Muchos de los sectores areneros ya daban como ganador, días antes a la elección final, a Rodrigo Ávila. El ambiente previo a las votaciones del 15 de marzo sufre de incertidumbre, de controversia y de mucho colorido. Los tres candidatos habían hecho méritos y tenían iguales posibilidades, pero había que elegir a uno solo. Antes de la hora prevista, el rotundo triunfo de Ávila en algunos departamentos del país ya era noticia.
Lunes 24 de marzo 2008
Daniel Castillo
redaccion@centroamerica21.com
El día antes
“Ella es, ella es”, gritaban los correligionarios al final del mensaje enviado por Ana Vilma de Escobar a todos los areneros durante el cierre de campaña.
René Figueroa, vicepresidente de Ideología del COENA, silenció los tambores pidiendo unidad dentro del partido, a fin de guardar fuerzas para días futuros.
Del tridente de precandidatos, ella, según las últimas encuestas, había tenido la mejor imagen y había sido la más popular. Ella fue la primera en tomar la decisión de apostarle a la precandidatura y tras ella vinieron los demás. Su experiencia en la presente gestión como vicepresidenta de la república, su apuesta por la inversión extranjera y su carisma para hablar en público, hicieron verla como la candidata más idónea por ARENA rumbo hacia las elecciones presidenciales del 2009.
A Rodrigo Ávila, uno de los últimos en decidirse a lanzarse al ruedo, se le conocía por su fuerte temperamento, por su oficio vinculado a la seguridad pública y por el apoyo de la bancada legislativa del partido de derecha.
Luis Mario Rodríguez, siendo el más joven de los tres precandidatos, fue cuestionado en más de una ocasión durante su campaña sobre la “poca” memoria histórica de lo sucedido en el país, pero siempre se le conoció por su alta capacidad discursiva, y por su simpatía con el sector empresarial y con los hermanos salvadoreños en el exterior.
Luego de algunas críticas por haber dejado fuera a personajes de la talla de Hugo Barrera y Francisco Laínez, ARENA había mostrado síntomas de descontento no solo al interior del partido sino hacia fuera. Eso se disipó en las dos semanas previas a la elección del candidato a la presidencia; sin embargo, un día antes, la controversia volvió a cabalgar en el campo de batalla electoral.
Ana Vilma de Escobar nuevamente señaló públicamente que en el seno de la institución arenera había instigadores del proceso electoral, y que se reservaba nombres. Habló de una campaña en su contra en manos de “falsos nacionalistas que buscan anteponer sus propios intereses a los intereses de país”. Por un momento, todos callaron, pero luego nacieron respuestas pidiendo razón y cordura a la hora de elegir al candidato. Esto tensó el ambiente nuevamente, a pocas horas de la elección. Todos se fueron a la cama con una mezcla de sensaciones.
Luis Mario Rodríguez pidió unidad. Rodrigo Ávila solicitó sabiduría a las bases. Ana Vilma de Escobar demandó esfuerzo y transparencia en la elección. Al final, los tres coincidieron con que ARENA es el gran ganador del esfuerzo por descubrir al candidato y que al interior de la institución política debe plantearse una renovación y apuestas partidarias relacionadas con lo social y la lucha contra la pobreza.
Una fiesta estaba por comenzar y, quizá, muchas declaraciones podrían aflorar el día siguiente.
Cuando calienta el sol…
El sol ya calentaba a las 9 de la mañana. Sábado 15 de marzo, a las puertas de la semana mayor. Las 14 sedes departamentales de ARENA también abrieron sus puertas para que los 2,708 miembros de la estructura arenera fueran los encargados de decidir quién sería el candidato del partido de derecha para las elecciones presidenciales del año entrante.
La sede de San Salvador fue una de las que más movimiento registró, no sólo por los votos emitidos sino porque poco a poco se empezaban a reunir en un mismo lugar las barras simpatizantes de los tres precandidatos.
Los grupos, reunidos en diferentes sectores de la sede arenera, empezaron a vitorear nombres y estribillos, generando un ambiente de fiesta previo a la decisión final. La barra de menor tamaño y de menor ruido era la de Luis Mario Rodríguez.
El agua helada era el mejor aliado para combatir el fatigoso calor, y las banderas tricolor se empezaban a izar de un lado a otro.
Los colores azul, rojo y blanco predominaron. Uno que otro curioso se asomó. Los periodistas empezaron a llegar.
La elección interna en San Salvador se abría casi a las 12 del mediodía, pero a las 11 a .m. ya muchos de los militantes sabían que Rodrigo Ávila había ganado gran trecho en los distintos departamentos… Extraoficialmente se había dado como ganador.
Ávila había acaparado votos de los sectores profesional, agropecuario, femenino, obrero juventud y campesino. El sector empresarial era de Luis Mario Rodríguez.
Se veían grupos de nacionalistas correr del interior de la sede hacia sus vehículos. Inesperadamente, el nombre “Rodrigo” empezó a sonar entre acera y acera, los teléfonos celulares empezaron a sonar y las computadoras seguían arrojando datos contundentes, inapelables. Sin embargo, había que esperar.
El sol ya era amo y señor del estrado, y todos le acompañaban impacientes.
José Alejandro, un arenero de las bases y simpatizante de Ana Vilma de Escobar, pareció reafirmar lo que estaba pasando allá adentro. “No pueden seguir jugando con el pueblo; esto se manipuló… Hoy no sé cómo va a hacer Ávila porque contra Funes la cosa va a estar dura. A ver si va a demostrar que le puede ganar. Muchos se van a ir a votar por el PCN porque para allá va a agarrar Pancho Laínez”.
Un pequeño grupo de areneros se le quedaron viendo y empezaron a hablar en secreto. Ese fue el preámbulo de lo que muchos ya esperaban. El apoyo de las estructuras departamentales fue unánime, y no había vuelta de hoja: Rodrigo Ávila era el ganador.
La misma propaganda desperdigada de “Ana Vilma: presidente” fue usada por los seguidores de Ávila para corear “Él es, él es…”.
Hay que saber ganar…y hay que saber perder
Así como el fútbol, la política se viste de gloria o de luto. O se gana o se pierde. El juego limpio nos enseña que hasta en las peores derrotas hay que saber perder.
Pasado el mediodía del sábado, algunos dirigentes del COENA empezaron a llegar a la sede. La pólvora se alcanzó a escuchar en las cercanías de la sede. Las camisetas estampadas con la figura del ganador se empezaron a ver. Los medios de comunicación los abordaron con preguntas relacionadas con el ganador y los perdedores en estas elecciones. Los corridos de la banda, que ya empezaba a afinar en la tarima, enmudecieron algunas declaraciones.
Los señalamientos de Ana Vilma de Escobar enrarecieron el ambiente porque al final de todo dijo que Herberth Saca y Adolfo Torrez habían sido los fustigadores del proceso en su contra.
Adolfo Torrez negó haber estado involucrado en dichas acusaciones y no le dio relevancia al caso. Mientras en la sede capitalina el clima era de fiesta, Ana Vilma estaba organizando una conferencia de prensa en la que daba declaraciones y felicitaba al ganador.
René Figueroa fue el encargado de hacer públicos los resultados. Con fuerza en su voz y con una sonrisa entresacada, motivó a los areneros a apoyar al “futuro presidente”: “Queridos hermanos de Alianza Republicana Nacionalista, con 15 colegios electorales tenemos candidato, tenemos presidente: Rodrigo Ávila Avilés….”.
Ricardo Valdivieso, fundador del partido ARENA, dijo a Centroamérica 21 que “es normal que sucedan señalamientos en cualquier elección. Ella tiene que saber perder, y tiene que saber que esto se ha desarrollado con la mayor transparencia posible”.
Consultado sobre lo que viene para la campaña de Rodrigo Ávila, de cara al duelo político contra el FMLN, destacó que “a él hay que apoyarlo en todo, es un hombre capaz pero hay que trabajar en sus debilidades”.
Valdivieso añadió que el partido aún está a tiempo para fortalecer la capacidad de Ávila para las elecciones del 2009, y que en ese plan de trabajo debe involucrarse cada uno de los areneros que han votado por él. “esta tarde es el punto de partida para decirles a todos que aquí está el nuevo presidente del país”, agregó.
Junto a Valdivieso, forzado al caminar, y apoyado a su incondicional bastón, don Hugo Barrera evade a unos periodistas y al final cede ante la presión, diciendo que “Ya habrá tiempo para ordenar la casa… Ahora lo que importa es que tenemos nuestro candidato y debemos luchar por tener un nuevo presidente para el 2009. Ese debe ser nuestro principal objetivo”.
Además caminaba junto a Barrera, el otro ex precandidato Eduardo Barrientos. Con sus manos entrelazadas hacia atrás y con rostro meditabundo, se detiene y dice a este medio que “Ojalá y las aguas bajen a su nivel, porque esos movimientos no le hacen bien al partido. Desde hoy debemos trabajar porque la democracia y la unidad reine en El Salvador, y porque tengamos un candidato de peso para ganar las elecciones venideras”.
El sol desvanecía en la capital salvadoreña y los canticos de “Alianza Republicana…” iban acelerando. Más y más seguidores llegaban a la sede del COENA. A las 6 p.m. la plana mayor del partido, junto al mandatario Tony Saca, elogiaron como ganador a Ávila, quien subió a la tarima abriéndose paso entre la multitud.
La festividad de la elección empieza justo al inicio de la festividad de la semana santa. Esa noche se habló de un resurgimiento de la derecha y de una renovación partidaria; el momento de reflexión ha llegado para ARENA.
Ahora inicia un trabajo en el que se tendrán que enfilar unión entre sus miembros, creatividad y humildad. La campaña apenas inicia y El Salvador entero ya empieza a hacer especulaciones más allá del ruedo político.