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¿Por qué fusiló Fidel Castro al general Arnaldo Ochoa? (II)



Jimagua es una palabra con la que tropiezas en el caso del general Arnaldo Ochoa, es el término cubano para referirse a los mellizos, concretamente apunta hacia los hermanos de la Guardia , uno de ellos, el que fue fusilado, y que ostentaba el grado de coronel, pudo haberse reunido en la ciudad de Medellín con Pablo Escobar Gaviria, el más poderoso narcotraficante que se ha conocido en nuestro continente.



Lunes 10 de marzo 2008
Berne Ayaláh
redaccion@centroamerica21.com

 

Los gemelos de la Guardia, Patricio y Tony. El primero fue sentenciado a 30 años de prisión, el segundo fue fusilado.

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El coronel Antonio (Tony) De la Guardia estaba asignado al Ministerio del Interior, su trabajo tenía que ver con una poderosa entidad llamada Moneda Convertible (MC), una “empresa” dedicada a franquear el bloqueo económico por medio de transacciones orientadas fundamentalmente a las importaciones de repuestos o accesorios para la industria y la economía cubana. Y como es obvio, para ingresar esos materiales no se llevaban los formularios aduaneros que podían cumplirse respecto de otro tipo de transacciones.

MC era entonces una entidad anómala desde el punto de vista de la organización típica del sistema tributario y aduanero que conocemos generalmente, pues lo obvio es que sean los particulares quienes evadan los procedimientos de las importaciones de bienes o servicios; el Estado no se evade a sí mismo, en Cuba sí. Aunque el argumento oficial es que se evadía el bloqueo.

Este carácter, sumamente interesante por cierto, por peligroso y propenso para las operaciones de blanqueo o de cualquier fraude conocido en el comercio internacional, es un hueco por el que debieron, y deben con seguridad, existir otro tipo de controles, no los de formularios y sellos burocráticos, ni las corbatas desteñidas, ni las caras empurradas de revisadores manuales, y estos no pueden ser otros que los de la inteligencia y contrainteligencia militar, con lo que esto conlleva: el ojo absoluto del poder que lo creó.

Si hay algo que los revolucionarios de todas las categorías pueden hacer muy bien es evadir controles, es su especialidad, su natural estado; el revolucionario debe evadirse de sus más cercanos, hasta de sí mimo.

Una entidad de semejante característica, con facultades, por decir, ilimitadas, sin fronteras precisas, en el sentido territorial y en el de las transacciones comerciales de naturaleza fundamentalmente ilícita, no podía evitar llegar a ese destino que conocemos, el narcotráfico.

Pero la historia de los gemelos de la Guardia está llena de muchas otras aventuras, ambos estuvieron junto al presidente chileno Salvador Allende en el momento que se dio el golpe de Estado del general Augusto Pinochet. Un elemento de la inteligencia cubana que desertó hacia Francia les acusa de haber traicionado al presidente chileno, y al igual que otros consideran que, de la misma manera Fidel está llevando a Hugo Chávez al fracaso.

Detenerse, aunque brevemente en estos pormenores, es inevitable pues el asunto de narcotráfico sólo puede ser entendido a partir de ese complejo mundo en el que se urdieron las relaciones internacionales cubanas.

La cantidad de operaciones internacionales en las que ambos hermanos de la Guardia participaron, los volvieron hijos consentidos de Fidel Castro, más aún, en el caso de Tony, el coronel del Ministerio del Interior que pasó la vida realizando operaciones secretas en el extranjero, se fue a la tumba con un mar de confidencias.

Tony, como su hija Ileana de la Guardia lo reconoce en entrevistas y en su libro de memorias familiares, tenía un nivel privilegiado de vida, debido a la gran cantidad de movimientos y transacciones comerciales que debía realizar en países como España, Francia o en otros de América.

El tráfico de armamento a África fue uno de los grandes episodios de Tony de la Guardia , en aquellos días en que Cuba estaba muy involucrada en los conflictos del continente negro.

Pero hay otro hombre clave, el general Abrantes, jefe del Ministerio del Interior, entidad a la que estaba asignada MC, él también comenzó muy cerca de Fidel en aquellos primeros años de la revolución, siendo uno de sus escoltas.

Abrantes es un personaje central en esta historia, y, al igual que Patricio de la Guardia , el otro jimagua, nunca fue fusilado. Ambos fueron llevados a prisión, Abrantes murió en la cárcel bajo condiciones sospechosas y Patricio de la Guardia sigue cumpliendo su pena.

¿Quiénes eran estos señores y cuál fue su mayor error para haber caído en desgracia frente a un sistema del cual ellos eran parte? El tema que involucra a Patricio de la Guardia y a Abrantes está más conectado con el período de rectificación en la isla y las influencias de las reformas soviéticas lideradas por Gorvachov, pero también a muchos de los grandes secretos de Fidel.

Lo que sí parece ser unánime para muchos investigadores es que MC y todo su aparato logístico y de inteligencia, sirvió para facilitar el camino al tráfico de droga a gran escala desde Colombia hacia México.

Patricio de la Guardia

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La disidencia y las purgas dentro de la isla es un tema que está relacionado con el caso Ochoa. Las izquierdas han tenido en sus haberes esos momentos críticos de bifurcaciones y tragedias de propia mano, muchas veces negado, ocultado o simplemente calificado como gusanera, contrarrevolución o traición.

Las preguntas inevitables son: ¿Quién traiciona a quién? ¿Quién traiciona los ideales de la revolución? ¿Quién se aleja de la revolución? Ninguna de esas preguntas puede tener una respuesta clara, y si se hacen es porque la causa o motivo legal aparente del fusilamiento de los cuatro militares cubanos está calificada como “alta traición a la patria y a la Revolución ”.

La gran cantidad de ciudadanos cubanos vinculados a las estructuras del partido, gobierno, fuerzas armadas, entidades culturales, de turismo, o de la misma inteligencia, que han abandonado la isla desde la instalación del régimen de Fidel Castro a nuestros días, es muy alta.

En esa disidencia o deserción, hay una gama de colores y de posturas, que lo que demuestran es cuan compleja se puede volver una cultura absorbida por la estructura de un estado policial, donde siempre apunta el ojo del fisgón. Aquellos que en un tiempo juzgaron a otros, luego serán los acusados, y así sucesivamente. Ya sabemos qué tan reducido es el grupo de los que no serán desterrados nunca, o al menos lo suponemos.

El escritor y poeta Eliseo Alberto ha debido confesar en su libro Informe contra mí mismo , que espiaba a su propio padre, comandantes que lucharon junto a Fidel en la Sierra Maestra viven hoy en Miami, otros en Francia o España, intelectuales de la talla de Guillermo Cabrera Infante debieron morir fuera de la isla sin haber encontrado conciliación con ese gobierno que los despreció y los colocó en la silla de criminales sin serlo.

Pero lo más curioso de todo esto son esos personajes que han estado relacionados muy estrechamente con las estructuras de ese poder que luego confiesan aborrecer, como el caso del oficial Pinto, que fuera cercano de Fidel.

La complejidad de esa cultura forjada en casi cincuenta años de revolución, nos llevan a observar los hechos con mucho cálculo. No sólo en una ocasión se ha sabido de agentes encubiertos con mucha preparación que han debido abandonar la isla y dar declaraciones en contra de Fidel, y que años después hemos sabido se ha tratado de una compleja red de espionaje y contraespionaje. Si hay algo que puede definir a la isla cubana es esa muy bien calculada “esquizofrenia”, donde las técnicas del espionaje se diluyen fácilmente y pueden volverse una trampa para cualquiera.

Muchos de los evadidos cubanos no coinciden necesariamente en sus posturas frente a Fidel, hay quienes, especialmente algunos artistas, prefieren no dar opinión, pero otros lo hacen con desenfado y hasta cobran por ello.

Una línea de los opositores actuales sostiene que al igual que el bloqueo, las opiniones muy duras y contrarias a Fidel, sirven en el fondo para sostener el discurso de la revolución y de los que le apoyan en todo el mundo sin conocer lo que sucede en la isla, ahí es donde se coloca el dedo que acusa a “los traidores”.

Una de las preguntas que nos hacemos en esta aventura, es si podemos acusar a Ileana de la Guardia , hija del fusilado coronel Tony de la Guardia , ahora que vive en Francia y ha escrito su percepción de hija cercana al régimen y despojada de su padre, mujer que hoy no escatima en llamar a Fidel “loco” y de observar una serie de detalles de la vida familiar de aquellos que perdieron a sus seres queridos. ¿Podemos llamarla traidora? Creo que no. En esa mujer lo que uno detecta es un inmenso dolor, y al mostrar el dolor uno puede errar en algunas variables, es muy cierto, puede unos fallar en detalles, pero no en las esencias.

Hay algo muy especial en el testimonio de ella: no duda en señalar que en efecto su padre participó en operaciones de narcotráfico, y lo menciona no con sentido acusador ni justificante. Está convencida de que no fue su padre el de la iniciativa, sino el aparato oficial para el que él trabajaba y sus máximos dirigentes, incluido el propio Fidel.

En defensa de Fidel se dirá que es lógico un planteamiento así pues ella es la hija del fusilado. De cualquier manera al poner tales argumentos se hace con el ánimo de acercarnos a lo que pudo haber motivado esas muertes.

El detalle más complejo de toda esta trama es el que apunta al general Arnaldo Ochoa. ¿Qué tenía que ver él en este embrollo, que no fuera la amistad con el resto de inculpados? Ileana de la Guardia asegura que Ochoa no tenía nada que ver con el tema de las drogas, que ni siquiera su nivel de vida era ostentoso como el de su padre. Todavía va más allá al indicar que el mismo fiscal de la Causa 1 tenía un nivel de vida mejor que el de Arnaldo Ochoa.

Tony de la Guardia, comandante de Fuerzas Especiales

El significado que tiene en Cuba el nivel de vida en un acusado de traición a la patria y a la revolución es muy particular: es colocar en el sentimiento de la gente una insatisfacción pues son conocidas las dificultades que el pueblo vive, y, al enfrentar esos extremos, el acusado de vida ostentosa corre el peligro de que su cabeza sea pedida por la comunidad pues ella es alimentada con la figura de la igualdad de los hombres.

Ochoa estaba conectado con otro tema: la guerra de Angola, en la cual su protagonismo fue tal que, como algunos especialistas lo consideran, llevó a Fidel a salir de la guerra y a negociar, y como los cubanos disidentes lo reconocen, en Cuba hay dos cosas con las que no te puedes meter sin salir ileso: Fidel y la divisa.

Como sabemos, este caso tiene que ver con esas dos cosas pues Fidel ha representado todo lo cubano por casi cincuenta años.

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Hay algo que en todo este embrollo te pone los pelos de punta: las declaraciones de la misma dirigencia cubana de más alto rango.

En la entrevista brindada por el propio Fidel Castro a Ignacio Ramonet reconoce varias de las premisas que sus detractores han mencionado en entrevistas y libros.

La publicación de la que hablo se titula Cien horas con Fidel , Colección de Tabloides, Tercera Edición, donde se incluye el tema El Caso Ochoa y la Pena de Muerte.

En esa entrevista Fidel reconoce la existencia de MC y las operaciones encubiertas que debía realizar para salir al paso de algunas de las dificultades presentadas por el bloqueo económico. Asimismo las conexiones con Colombia y un informante del M-19 que delató a los fusilados.

Aquí hay un punto en el que debemos detenernos: aquello que agrava o atenúa las penas en contra de los infractores de la ley, principios que tienen un carácter universal.

El dato más evidente del narcotráfico es la posibilidad de enriquecimiento en el que coloca a quienes ejecutan sus actos. Además del daño a la salud pública está el asunto del dinero. Pero es curioso que Fidel no dice absolutamente nada de esos dos aspectos, resulta hasta sorprendente cuando afirma que Ochoa llegó a tener poder y manejó muchos fondos, y apunta: “Pero yo no puedo asegurar que Ochoa robó de esos fondos”. En todo caso como el mismo lo afirma más adelante: “Lo increíble es que quienes se enredaron en esto partían de la idea que ayudaban a la República ”.

¿De quién eran entonces los fondos provenientes del narcotráfico? ¿A quién se le podían robar, y si Ochoa no los tomó, en manos de quién estaban?

Las preguntas se siguen tornando cada vez más duras. ¿Cómo puedes fusilar a hombres que fueron tus héroes, en un procedimiento por narcotráfico respecto del cual afirmas como máximo líder del poder, que no estás seguro si se usó el dinero para fines personales o lo que es peor, con el convencimiento de que los acusados actuaban en el entendido que lo hacían por la causa de la revolución?

Eso en derecho se llama atenuante. Si hay pruebas del narcotráfico no puedes evitar la condena, pero debes tomar en cuenta los motivos, la finalidad es muy importante hoy día, y lo era ya cuando se celebró el “juicio” contra los cuatro militares, salvo que se trate de algo distinto o de dimensiones que apuntan a otros responsables intelectuales, no había motivo para fusilarlos.

Es inevitable recordar aquella canción al soldadito boliviano que se le dice que no se mata a un hermano. Vaya cómo da vueltas el mundo.

De todas maneras es importante ahondar en el tema del narcotráfico pues ahí se encuentra el motivo del fusilamiento, aunque las causas sean otras, pues como se sabe, el motivo y la causa tiene una relación dialéctica de fondo y forma, de fenómeno y esencia, de cercanía y lejanía.

En la siguiente entrega nos acercaremos unas líneas con John Jairo Velásquez Vásquez, alias ·”Popeye”, principal lugarteniente, secretario privado y amigo de Pablo Escobar Gaviria.

Primera Entrega:
¿Por qué fusiló Fidel Castro al general Arnaldo Ochoa?

 

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