La principal característica de una coalición política es, ante la opinión pública, la recurrencia de “divisiones y conflictos”. De ahí que cualquier estrategia orientada a captar al elector de centro debe considerar una propuesta clara, sin enredos, y con soluciones reales a los problemas que vive una nación. El punto no es ser uno más. Sino sumar para no dar un salto al vacío.
En El Salvador, mucho se ha conjeturado sobre la creación de una alianza política de centro, de cara a las próximas elecciones presidenciales, y de alcaldes y diputados. No obstante, los partidos de centro-izquierda y centro-derecha no han hecho públicos los acuerdos que impulsen una tercera fuerza electoral, a fin de elegir a las diputaciones, a los candidatos para las alcaldías ni a la fórmula presidencial.
A menos de un año de las primeras elecciones, el Frente Democrático Revolucionario (FDR), el Centro Democrático (CD) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) probablemente hayan llegado a la conclusión que la única forma de afrontar la polarización política del país sea construyendo una alianza sincera que contribuya a una alternancia en el poder.
Julio Hernández, Secretario General del FDR, dice que se trata de una alianza, donde convergen diferentes matices ideológicos, pero donde lo más importante es que se trata de un grupo de salvadoreños que quieren cambios reales para el país.
Durante las últimas semanas, tanto ARENA como el FMLN han acaparado la atención de la opinión pública; además, los salvadoreños se preguntan qué está haciendo la tercera fuerza política del país para ser una opción viable en las próximas elecciones
Lunes 10 de marzo 2008
Redacción
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¿Hay avances concretos con respecto a las negociaciones de alianzas en los partidos de centro?
Sí, hemos estado dialogando mucho. De hecho, se firmó un protocolo entre CD y FDR con la idea de construir una institución que despolarizara el país. Ahora las negociaciones se han ampliado, estamos conversando también con el PDC, e incluso se ha estado dialogando con otras personas con quienes coincidimos que se requiere una nueva opción política capaz de romper con la polarización y de generar alternancia positiva en el país. No estamos listos todavía para poder comunicar decisiones a nivel público.
Héctor Dada comentaba que este tipo de engranaje requiere de mucha paciencia para tejer resultados idóneos en la búsqueda de la alianza adecuada; ¿será esto el problema de afinidad política que hace que se complejice la búsqueda de una fórmula, ya sea para las elecciones de presidente o de alcaldes y diputados?
A nivel de las corrientes que aquí se están tratando de poner como solución, socialdemócratas, socialcristianos, demócrata cristianos, estamos ante un desafío de lideratos. Es decir, qué tan capaces somos de poner nuestro talento en común entre los tres partidos y de poder construir un nuevo proyecto.
Uno de los elementos que permite que estemos sentados en la misma mesa, tratando de superar cualquier dificultad, es que se trata de un proyecto de largo plazo, que si bien es cierto va a tener una expresión en el 2009 la clave del éxito es que trascienda esas elecciones; más bien, el 2009 sería el punto de partida.
Entonces eso implica, entre otras cosas, que personas de carne y hueso seamos capaces de unirnos en un proyecto común, y que sea fácilmente comprensible para el electorado. Uno de los criterios en los que todos hemos coincidido es que no podemos hacer un proyecto que la gente no entienda; tiene que ser algo bien simple, expresado en candidaturas que encarnen la visión que estamos construyendo, bajo una misma bandera.
Es común encontrar históricamente ese grupo de instituciones que se unen pero no logran un verdadero engranaje, y al final esos votos quedan perdidos.
En un ambiente de tanta polarización, donde se trata de desafiar a dos maquinarias electorales fuertes llamadas ARENA y FMLN, que le están generando mucho daño al país. La solución está en el centro. De lo que se trata es de generar una tercera opción que sea ampliamente apoyada por la sociedad y eso requiere de mucho liderazgo y renunciar a muchos beneficios particulares. Eso no siempre es fácil porque dentro de los partidos políticos siempre hay intereses, mayormente legítimos, pero que a veces hay que ponerlos en segundo plano si se va a construir un proyecto pensando en el país.
¿Eso tiene que ver con dificultades en la identidad ideológica de las fuerzas que componen esta coalición?
A veces hay diferencias de tipo ideológico, pero me atrevo a decir que eso se puede resolver a través de un programa donde se vean las cosas que se quieren cambiar y las cosas que se quieren realizar. Creo que propuestas como la que elaboró Arturo Zablah trascienden los 5 años, va mucho más allá y perfectamente pueden ser utilizadas como plataforma de base. Yo diría que lo más difícil son las expectativas personales que a veces existen dentro de cada uno de los partidos. En ese ejercicio estamos, hay plazos bien cortos que se están tratando de cumplir para concretar algo en los próximos días.
¿No hay nada concreto aún?
Nada que se pueda comunicar. Sí hay muchas cosas concretas, pero todavía no estamos listos para hacerlo público.
Se han barajado algunos nombres, pero el de Arturo Zablah sigue sonando públicamente y probablemente tenga que ver con el programa ambicioso de trabajar a mediano o largo plazo por una nueva propuesta de centro.
Eso tiene además un impacto directo. Esta nueva opción que se está construyendo puede ser el factor más importante de gobernabilidad democrática, porque si se asegura una alianza con una agenda progresista, democrática, que sea una tercera fuerza legislativa importante, pues ese va a ser el pie de la balanza en los últimos años; ese solo hecho vale la pena. Pero además, si fuera la candidatura de Arturo Zablah la que se consolidara en este esfuerzo, se generaría una categoría distinta de debate; de lo contrario, lo que se va a tener es una confrontación que, a la larga, es lo que arruina al país.
Eso es lo que busca un país democrático, que la gente puede elegir entre tres opciones la que mejor le convenga, a través del debate.
Una sana competencia. Nosotros estamos luchando porque haya tres opciones. Creemos que si al final del día lo que tenemos es una lucha entre ARENA y el Frente, lo que habrá es mayor debilidad institucional y problemas de gobernabilidad enormes; entonces, lo que más nos anima al FDR es saber que una tercera opción no sólo es necesaria sino también positiva.
¿Qué beneficios puede traer al país la suma de esfuerzos entre demócratas de uno y de otro lado del espectro político?
Lo principal es que se está dando una señal clara que los salvadoreños podemos unirnos en torno a soluciones a los problemas. Lo que marca la tendencia en los últimos años es la división, la confrontación, y que nosotros logremos juntar a esta diversidad de fuerzas políticas en torno a una nueva propuesta nos motiva a decir que esta es la ruta a seguir.
Sin embargo, hace algunas semanas el PDC estuvo dudando mucho si meterse en este proyecto.
Creo que es válido. De una manera uno tiene que prepararse para lo peor. El FDR no puede salir a la calle a decir que en el 2009 vamos a derrotar a ARENA y al FMLN, pero tampoco lo pueden hacer el CD o el PDC. Sin embargo, si se plantea un proyecto común que recoja lo mejor de nuestras tres fuerzas políticas, yo creo que sí estaríamos listos para presentar un mensaje claro a la población.
¿Se han fortalecido, madurado, estas tres fuerzas políticas, desde las últimas elecciones hasta la fecha?
No hay mucha diferencia, mucha distancia, en las propuestas que cada partido pueda tener. Aquí la clave está en que una plataforma de este tipo se convierte en el centro de gravedad para todas aquellas personas que están viendo la solución no en ARENA ni en el FMLN. No es una simple suma lo que se produce si no una sinergia, que sería la clave del éxito.
¿Hay muchos empresarios convencidos de esto?
Muchos empresarios que están convencidos que ARENA ya no debe seguir gobernando; ellos son un sector muy bueno que se puede aprovechar. El FMLN tampoco es un factor que genera confianza y no están capacitados para gobernar el país. Aquí la clave para que nuestro proyecto tenga éxito es la capacidad de liderazgo.
¿Qué espera el pueblo salvadoreño de una tercera fuerza política?
Una nueva opción que apueste a una alternancia segura, que no represente un salto al vacío. Los deseos de cambio son bastante altos en el país; las señales de agotamiento del partido ARENA cada vez son más evidentes y la única opción que tiene la gente es el FMLN; pero muchos coincidimos que el FMLN no le daría salida a los problemas del país, y entonces aquí se tiene un espacio nuevo por el cual optar. Parte de la clave del éxito es que gente de centro-derecha pueda identificarse, pero también gente de centro-izquierda, y si se ven las encuestas y estudios puede verse que la mayor parte de la gente se está ubicando en ese punto de encuentro.
¿Perdió el FMLN algunas posibilidades sólidas al no lograr construir una coalición con el FDR?
El Frente reafirmó su vocación autoritaria. Y eso hace que su estrategia no tenga posibilidades para el futuro.
¿Por qué?
Porque aunque tengan un buen candidato, que hayan buscado una figura con popularidad muy alta, su partido se ha venido radicalizando. A estas alturas lo que nos presentan es un partido que está a un extremo y el candidato está por otro, pero que no hacen química. Hasta este día, Mauricio Funes no ha demostrado tener liderazgo sobre el partido; él es el adorno, y eso el electorado no lo comprende.