en Punto, de Canal 33, y A Primera Hora, de Radio 102 Nueve.

Los juicios de estos cuatro analistas se fundan no solo en sus ejecutorias académicas sino, además, en sus trayectorias políticas vinculadas, en diversos momentos y en diferentes niveles, a la izquierda nacional.

Aunque con claros posicionamientos en torno a los problemas estratégicos del país, ninguno de ellos representa ahora posturas partidarias particulares. Y sí bien se han convertido en frecuentes interlocutores de las dirigencias de todo el espectro político, no les tiembla la voz a la hora de reconocer avances o de criticar rezagos, sin discriminación alguna, en cualquiera de esas dirigencias.

La lucidez crítica y la independencia de criterio, más allá de que estemos de acuerdo o no con algunas de sus opiniones específicas, es un sello común que prácticamente todos en el país reconocemos en ellos.

Salvador, Joaquín y Roberto forman parte de un influyente tanque de pensamiento denominado los Apóstoles; al mismo pertenecen prominentes miembros de la academia, la empresa privada y la derecha política como María Eugenia Brizuela de Ávila, Cecilia Gallardo de Cano, Roberto Murray Meza y Francisco de Sola, entre otros. Por su parte, Dagoberto Gutiérrez forma parte de Tendencia Revolucionaria, una corriente política escindida del FMLN, y corrida aun más a la izquierda de ese partido.


Lunes 18 de febrero 2008
Redacción

redaccion@centroamerica21.com

 

El pasado martes 12 del mes en curso, Rafael Castellanos señalaba, en su habitual columna de la Prensa Gráfica, que el momento político estaba marcado por el proceso interno del partido en el gobierno:

“El FMLN trata de sacar raja del proceso criticando a ARENA por la ‘falta de transparencia' en la elección de su candidato, cuando ellos lo hicieron autoritariamente, sin dar explicaciones (...) El proceso diseñado por ARENA pone a este partido en desventaja temporalmente, aunque el espíritu es bueno, probablemente no le ganará votos de afuera y puede restarle dentro (...) ARENA sufre algún desgaste, (con ese proceso) se auto impuso una camisa de fuerza innecesaria”.

En efecto, una vez designado Mauricio Funes como candidato presidencial del FMLN por medio de un dedazo (“el FMLN no se anduvo con cuentos: la dirección dijo: este es el candidato, y punto, no hubo rana que pegara dos brincos”, ha dicho Salvador Samayoa), la atención pública se volcó hacia la selección de la candidatura arenera.

Muy pronto comenzaron a tejerse toda clase de historias sobre el modo en que esta se realizaría y sobre quién sería “el ungido”. En ese momento nadie parecía dudar de que el favorito del presidente Saca era René Figueroa, y que en consecuencia él sería el candidato, sin importar que la vicepresidenta, Ana Vilma de Escobar, había manifestado públicamente su decisión de aspirar a la candidatura.

“Los dados ya están cargados a favor de Figueroa”, se decía. Para conjurar esas especulaciones, que llegaron a tomar cuerpo incluso en sectores muy allegados a ARENA, el presidente de la república y también presidente del partido, Antonio Saca, anunció que se autoexcluiría del proceso de selección del candidato, dejándolo en manos de Comité Ejecutivo Nacional del partido, COENA.

Pero esa decisión, según Joaquín Samayoa, no fue la más acertada: “El presidente Saca optó por ser el jefe del partido hasta la designación del candidato; eso lo convierte en máximo responsable de la suerte del partido. Entonces él no puede ahora decir yo me aparto, yo no influyo. En primer lugar porque nadie se lo va a creer, y en segundo lugar porque sería una gran irresponsabilidad. El tiene que involucrarse en la selección del candidato, y asegurarse que cumpla dos condiciones: que pueda ganar, y que pueda gobernar”.

Más o menos en el mismo sentido se pronunció Salvador Samayoa: “Yo creo que el presidente tiene que estar en esas decisiones y tiene que tomar responsabilidad por esas decisiones, de todas formas creo que la gente va a pensar que la decisión política la va a tomar el presidente Saca o un grupo pequeño del COENA, y si de todos modos se va a pensar eso, creo que lo lógico sería que él intervenga y que lo haga con sabiduría”.

El proceso interno

En todo caso, El COENA diseñó el mecanismo de la competencia interna: primero, inscripción abierta de aspirantes, que llegaron a 18. Segundo, el mismo COENA, por medio de una suerte de examen a cada uno de los inscritos, realizaría una primera depuración de esa lista. Tercero, después de una gira proselitista de los precandidatos ante las bases partidarias, el COENA realizaría una segunda depuración que dejaría en juego a tres semifinalistas. Cuarto, las estructuras (directivas departamentales, fracción legislativa y dirigencia de los ocho sectores del partido) elegirían, entre los tres, libremente y a mano alzada al candidato.

A simple vista ese era un procedimiento democrático, comparado al dedazo ejecutado en el FMLN. Sin embargo no fue suficiente para disipar enteramente la sospecha de que “los dados están cargados”, sobre todo porque, según las especulaciones, los hombres de mayor peso dentro del COENA, René Figueroa y César Funes, pertenecen al círculo político del presidente Saca.

Joaquín Samayoa

Sobre ese punto, Joaquín Samayoa ha opinado lo siguiente: “el proceso está diseñado de manera tal que las instancias decisorias representativas del partido están constituidas por personas que, a lo largo de estos últimos años, han sido puestas en esas posiciones de representación partidaria por las personas que dominan el COENA; es decir que responden a quienes los han puesto ahí. Y es muy fácil hacerles llegar a estas bases, que son fieles, cuál es la preferencia de las personas que tienen mayor peso dentro del Coena. Yo no lo calificaría ese proceso de fraudulento, pero si diría que no es enteramente trasparente”.

Por su parte, Salvador Samayoa apunto: ““El mecanismo en sí mismo no significa gran cosa ni para bien ni para mal. Lo importante es la voluntad política con la que se utiliza. La duda que tenemos algunos ciudadanos que estamos fuera del partido Arena, pero que estamos informados, es de que se maneje con sabiduría ese mecanismo para elegir la persona que pueda ser el mejor presidente, porque a veces la urgencia y la ansiedad puede llevar a pensar en el mejor candidato es el más mediático, el más popular; esa es una dimensión pero no es la única”.

Una decisión inesperada

Por diversas y fundadas razones, pocos dudaban que, entre los sobrevivientes del primer filtro aplicado por el COENA, quedarían Francisco Laínez, Ana Vilma de Escobar, Luis Mario Rodríguez, Rodrigo Ávila, Eduardo Barrientos y Hugo Barrera.

El cálculo fue correcto en relación a cinco nombres, pero Hugo Barrera, que hasta un par de semanas antes había sido miembro del COENA, quedó fuera de la contienda. Aunque los miembros del COENA explicaron que habían actuado en base a los criterios previamente establecidos, entre ellos perfil ganador, encuestas, visión de país y de gobierno, el hecho no solo molestó al propio Barrera, quien calificó la decisión como “una metida de patas”, sino también a quienes los respaldaban dentro del partido. No obstante, Barrera aclaró finalmente que aunque no compartía la decisión, sí la asumía y trabajaría por el triunfo de su partido, en torno al cual llamó a cerrar filas.

Salvador Samayoa

Al respecto Salvador Samayoa opinó: “Si yo fuera dirigente del partido Arena, nunca hubiera dejado a Hugo Barrera fuera de los seis; más aun probablemente lo hubiera tenido también en la lista de los tres. Cualquier precandidato que ganara la interna, habiendo debatido con Hugo, sería más sólido y más fuerte que habiéndolo excluido. Hugo es un señor ya grande que tiene sus propios medios económicos, que no depende de nadie, que tiene un carácter fuerte, que ya viene de regreso en política, es un hombre que habla con fuerza y que no le hace la genuflexión a nadie. Eso los puede haber asustado un poco, pero eso es mala señal”.

¿Hay candidato oficial?

A pesar de que los actuales cinco precandidatos areneros han reiterado que confían en el proceso interno, y que creen que están compitiendo en igualdad de condiciones; a pesar de que es muy difícil imaginar que cuatro de ellos se hayan lanzado a la contienda, y sigan en ella, sabiendo de antemano que independientemente a su desempeño, ya hay un “elegido”, esa idea se sigue sosteniendo insistentemente en los corrillos políticos, incluso por parte de personas sumamente informadas y con reales conexiones en las altas esferas de las dirigencias políticas, como es el caso de nuestros analistas.

Roberto Rubio lo ha manifestado así: “Hay bastantes señales que indicarían que, de alguna manera, hay un precandidato que parte con cierta ventaja, que es el apoyo de la estructura, del COENA, del presidente. Si el presidente controla el COENA, y estos dos son determinantes en la elección, y adicionalmente sumas algunos apoyos del capital, pues la tendencia es que ese candidato (que yo creo que es Rodrigo Ávila), es el que va a quedar”.

Roberto Rubio

Pero el mismo Rubio matiza inmediatamente su afirmación: “Creo que por el momento es Ávila, pero eso no quiere decir que es el que necesariamente va a quedar, porque hay otros factores (René Figueroa era el candidato del presidente y por esos otros factores no quedó), y si estos otros factores logran que esa preferencia no se concrete, pues posiblemente cambie. Lo que hay que preguntarse es que si esos otros factores, que intervinieron para que no pasara la candidatura de Figueroa, ahora son lo suficientemente fuertes para que el elegido no sea el candidato oficial”.

Salvador y Joaquín Samayoa también han expresado la idea de que Rodrigo Ávila es, por el momento, el candidato oficial. Para explicar el por qué, si eso fuera así, los otros cuatro precandidatos siguen en contienda, Joaquín propone la siguiente explicación:

“Creo que cuando los precandidatos entran al proceso, saben que la cosa no es tan transparente, pero tienen la esperanza de estar comprando tiempo político, en lo que dura el proceso, para mover ciertos respaldos, para hacer cierta labor de persuasión, y que al final la selección se haga con un criterio de sensatez para bien de su partido y del país. ¿A qué le apuestan?, a que, si estuvieran los dados cargados, todavía quedan márgenes pequeños de acción. Ya hemos visto cómo el apoyo de ciertos sectores empresariales ha ido variando, lo cual indica que sí hay ciertos márgenes.

¿Crisis en ARENA?

El FMLN y algunos analistas sostienen que el desenvolvimiento del proceso interno de ARENA expresa una crisis sin precedentes en ese partido.

Dagoberto Gutiérrez

Para Dagoberto Gutiérrez, tal crisis es grave y expresa un divorcio entre lo que él llama la clase dirigente (los grandes empresarios), y la clase gobernante (los políticos). A su juicio, el problema reside en a los grandes empresarios “no les afecta en nada que ARENA pierda y que gane el FMLN, porque ellos han transnacionalizado sus intereses y sus capitales, y lo que suceda o deje de suceder en este paisito ya les tiene sin cuidado”.

Salvador Samayoa, sin embargo, piensa de manera distinta: “No creo que Arena esté en crisis. Lo que pasa es que no tenemos cultura democrática de debate y de inclusión... Tenemos cultura de imposición y de dedazo; entonces algunos se espantan porque de verdad están discutiendo y porque de verdad hay unos sectores de ARENA que apoyan a uno, y otros sectores que apoyan a otro, pero eso es lo normal en la política”. Y precisa:

“Eso no significa ninguna crisis. El hecho de que uno sepa que hay personalidades importantes del sector empresarial o de la estructura orgánica de ARENA que apoyan a uno u a otro, es lo más normal del mundo y no tiene porque dividir a ese partido. Lo que sí lo podría dividir, y luego causar resentimientos de sectores que luego no trabajen a tope en la campaña, es que la gente tenga la percepción de que el proceso interno no fue justo ni transparente, que no se eligió al mejor y que los dados estaban cargados. Eso sí puede afectar al partido ARENA.

¿Y el FMLN?

Los cuatro analistas coinciden en que el FMLN tiene ahora posibilidades reales de ganar las elecciones, pero también advierten serias amenazas para este partido. El análisis más exhaustivo en este aspecto lo ha realizado Dagoberto Gutiérrez, quien fuera dirigente efemelenista hasta poco después de firmados los Acuerdos de Paz:

“Hay una parte importante de la sociedad que no quiere que Arena siga gobernando, pero que no tienen los ojos en el FMLN, el partido FMLN no les gusta, pero sí les gusta Mauricio Funes. Entonces la campaña del FMLN debe tener un sentido muy personal: se trata de destacar la persona del candidato, y no al partido que lleva al candidato. Pero hasta este momento el FMLN no lo está haciendo así”.

Y precisa su planteamiento: “Mauricio Funes se está moviendo entre las cuatro paredes partidarias, y ocurre que ahí se toca el voto duro, pero las elecciones no se ganan con eso. Funes debe saber que la clave del triunfo no está adentro del partido, sino dentro de la sociedad”.

Joaquín Samayoa coincide en parte con esa idea: “El FMLN tiene que permitirle a su candidato ser y presentarse como una persona independiente. Hasta ahora la única falta de peso que el FMLN está cometiendo son esas desautorizaciones que le han hecho al candidato en temas claves. Y en eso el FMLN la tiene muy difícil porque tiene muy acostumbradas a sus bases a pensar de una sola manera, y tienen miedo de que lo que diga el candidato choque con las expectativas de las bases más radicalizadas. Ese forcejeo público en que el partido desautoriza a su candidato, si puede perjudicar al FMLN, definitivamente”.

Para Roberto Rubio un talón de Aquiles del FMLN es el tema Venezuela, “pero no hay que subestimar al Frente. El frente sabe eso y va a tratar de evadir ese problema de una u otra manera”. Por su parte, Salvador Samayoa ya ha expresado en otras ocasiones esa misma percepción de que, a su juicio, el FMLN tendrá serios problemas frente al electorado si no logra deslindarse claramente de Hugo Chávez y, al mismo tiempo, superar la ambigüedad de su discurso frente a temas tan sensibles como la relación con los Estados Unidos, la dolarización, y los TLC”.

Dagoberto Gutiérrez ve, en la incapacidad de concretar alianzas y en el triunfalismo, otros dos extravíos peligrosos para el FMLN: ¿Qué determina una alianza?: el momento político concreto, los intereses políticos comunes, y el enemigo común. El FMLN debe saber que, en una campaña electoral, hay un elemento cuantitativo y un elemento cualitativo, debe saber que no hay aliado pequeño, no hay aliado despreciable, y nunca se debe despreciar o maltratar a un aliado. El FMLN esto no lo está manejando bien”.

La razón de ese mal manejo, según Gutiérrez, consiste en que “El FMLN está cometiendo el error del triunfalismo. El triunfalismo es el enemigo letal del FMLN, porque si creo que tengo la victoria asegurada no despliego todas mis energías y, además, subestimo al enemigo. El triunfalismo aleja la cabeza de la realidad”, concluye.

La tercera vía

Toda vez que la alianza del FMLN con los partidos de centro no pudo concretarse, particularmente el FDR y CD, estos decidieron abandonar definitivamente su esfuerzo de aproximación y, en su lugar, han decidido coaligarse para las elecciones presidenciales, probablemente en torno a la figura de Arturo Zablah, y para la Alcaldía de San Salvador, probablemente en torno a Héctor Silva.

¿En que cambia esa decisión el escenario político? Roberto Rubio advierte que “Un centro fortalecido le quitaría votos a los dos grandes, quizá un poco más al FMLN. Y puede jugar un rol importante en las legislativas y en la alcaldía de San Salvador, que tiene un efecto importante de cara a la presidencial. Si llevan un buen candidato podrían incluso llegar a ganar la alcaldía de San Salvador. En todo caso, la consolidación de una tercera fuerza le daría al país una buena gobernabilidad”.

Joaquín Samayoa, por su parte, estima que, FDR y CD, coligados, quizá no van a tener un triunfo en la presidencial pero si quedarán mejor posicionados, de lo que nunca han quedado, para las próximas elecciones... Y sí tienen posibilidades reales de ganar una buena cantidad de diputados, lo cual le daría a estos partidos un poder muy grande de mediación entre el FMLN y ARENA, al tener la llave de la mayoría en la Asamblea. Y eso es poca cosa en términos de poder político.

Y agrega un matiz importante: “Si ambos partidos logran ponerse de acuerdo siquiera parcialmente con el PDC, por ahí se podría configurar un escenario diferente al que hemos considerado hasta ahora solo con ARENA y el FMLN. Ahí si habría, con Arturo Zablah, la amenaza de tirar a segunda vuelta la elección”.

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