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Ernesto Rivas Gallont, un crítico juicioso


¿Cómo se convierte un simple blog personal en una suerte de termómetro de la vida política de un país entero, sobre todo cuando muchos y poderosos medios de prensa compiten desaforadamente por ganar esa condición? Don Ernesto Rivas Gallont ha realizado esa proeza, pero es el primer sorprendido de su logro.


Lunes 24 de marzo 2008
Geovani Galeas

Redaccion@centroamerica21.com

 

Ernesto Rivas Gallont

Don Ernesto tenía ya varios años sosteniendo una columna semanal de opinión en la sección editorial de La Prensa Gráfica ; un buen día de 2006 sus editores le comunicaron que, debido a una reingeniería en el formato de sus páginas, él tendría que bajarle doscientas palabras a sus textos. A don Ernesto no le gustó la nueva disposición. Él sentía que, no siendo un escritor profesional, le sería muy difícil expresar cabalmente sus juicios en un espacio tan reducido.

Intentó negociar con sus editores, pero fue en vano. No se trataba de una cuestión personal sino de una entera reorganización en el formato del periódico. Don Ernesto comprendió perfectamente que así era pero decidió que, en ese caso, su única opción era dejar de escribir su columna, y en la misma página editorial explicó su decisión y anunció su retiro.

Siendo un hombre tan reflexivo y comunicativo por naturaleza, no ignoraba que con ello perdía una excelente plataforma de expresión personal, y destruía el puente que lo conectaba con una considerable y creciente red de fieles lectores. Era una situación difícil que impactó su estado de ánimo.

Su sorpresa fue que un buen número de sus lectores, lo mismo que casi todos sus compañeros columnistas, le escribieron pidiéndole que reconsiderara su determinación y volviera al periódico. Las inteligencias serenas y maduras no suelen bandear del blanco al negro, y más bien tienden a examinar las posibilidades que hay en la gama intermedia.

Don Ernesto concibió una solución salomónica: aceptaría adecuarse a la reducción de su espacio editorial en el periódico, pero crearía un blog personal en que ampliaría a sus anchas el tema tratado. Habló de nuevo con sus editores y todos tan contentos.

Así, a sus 77 años de edad, Don Ernesto comenzó una nueva aventura en su vida. "Conversaciones con Neto Rivas", título del blog, tendría unas cuantas secciones variadas (filosofía, literatura, música, gastronomía y recuerdos), y su centro sería el comentario personal de las noticias servidas por los principales medios, sobre todo aquellas relacionadas con la coyuntura política. El desafío más grande que se impuso fue el de renovar diariamente el contenido.

Unos cuantos meses bastaron para que la sección de cartas al editor se le llenara de envíos de lectores que comentaban sus comentarios. Estimulado por ese fenómeno, redobló el esfuerzo invertido en su página electrónica, hasta el punto de dedicar a su elaboración casi todo el día. Eso era posible porque estaba casi retirado de su ejercicio profesional, como experto en negocios, y la conducción de su pequeña empresa solo le exigía un par de horas diarias.

Un día el conductor de un prestigioso programa de entrevistas televisivas basó algunas de sus preguntas en un comentario publicado en el blog de don Neto; otro día sucedió lo mismo en un programa de radio de vasta audiencia. Ese hecho volvió a repetirse, cada vez con más frecuencia y en mayor diversidad de medios escritos, radiales y televisivos. Pero además, el número de lectores y comentaristas de "Conversaciones con Neto Rivas" seguía creciendo, al tiempo que se volvió frecuente que algún comentario de don Neto fuera enviado y reenviado por un gran número de cibernautas hacia la casi infinita red electrónica.

De pronto, los comentarios de don Neto ya no solo eran comentados en los medios, su presencia como analista también fue requerida crecientemente por los mismos. En los corrillos políticos se hizo común la frase: ¿Ya leíste lo que escribió don Neto sobre tal o cual situación o personaje?

Total que el blog creció como bola de nieve, y muchos protagonistas de primer nivel de la vida política nacional comenzaron a desfilar por la casa de don Neto para darle explicaciones, reclamarle, felicitarlo o hacerle confidencias privadas sobre asuntos no muy conocidos por la opinión pública. Eso tuvo su máxima expresión cuando cuatro de los precandidatos del partido ARENA decidieron voluntariamente ir con don Neto para explicarle personalmente sus respectivos esbozos de programa, con la intención de que los mismos fueran comentados en el blog.

Mauricio Funes, el candidato del FMLN, no fue a casa de don Neto pero sí le concedió una entrevista en su oficina de campaña.

Las claves del éxito

Don Neto ha sido un crítico severo pero respetuoso tanto de ARENA como del FMLN. Siendo un conservador, tampoco ha regateado elogios para lo que a su juicio se hace bien en la izquierda o en la derecha. Más de algún político o funcionario, más de algún empresario de gran vuelo, que ha sido objeto de su crítica aguda pero mesurada, ha resentido la misma como un golpe. Pero ninguno de ellos puede alegar, sin faltar a la verdad, mala fe o parcialidad en esos juicios.

He conversado con Don Ernesto y le he preguntado por las claves de su éxito, pero él ha sido modesto en sus respuestas, y más bien confiesa que él mismo es el más sorprendido por la creciente influencia de su blog.

De todas maneras, y leyéndolo con atención, uno puede sacar sus propias conclusiones al respecto. Don Ernesto Rivas Gallont es un hombre culto, inteligente, sereno y mesurado en su ejercicio reflexivo y crítico. Esas virtudes están fundadas en una larga trayectoria de estudios, profesionalismo e incesante servicio a la comunidad, pero sobre todo en la experiencia que dan los años.

También son factores de explicación su amplio conocimiento y protagonismo en el mundo empresarial y político. Don Ernesto fue nuestro embajador en Washington durante casi toda la década de los ochenta. Esa situación privilegiada, desde el punto de vista de la experiencia adquirida en términos de ejercer la diplomacia en tiempos de guerra y, prácticamente, en el centro del mundo, no es nada despreciable.

Pero está la madre de todas las claves: uno puede estar de acuerdo o no con los juicios de don Ernesto, pero no puede dejar de reconocer que están sólidamente basados en la inteligencia y en la ética, y esa combinación es siempre seductora.

Don Ernesto me ha dicho que una de sus máximas satisfacciones es cuando, al ser reconocido en la calle o en algún otro lugar público, algún desconocido se le acerca para decirle que es un lector cotidiano de su blog. Eso m ismo le dice este redactor a usted, don Ernesto: desde el año 2006 comienzo mis días leyendo sus entrañables conversaciones.

Nota. Este reporte sería acompañado con una jugosa conversación sostenida con don Ernesto, en su casa, hace pocos días. Pero la tecnología, o más bien mi torpeza en su manejo, me jugó una mala pasada: no sé cómo borré la entrevista en mi grabadora. Lástima. En todo caso, para saber lo que don Ernesto piensa, basta con abrir su página electrónica.

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