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Lo obvio y la ignorancia (II)

En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el ocho de marzo, muchas mujeres recrean su propio mundo como si fuera un carnaval de diferencias sexuales. Una mujer dice ser una mujer por un día y que de allí se le tome en cuenta todos los días, con todos los derechos que se crea importante para hacerse valer y respetar. En especial considero una bobada no pensar que ser mujer es de todos los días y en todo momento.



Lunes 17 de marzo 2008
Krisma Mancía
Redaccion@centroamerica21.com

 

KRISMA MANCÍA

Es importante señalar que las mujeres somos parte del machismo que se crea en la sociedad salvadoreña. Que una mujer no tiene más o menos derechos que los hombres. Igualdad es referirse al equilibrio social y espiritual de un pueblo, y no sólo en beneficio de una parte de la población, en este caso femenino.

A veces quisiera pensar que las mujeres radicalmente sujetas a la bandera del feminismo y concentradas en la liberación femenina están en una lucha por hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Luego me doy cuenta que todo es sexismo y que todo es un desperdicio de tiempo y de recursos.

Evidentemente una mujer que piensa es peligrosa en cualquier sociedad. Pensar con libertad es riesgoso. Corre peligro de ser odiada o marginada. Y eso es lo que se debe romper en todas las sociedades: la compleja actitud de marginar un punto de vista diferente.

Ilustres mujeres están a favor del aborto. ¿Acaso eso no es asesinato?, preguntó con ignorancia. Y las ilustres mujeres a favor del aborto fruncen la frente. Me andan diciendo que soy tonta y que respaldo la aborrecida violación sexual hacia las mujeres. ¿Por qué mejor no buscan solucionar las violaciones?, otra vez pregunto con mi cara de ignorante y ellas ponen sus ojos de furia sobre mí. Lo que me trae a conclusión es que no quieren arreglar el asunto y me hace tener mis propias respuestas.

Y es que hay violaciones a los derechos humanos de todo tipo. Una cadena interminable se desarrolla a partir de la cultura y la educación. Tenemos una cultura machista hasta por debajo de las uñas y eso nadie lo discute, porque es obvio. Sin embargo seguimos educando a nuestras hijas bajo la sumisión, seguimos entregando la nuestros hijos la espada y el escudo para humillar a las mujeres que se le presenten en su vida. Humillación, maltrato y sumisión se le entrega a toda mujer como un regalo desde que son niñas. Dirán que cada familia tiene sus propios valores, pero es allí donde hay que empezar.

No muy lejos del seno hogareño está la educación escolar donde los factores de sexualidad se toman de la manera más triste y vergonzante que se puedan imaginar. Desde parvularia hasta bachillerato el tema del sexo se presenta oscurecido y se fortalece en el calabozo de la familia, tanto en el aspecto de status social, donde se desenvuelven, como en los parámetros religiosos que lo nutren. Religión y sexualidad no se mezclan muy bien. Agua y aceite en la misma cacerola necesitan un catalizador para que se pueda cocinar y no con la deficiente mitología basada en la fantasía del hombre. Dios en todas sus dimensiones es cruel con las mujeres. ¿Y si Dios es mujer? Será una Diosa muy intolerable y envidiosa de las mujeres. ¿Ven? Eso no viene al caso.

El Día de la Mujer debe ser un día de reflexión muy profunda hacia lo que realmente falta en el camino: una mejor educación, leyes (leyes de verdad) que protejan la integridad, la seguridad de todo ser humano y que desarrollen y mejoren las condiciones. No queremos un día más de publicidad comercial donde se repartan frívolos folletitos que no expliquen enteramente cual es la necesidad de tener los mismos derechos, o tiendas alborotadas con objetos femeninos envueltos en papel rosado, tarjetitas con mensajes llenos de cursilerías baratas (muy parecidas a las que se entregan en San Valentín, el día de la madre o el de la secretaria) y tonelada de alusiones estúpidas hacia los hombres. Los que entregan esos regalitos siempre lo dan con una mueca de burla.

Las que son mujeres de tiempo completo hacen lo que deben hacer y no detienen el tráfico gritando en una marcha de protesta tan superficial y banal. No. Las mujeres de verdad no andan por allí odiando al mundo masculino, y a esas mujeres me debo. Sin ellas no habría futuro ni avance en material de civilización.

Sería injusto afirmar que las mujeres no han avanzado en el campo de la igualdad. Igualdad que ha hecho prosperar a la humanidad de una manera más justa. Hombres y mujeres juntos, lado a lado, hombro a hombro, construyendo una mejor vida.

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