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MI REPÚBLICA VI: Justicia, ley y orden

Conceptualmente a la colectividad de reglas y normas que determinan un marco optimo para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones especificas en la interacción de sujetos e instituciones, se le llama justicia.

Otrora, Flavius Petrus Sabbatius Iustinianus, conocido en la historia romana solamente como Justiniano, en su obra corpus luris civilis, (Derecho Romano); expreso esta frase inmortal...Ius a iustitia...ius est ars boni et aequi – El derecho es justicia, el derecho es el arte de lo bueno y lo equitativo.



Lunes 25 de febrero 2008
Por Walter Monge-Cruz
waltermonge@comisioncivicademocratica.org
www.comisioncivicademocratica.org

 

WALTER MONGE

Modernamente, ambos conceptos se aplican a diversas sociedades de países desarrollados, haciendo de la coexistencia de ambos, un medio importante hacia el desarrollo de un estado sujeto a la ley y el orden.

Otro concepto, define a la justicia como el sentimiento y actitud humana que, fundamentado en los principios y normas de la ética, la moral y la ley, tiene como fin supremo lograr el respeto de los derechos colectivos e individuales de todos y cada uno de los miembros que integran una determinada sociedad, induciéndonos a decidir acciones como instrumentos específicos de premiar o sancionar la conducta humana, en proporción igual al bien o al daño causado por dicha conducta; este es el concepto revolucionario de justicia.

Fundamentalmente, interpreto que si la justicia y el derecho, en El Salvador fuesen aplicados eficientemente de la manera como las teorías acerca de ellos han definido, nuestra sociedad estaría muy bien encaminada hacia la constitución de un sistema de leyes, que permitiese vivir bajo un estado de orden ciudadano que fomentaría la equidad, la libertad, la felicidad y el bienestar social, a los cuales por décadas el pueblo salvadoreño ha aspirado.

Objetivamente la justicia para quienes tenemos la oportunidad de vivir en países desarrollados, nos permite tener acceso a la felicidad y el bienestar desde un sistema ecuánime de oportunidades, derechos y responsabilidades.

Recordemos que por este fin, El Salvador ha vivido ya dos siglos de luchas sangrientas e inestabilidad política, las cuales han permitido de manera positiva un grado de apertura democrática, pero a la vez, negativamente existe la implementación de justicia distributiva en razón de la repartición de los recursos disponibles, los bienes producidos y la riqueza disponible, la cual casi totalmente se juzga según el mérito, y no la necesidad.

Marx, señalo el error de tergiversar ambos conceptos de justicia, los cuales parcialmente son dos conceptos incompatibles, sin embargo, en la actualidad, ambos coexisten en la asignación de recursos, ya sea con mayor o menor prioridad dependiendo del caso concreto.

Aplicar justicia según la necesidad, consiste en procurar una mayor asignación de recursos, bienes y riqueza a quienes tienen mayores necesidades; basado en eso el presupuesto de la nación debería ser inclinado a darle prioridad al niño, al marginado, al desempleado, para que pueda transformarse en fuente de riqueza, y eso se logra con incrementos sustanciales en las asignaciones monetarias a la educación, la constante capacitación, la salud.

Dentro de nuestro sistema actual la justicia según el mérito, es la que predomina otorgando mayor proporción de recursos, bienes y riqueza a quienes más contribuyen a la producción de ellas.

Estoy de acuerdo con los partidarios del liberalismo, quienes aseguran que al eliminar el sistema de justicia según el mérito, terminaría con un importante incentivo para generar riqueza y trabajo contributivo.

Mas, dentro de las actuales circunstancias económicas en El Salvador, las cuales han sido arrastradas por dos siglos de lucha popular, el control del estado bajo el pequeño grupo de personas que conforman el poder económico histórico, ha procurado minimizar la expansión y distribución de los recursos con los que cuenta el estado para que den la oportunidad de generar riqueza para todos.

Así, la justicia según el mérito, aplicada en nuestra sociedad es en su esencia manipulada y transformada hacia la forma más decepcionante en el sistema de derecho, que es la corrupción de la justicia y la ley.

Nuestro sistema de leyes es teóricamente bueno, nuestra constitución esta basada en muchos de los mejores conceptos democráticos de países desarrollados, sin embargo, la falta de implementación rigurosa de las leyes ha provocado que en nuestra sociedad el orden ejecutado por la ley, sea ignorado al grado de producir una sociedad irresponsable en muchos de sus compromisos ciudadanos, con características anarquistas en muchos casos.

Impulsar el país hacia un destino de justicia, ley y orden, no es popular, la mayoría de ciudadanos experimentarían la cárcel y las multas, desde el rompimiento de leyes tan básicas, como el de las leyes de tráfico, como las de salubridad y orden público.

Peor aun, la mayoría de los actuales lideres políticos tendrían que someterse a penas extensas de cárcel, al implementarse un sistema riguroso de ética y moral, como lo expresa el concepto revolucionario de justicia.

Usurpar la comodidad política y económica de grupos de liderazgo históricos en nuestro país, no es fácil, tampoco imposible, requiere del patriotismo ciudadano el hacerlo posible.

La ley por ejemplo en estados unidos, se respeta, y se aplica a todo individuo, sin importar clase social, poder político o amistad.

A partir de eso, es que aquí existe un sistema de colección de impuestos excelente y funcionarios públicos, quienes en su inmensa mayoría ostentan niveles altísimos de ética y moral, que permiten el desarrollo de este país, debido a que el dinero de los contribuyentes, es invertido en obras que son para el beneficio de ellos.

Con esa aplicación de justicia, este país funciona bajo un sistema de leyes que ejercen un estado de orden casi impecable y con ello, los beneficiados somos todos los que tenemos la oportunidad de vivir aquí.

Increíblemente, he visto en esta sociedad a líderes que utilizan boinas rojas, barbas largas y alzan el puño izquierdo, quienes están comprometidos fanáticamente con el partido de izquierda de El Salvador, pero en toda la elocuencia de sus discusiones ideológicas y revolucionarias, son obedientes de este modelo de vida.

Objetivamente, somos beneficiarios de un sistema democrático en el cual existe oportunidad de superación para todos, así como, responsabilidades, que nos hacen mejores seres humanos.

Nada seria mejor que nuestro pequeño país en el tercer mundo pudiese romper con la deficiente aplicación de justicia, ley y orden que impera y que detiene su desarrollo.

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