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El caos de las ventas en la calle

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A un año de gobierno de Violeta Menjívar como alcaldesa de la capital salvadoreña, los problemas con los vendedores ambulantes siguen siendo una lucha constante entre el pan de cada día de los involucrados y la búsqueda de soluciones concretas. El problema del comercio informal es grave en sí mismo, pero deja ver la inoperancia de las instituciones gubernamentales, y en especial de la Alcaldía de San Salvador, para buscar, encontrar y concertar soluciones viables.

Lunes 14 de mayo de 2007
Teresa Andrade
teresa.andrader@centroamerica21.com

El lunes 7 de mayo, la Alcaldía de San Salvador se reunió con los vendedores para negociar medidas y resolver las peticiones para que éstos se trasladaran del la zona del Palacio Nacional a la avenida Morazán. Uno de los puntos más importantes de la agenda era la discusión acerca de las medidas físicas de los puestos que recibirían los vendedores a cambio de desalojar las calles.

Según Jorge Meléndez, concejal y principal negociador de la Alcaldía capitalina, se llegó ya a un acuerdo con el cien por ciento de los vendedores. Asegura que solo hay una agrupación con la que se ha tenido problemas por las dimensiones de los módulos, la Asociación Nacional de Trabajadores, Vendedores y Pequeños Comerciantes Salvadoreños (ANTRAVEPECOS).

Jorge Meléndez, Concejal de la Alcaldía capitalina.

El acuerdo con esta asociación consiste en que se mantendrán 37 módulos con una medida promedio de un metro por 1.5 metros, y 93 puestos de 1.5 metros cuadrados, la medida estipulada desde la primera negociación. Asimismo, para la asociación Independientes III, se asignarán 37 módulos con una medida menor a la acordada. De los 191 puestos, solo se mantendrán 74 módulos con una medida de un metro por 1.5.

“Estos 74 espacios más pequeños se designaron en función de los giros de ventas que tienen. Además, el espacio que ocupan en el Palacio Nacional es bien pequeño. En ocasiones no poseen una estructura”, explicó Meléndez a Centroamérica 21 . Además, asegura que con estos nuevos puestos los vendedores salen altamente beneficiados, porque tienen garantía y derecho jurídico a ejercer la venta.

En esta ocasión la Alcaldía y los vendedores han firmado un acuerdo, dejando por escrito todos los detalles, con la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos como testigo. “Hemos hecho esto para que nos proteja de los comentarios de los vendedores, porque al final pareciera que la Alcaldía ha actuado de manera unilateral o de manera irresponsable, y eso no es cierto”, insiste Meléndez.

Además, comenta, ha habido una serie de problemas porque todos los vendedores desean tener los mismos espacios y las mismas localidades. “Cada una de las organizaciones está buscando sus propios intereses”, acota. Sin embargo, ésta no es la única negociación que tendrá que enfrentar Meléndez como concejal.

Plan Piloto

El pasado 17 de enero, el presidente Elías Antonio Saca y la alcaldesa Violeta Menjívar se reunieron para discutir las principales problemáticas concernientes al centro de la capital. En su discurso, el presidente expresó: “Hemos nombrado una comisión de parte del Ejecutivo  que va a estar encabezada  por el gobernador de San Salvador, doctor Rodrigo Samayoa. Lo acompañarán el director de la Policía Nacional Civil y el viceministro de Transporte”.

En las reuniones efectuadas por dicha comisión se han identificado cuatro problemáticas de urgente regulación: el desorden de las ventas en la vía publica, el congestionamiento del transporte colectivo, la inseguridad y el manejo de la basura, quizá el más importante de todos.

La comisión de enlace pretende definir las competencias de cada institución involucrada. El gobierno central velará por la regulación del transporte público, a través del Viceministerio de Transporte, y por aumentar la seguridad en la zona, con la ayuda de la Policía Nacional Civil. Por su lado, la Alcaldía se encargará de ordenar a los vendedores y mejorar la recolección de la basura. Para ello se ha planificado un plan piloto que pretende entrar en marcha en los próximos meses a lo largo de diez cuadras de la calle Rubén Darío.

“Este plan pretende ser algo temporal. Lo ideal sería pasar el sector informal al formal”, comenta Rodrigo Samayoa, gobernador de San Salvador. “Nosotros (el gobierno central) buscaremos que se cumplan las normas de tránsito, pero la Alcaldía tiene que hacer su parte con los vendedores, y hasta ahora no se ha visto nada”, agrega.

En relación con esto, Meléndez contesta: “Cada negociación con los vendedores tiene avances y retrocesos. Es un asunto muy complejo. Ellos (el gobierno central) dicen que van a ayudar, pero no se ve cuáles son las inversiones y los programas. En realidad no hay nada. Lo que hay son palabras”.

Rodrigo Samayoa, gobernador de San Salvador.

Cada una de las partes, con sus corresponsabilidades, juega una batalla importante para el reordenamiento del Centro Histórico, pero los avances son pocos. A pesar de ello “por muy poco que funcione la comisión, el contenido político, de carácter institucional que tiene la medida, es muy importante”, expresa Meléndez.

Samayoa, sin embargo, dice: “ La Alcaldía es un centro de activismo político. Una administración tiene que ver por todos los sectores, que el proyecto sea viable y de beneficio para todos. Eso es lo que no se está haciendo”. Señala: “Lo de la avenida Morazán no tiene nada que ver con la comisión de enlace, pero eso lo han hecho mal, como harán con la Darío ”.

Diagnóstico del Centro Histórico

“Yo creo que el problema básico es que este sector no parte de analizar objetivamente que está usurpando un espacio público”, asegura Meléndez. “Ellos tienen necesidades y por lo tanto, como son necesidades, consideran que es un derecho. Pero eso no tiene ninguna base jurídica”.

Con base en un estudio de la Alcaldía de San Salvador, se realizó una observación y conteo de las ventas en algunas cuadras, y una proyección. Se registra un número de 15 mil vendedores, aproximadamente, aunque asegura el concejal que es imposible tener una cifra exacta, ya que día a día sale y entra comercio informal a la zona.

Meléndez asegura que el sector de los vendedores es muy complicado y por lo tanto de difícil negociación. “Hay cierto grado de desconfianza, y además hay mucho resentimiento por la situación económica, por la inseguridad jurídica en la que están y, en consecuencia, se sienten atacados por la prensa y por la opinión pública”. Por esas razones, asegura, es de esperarse que las negociaciones estén cargadas de conflicto, de estiras y aflojes. La Alcaldía está entrampada en esta situación.

Otra problemática es que el comercio informal, a pesar de ser muy vasto, no paga tasas ni impuestos, por lo que representa una competencia desleal para los comercios formales.

“Con las visitas que nosotros (la Alcaldía) hacemos regularmente a la zona, ha quedado en evidencia que hay personas que tienen hasta diez puestos, y en cada puesto hay empleados. Eso no puede permitirse, porque el espacio público es de todos y, si alguien puede tener la capacidad de poseer diez puestos, mejor que pague un local en cualquier edificio formal, que pague sus impuestos y que compita como compite el resto de comerciantes”, expresa Meléndez.

Ex edil capitalino, Mario Valiente.

La problemática del transporte público sigue estando en el tintero. Existen 197 rutas que pasan por el centro de San Salvador, y son aproximadamente unos 5 mil autobuses que transitan diariamente por allí. Muchos, según diagnósticos de la Alcaldía , pasan bastante desocupados, y no respetan las regulaciones de transporte, como las paradas, el carril especial para transporte público y hay un abuso constante de parte de los motoristas.

Los expertos coinciden en que el problema de las ventas callejeras tiene que ver con el lugar donde circula el transporte colectivo. Si el transporte colectivo disminuye, las ventas se descongestionan.

“Lo que se pretende hacer son terminales de buses, donde se ubiquen determinadas rutas, y de esta manera controlar el flujo de buses y microbuses. A su vez se sacarán otras, para que no transiten por allí”, explica Samayoa. También asegura que la PNC vigilará que se cumplan las normativas de tránsito. La prueba de fuego será montar un operativo en la zona de la calle Rubén Darío, una de las más conflictivas.

Hasta el momento se ha empezado con medidas operativas, como dar vía, y hay un compromiso de que, al ordenar las ventas de la Rubén Darío, el gobierno central buscaría ejercer presión para garantizar que se ocupe el carril autorizado para los autobuses y se respeten las paradas.

En cuanto a seguridad, se está ejecutando una labor conjunta entre el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) y la PNC , pero sólo hay una agencia en la Plaza Morazán que mantiene personal de ambas instancias las 24 horas al día. Al hablar de seguridad también sale a luz el problema del contrabando, la dimensión de este delito es difícil de controlar para la Alcaldía , puesto que no está facultada para la investigación criminal.

“Aunque estén enfrente los problemas, lo único que podemos hacer es informar a la PNC , lo cual hacemos. Entregamos la información, pero ya depende de la Policía y de la Fiscalía que se investigue a fondo”, menciona Meléndez.

Samayoa asegura que “hay muchas asociaciones, hay demasiado desorden y gente de origen dudoso”. Meléndez asegura que en muchas asociaciones, sobre todo las que están a cargo de Pedro Julio Hernández, se manejan cuentas anómalas. “Tenemos conocimiento de que las asociaciones hacen un cobro oneroso. Tenemos denuncias de personas que nos dicen: Pedro Julio nos cobra dos dólares diarios, y él no es dueño del espacio público. Tenemos que romper ese lazo de extorsión”.

En cuanto a la basura, se estima que unas 600 mil personas transitan constantemente por el Centro Histórico, y que desechan la basura en cualquier lugar. La municipalidad, hasta el momento, asegura que recoge la basura cuatro veces al día en la zona. Tendría que redoblar esfuerzos para mantener la sanidad en el lugar.

Sin embargo, Mario Valiente, ex alcalde capitalino, tiene otra visión: “ Se habla mucho del Centro Histórico, y claro que tiene importancia: son 10 manzanas. Pero la que está abandonada es toda la ciudad. La estamos subutilizando. Ése es el verdadero problema”, declara a Centroamérica 21.

Más allá del centro

El problema de la capital es un asunto complejo que se ha dejado acumular durante muchos años, y debe tener una orientación estratégica. Es fundamental rescatar todo lo que hasta el momento se ha trabajado en el país sobre el tema del reordenamiento urbano. Uno de los estudios realizados es el Plan Maestro de Desarrollo Urbano (PLAMADUR), cuya elaboración costó 2.2 millones de dólares.

El plan se realizó en el período de Mario Valiente (1994–1997) al frente de la municipalidad. “ Ahí se ven las zonas de la ciudad que deben ser usadas para vivienda, dónde va a haber comercio, dónde va a haber industria, etcétera, para volver a recuperar San Salvador, ordenarlo y hacerlo habitable”, explica Valiente.

El ex alcalde asegura que se debería estar promoviendo San Salvador como se promueve otras ciudades: “No deberíamos estar hablando de la basura, que si la venta tiene 85 centímetros o 90. Eso debería de estar superado”.

Asimismo, Meléndez da cuenta de que la Alcaldía apenas está comenzando a hacer el esfuerzo: “La municipalidad ha determinado una estrategia, y poco a poco va reconstruyendo su capacidad de dirección estratégica, no solo el ordenamiento de las ventas, sino también la recuperación de los edificios históricos, la recuperación de la ciudad”.

Valiente cree que poco o nada se ha hecho desde las municipalidades. “Se necesita un liderazgo, pero no lo hay. Yo no lo veo, y no digo en esta administración, sino que no lo ha habido en las demás administraciones”, concluye.

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