
Luis Mario Rodríguez,
Mi pensamiento político
El jueves 6 de marzo, Luis Mario Rodríguez, se despojó del chaleco tricolor, dejó por un par de horas la precampaña presidencial de ARENA y se enfocó en su faceta de escritor e intelectual: la presentación de su libro “Mi pensamiento político”.
El humanista Alfredo Martínez Moreno fue el encargado de presentar el libro, sus palabras, como el mismo lo advirtió trataron de alejarse lo más posible de “los nubarrones de la contienda política” para adentrarse en la “médula” del planteamiento de Rodríguez: “la familia, el amor a la libertad, el respeto por las instituciones…”, temas que van más allá de la posición actual del autor.
A la cita con Rodríguez acudieron amigos y familiares, la también precandidata Ana Vilma de Escobar, y sobresalían personalidades como Ricardo Simán, Guillermo Sol Bang y Federico Hernández Aguilar. Salvo un par de chalecos areneros, el evento estuvo despojado de política partidaria.
La emoción quebró las palabras finales del autor, un nudo en la garganta delataba la emoción que significaba hacer la entrega simbólica de un libro a su esposa, a su madre y a su suegra. “Lo peor que le puede pasar a un político es que le gane la emoción”, dijo a manera de justificación, a lo que añadió la invitación de los asistentes a comprar el libro “quisiera regalarlo pero no puedo, tengo que financiar la precampaña”, sentenció.
El prólogo, a cargo del Dr. David Escobar Galindo, resume en parte el carácter del libro: “el pensamiento político recogido en este libro se ha venido plasmando en las páginas sueltas del día a día: de ahí su frescura y su naturalidad. De seguro esta es otra evidencia de la condición anímica del autor. Que los jóvenes se responsabilicen, se comprometan e interactúen es uno de los más prometedores signos de los tiempos. Aquí hay una buena prueba de ello”.
“Mi pensamiento político”, reúne las columnas de opinión publicadas por Luis Mario Rodríguez desde 2003 a la fecha en el espacio editorial de El Diario de Hoy.
Entresacamos algunos párrafos que expresan puntos de vista del autor sobre temas actuales y de importancia de cara a las próximas elecciones de 2009.
Mi visión de país
“Amo El Salvador. Creo sin duda alguna en su gente, en los jóvenes, los profesionales, las mujeres y hombres trabajadores, empresarios, profesores, intelectuales, pequeños agricultores. Creo en los adultos mayores y en el agradecimiento y la deuda que tenemos con ellos pues han pavimentado el camino para que otros transitemos con menos dificultades de las que ellos tuvieron. Admiro la templanza de las familias en el campo, de su empeño por sacar adelante a su familia, de su conformismo ante las enormes carencias que aún tienen y de su voluntad por trabajar de sol a sol para forjar un mejor futuro a sus hijos. Comprendo la frustración de la clase media que quiere para sus hijos la mejor educación, vivienda digna, salud de calidad, esparcimiento, seguridad ciudadana y sobre todo mucha esperanza sobre su futuro; no hay nada peor que la incertidumbre, el desempleo, la falta de seguridad social o de un salario digno. Aún así, me complace que los profesionales y lo pequeños empresarios crean como yo en nuestro país; le apuestan con firmeza y aunque resienten la falta de apoyo del Estado en algunas áreas y la falta de solidaridad de algunas grandes empresas que les ponen obstáculos para su desarrollo, confían en que el sistema sabrá reconocer sus errores y transformarse desde el sistema mismo.”
El FMLN y Funes:
Campaña 2009
“Ante la estrategia electoral que utilizará el partido de oposición en las próximas elecciones presidenciales, no cabe duda que el debate será una herramienta esencial para desenmascarar las medias verdades y las grandes mentiras del candidato efemelenista. Las primeras señales han sido claras: Funes ha iniciado un discurso, según el moderado, anunciando que respetará el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, la dolarización y el mercado. Para que lo entendamos mejor, es como si el candidato o candidata de ARENA que resulte electo del proceso interno del partido, ante un grupo de militantes tricolor, anunciara la nacionalización de las empresas eléctricas, las telefónicas, los bancos, el control de precios en la economía y la apertura relaciones diplomáticas y no sólo comerciales con Cuba. Si no hubiera estudiado detalladamente los planes de gobierno municipal, legislativo y presidencial del partido de izquierda en cuatro elecciones continuas en los últimos seis años, a partir de 1998, cuando inicié mi labor como Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada , probablemente creería que el FMLN está transformándose en una izquierda racional, moderna, fresca, al estilo de los partidos social demócratas a los que tanto nos hemos referido en este espacio de opinión.
Desgraciadamente, lo que parece un cambio de discurso e imagen del Frente, no es más que una recomendación de consultores extranjeros expertos en marketing político. .. El candidato de la derecha tendrá que bajarse de la tarima y debatir claramente con Funes sobre la visión de país que ambas corrientes políticas pretenden implementar de obtener el favor de los electores”.
Mutaciones políticas
“Mauricio Funes está en serios problemas: tiene que remar contra marea no sólo al interior del partido sino afuera de este. Debe construir un mensaje tan convincente, que le permita, por una parte, persuadir al “voto duro” del Frente, acerca de la implementación de todas aquéllas políticas que desde su incorporación a la vida política y participación electoral, el partido ha predicado a la base como la solución de los problemas estructurales del país; eso lo llevará forzosamente a reconocer, velada o abiertamente, que son necesarias todas aquellas reformas económicas cuya implementación ha exigido Salvador Arias desde su curul en la Asamblea y desde la tarima en la Plaza Libertad ; por otra parte tendrá que convencer a aquéllos fuera de los ochocientos mil militantes de la base, que su plataforma de gobierno no será radical como la que en la últimas tres elecciones presidenciales ha presentado el FMLN en su propuesta de plan de gobierno. Por hoy las señales contradictorias: habla de democracia y acepta la imposición de la Comisión Política en su designación como candidato; pide concertación pero descalifica a un militante duro que ha sido el defensor del plan económico que, según ellos, debería implementar el Frente de llegar al poder”.
ARENA y la derecha:
Derecha política vrs. derecha empresarial
No estoy convencido de que lo estamos presenciando en ARENA sea una pugna entre la derecha política y la derecha empresarial; más bien se trata de las consecuencias naturales surgidas del proceso que se ha empleado desde las presidenciales de 2004 para la elección de su candidato a la presidencia de la república. Así como en Guatemala se cuenta con tantos partidos de políticos como corrientes de derecha existen, en ARENA debemos acostumbrarnos a ver tantos precandidatos como sectores productivos, profesionales y sociales hay al interior del partido. En otras palabras, los guatemaltecos no pudieron dirimir sus diferencias internas y prefirieron construir expresiones políticas que finalmente les llevaron a un “caos partidario” en el que no existe un discurso coherente por parte de la derecha; mientras que en el caso salvadoreño, aun nos encontramos frente a un partido institucionalizado que prefiere la competencia interna al descalabro electoral.
La derecha y Ortega
El éxito de la derecha en El Salvador se llama renovación; ésta permite que afloren nuevos liderazgos, nuevas políticas públicas, nueva conciencia social empresarial, nuevos políticos. Esa misma renovación ha permitido que la derecha acepte las “banderas” que tradicionalmente ha reivindicado la izquierda.
Paradójicamente puede pensarse que en la medida que la renovación siga constituyendo el eje central de la derecha económica y la derecha política, la izquierda salvadoreña tendrá también incentivos para transformarse, aceptando que las políticas públicas y sobre todo, las políticas de Estado, no tienen propietario y que los únicos que pueden exigirlas son los ciudadanos, independientemente de quien las haya puesto.
En política nadie tiene el monopolio del poder; se lo lleva dicen los teóricos, el más creativo y el más astuto; aquel que es capaz de aglutinar el mayor número de adeptos y de obtener el favor de los distintos sectores de la sociedad en el momento justo. Si en ese marco de expectativas, las fuerzas están consolidadas, la victoria es segura y los planes de gobierno se pueden desarrollar con mayor legitimidad. Es cierto que para aglutinar a todos los que comparten el mismo segmento ideológico hay que abrir espacios, incentivar el debate, oxigenar al partido, aceptar las críticas y si es posible, incluir a representantes de las distintas corrientes en el proyecto político; pero eso, frente a perder el sistema, no es más que un ejercicio democrático que fortalece a la derecha, o a la izquierda en su caso, haciendo que el ciudadano, gobernado como siempre, sea el único triunfador. Aprendamos la lección de Nicaragua.
¿La transformación de la izquierda?
Convencer a los convencidos será fácil para ARENA; su mayor reto estará en atraer los votos de aquellos que después de veinte años de gobierno, aun no reciben los beneficios del sistema y por el contrario, se sienten traicionados porque el costo de la vida con énfasis en los servicios públicos no les permite gozar de los privilegios que en otras latitudes poseen, sobre todo aquellos que han logrado integrarse a la amplia clase media en la que, por lo menos la educación, la salud y el sano esparcimiento están garantizados. Sin embargo y aún con lo que tal situación representa, la derecha partidista tiene una carta de presentación que le permite comprobar que no ha temido virar cuando ha debido hacerlo, castigando los abusos del mercado, subsidiando de manera focalizada a los que están en extrema pobreza, reivindicando derechos de los trabajadores y cerrando vacíos fiscales, aunque ello haya representado un malestar para algunos miembros del sector empresarial.
El populismo
Cuidado salvadoreños
La gente encuentra sumamente atractivo el discurso del populista que ofrece resolver sus problemas al margen de la institucionalidad y le agrada escuchar que lo mejor es matar al delincuente, quitarle a los ricos para darle a los pobres, cerrar a las empresas que abusan, bajar por decreto las tarifas de los servicios públicos, crear empleo dictando leyes, confiscar las tierras para darle un hogar al campesino que no lo tiene, subsidiar todo lo que se pueda, subir lo aranceles para proteger a las empresas locales, dejar de ser un parásito de los países ricos y hacer alianzas con los que todavía sueñan con el socialismo puro, entro otros aspectos de su “plan de gobierno”.
Y lo verdaderamente trágico no es tan solo que esos ofrecimientos no se cumplen, sino que en la mayoría de ocasiones, cuando los populistas llegan al poder, los problemas se agudizan y si no se tienen los ingresos suficientes los Estados quiebran.
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