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Rodrigo Ávila y la policía, logros poco conocidos


Rodrigo Ávila es ahora el candidato a la presidencia de la república por el partido ARENA. Cuando llegó por segunda vez a la dirección de la PNC, un 1º de enero de 2006, al decir que ya no le interesaba participar en política, seguramente no sospechaba que su labor al frente de la corporación policial le allanaría el camino terminado el sábado recién pasado de manera exitosa.

Lunes 24 de marzo 2008
Héctor E. Benítez

redaccion@centroamerica21.com

 

“ Me estoy cansando de jugarme la vida en esto y que nadie nos ayude. Ni los jueces nos ayudan porque critican que no hay prueba científica. ¿Y para usted un video, unas huellas digitales, un cabello, una prueba serológica no sirven porque no la ratifica un testigo?"

Quienes lo motivaron a lanzarse como precandidato (esos amigos, al parecer, muy influyentes en ARENA), ponderaron su labor como principal gestante de toda una racha de acciones predestinadas a reducir los altos índices delincuenciales en El Salvador.

Hay números y acciones con nombre propio que hablan muy bien de la cualificación y experiencia policial de Rodrigo Ávila. Sin embargo, la mayor parte de su “hacer” es apenas conocido por la ciudadanía.

Ávila, de 43 años, estuvo en la PNC por primera vez desde 1993 hasta 1999, período durante el cual la policía enfrentó y derrotó a las bandas de asaltabancos y secuestradores. Luego, su regreso en 1996 lo puso ante el grave reto de reducir los homicidios, que habían cerrado el año 2005 con una tasa de 54.7 por cada 100 mil habitantes.

Se encontró, así mismo, con el plan “Súper Mano Dura”, promovido por el ejecutivo luego del plan “Mano Dura” de Francisco Flores. No hay duda de que ambos programas de ataque a la delincuencia (muy particularmente a las maras) fracasaron, pues las capturas de delincuentes (mareros) no se apoyaban gran cosa en la investigación policial, ni en el trabajo de la Fiscalía, ni mucho menos en reformas al Código Penal. De allí que los pandilleros capturados salieran libres, sin haber sido llevados a juicio.

Mano Dura y Super Mano Dura

Ávila fue crítico de ambos planes, tanto que asegura haber tenido con ello un punto de discrepancia con el titular del Ministerio de Seguridad Pública y Justicia, René Figueroa. Sin embargo, el mismo Rodrigo reconoce que ambos planes, materializados en la captura masiva de pandilleros (62,000 en el año 2005), permitieron la construcción de una base de datos formidable al interior de la PNC, con las fichas de tantos delincuentes momentáneamente alojados en bartolinas.

De entre 12 y 13 homicidios diarios con que cerró 2005, a los 8.7 por día en enero de 2008, según datos de la PNC, hay una diferencia sustancial. ¿Estará empezando a dar resultados claros e inequívocos el proceso echado a andar por Rodrigo Ávila, desde que asumió su cargo en 2006? ¿En qué ha consistido ese proceso?

En primer lugar, Ávila gestó una reestructuración de la PNC, mediante la cual ciertas dependencias de la entidad fueron adscritas administrativamente a otras unidades estatales.

Para el caso, los policías de la División de Fronteras, los policías de finanzas y los de la Subdirección de Tránsito Terrestre, serían asignados a la Dirección General de Migración, a la Dirección General de Rentas y Aduanas y a la Subdirección de Tránsito Terrestre, respectivamente. ¿El propósito? Ahorrar en gastos administrativos y logísticos, para así poder atender mejor áreas de mayor prioridad en el combate a la delincuencia, sobre todo, debido a que la PNC recibió, en el 2006, igual presupuesto que en el 2005.

Potenció, así mismo, la División de Cumplimiento de Disposiciones Judiciales (DCJ), la División Élite contra el Crimen Organizado (DECO), la División Antihomicidios (DIHO), los Grupos de Tarea Conjunta (GTC) y de la Policía Rural, la creación del Grupo de Operaciones Especiales (GOPES), las Fuerza de Tarea Antipandillas y la División de Capturas (Marshalls).

Además, el 21 de diciembre de 2006, se aprobó la Ley Disciplinaria de la PNC, con el fin expreso de mantener a la institución libre de agentes corruptos.

Pero, por sobre todo, su segunda gestión al frente de la PNC se encaminó, desde el principio, a intensificar la investigación policial, a estrechar colaboración con la Fiscalía General, a buscar reformas al Código Penal; de tal manera que los delincuentes que cayeran presos no salieran libres.

Y él asegura haber tenido cierto éxito: “Hubo una reducción en los índices delictivos, hay más eficiencia en la parte de investigaciones, hay un plan trienal, un plan de operaciones que están llevando a cabo los policías, y las cosas van por buen camino... El año de 2008 cerramos con más de 60 homicidios menos que enero 2007, la curva va para abajo. Se ha ordenado el accionar, se ha reorganizado instituciones, se ha creado nuevas unidades.”

Me estoy cansando de jugarme la vida en esto”

“ El tema de seguridad tiene que ser enfocado de manera pragmática, porque han prevalecido los intereses de carácter político electoral. Este tema se ha manejado como tema electoral por todos los partidos”.

Pero también, a inicios de 2006, se quejó de aquello que a su juicio limitaba el accionar de la PNC: “ Me estoy cansando de jugarme la vida en esto y que nadie nos ayude. Ni los jueces nos ayudan porque critican que no hay prueba científica. ¿Y para usted un video, unas huellas digitales, un cabello, una prueba serológica no sirven porque no la ratifica un testigo? Estamos luchando para entrenar gente, mejorar la investigación, mejorar el laboratorio... en agosto tendremos un equipo de huellas digitales electrónico de última generación.”

Su otra queja recurrente fue que el tema de la seguridad pública se abordara desde la trinchera político-ideológica, y no desde la técnica, área en la que se maneja naturalmente: “ El tema de seguridad tiene que ser enfocado de manera pragmática, porque han prevalecido los intereses de carácter político electoral. Este tema se ha manejado como tema electoral (por todos los partidos), pero hay algo mas delicado, se han hecho propuestas concretas para detener la delincuencia, como el tema de las escuchas telefónicas y no se quisieron aprobar las reformas”.

¡Y qué decir del presupuesto! Ante los limitados recursos económicos asignados para el área de investigación policial, hacia donde él dirigió su interés, afirmaba: “Nosotros necesitamos sólo para investigaciones: un sistema de identificación de huellas dactilares que vale de 2.8 a 3.5 millones de dólares, un AFIS balístico que vale 2 millones, para modernizar todo el sistema de inteligencia policial, y equipos de inspección ocular y el laboratorio... estamos hablando de 4 millones más, más el equipamiento con vehículos y computadoras, estamos hablando de 15 millones de dólares, que los estamos proyectando en el plan trienal”.

Plan Sarisa

Con todo y eso, su gestión empezó a cosechar resultados prácticos a partir del segundo semestre de 2007, con la puesta en práctica del Plan Sarisa, que contemplaba, entre otras cosas, el aumento de la presencia policial, el acortamiento de los tiempos de respuesta, apuntalar más la investigación, la creación de la fuerza de tarea Anti homicidios del Área Metropolitana, en la que un grupo investigadores policiales y fiscales concentraran su interés en esa zona, una de las que cuenta con más altos índices delincuenciales. Además, el fortalecimiento de la mística y la doctrina de la PNC.

¿Qué resultados concretos arrojó el plan Sarisa? De mayo a agosto de 2007 se contabilizaban 276 homicidios menos que en los mismos meses del 206. A mediados de diciembre, ya había una reducción de 443 homicidios, se habían girado 1 mil 271 órdenes administrativas de captura (312 más que en 2006), se capturó a 586 prófugos de la justicia (18 “más buscados”), amén de la disminución drástica de otros delitos, como extorsiones, robo de celulares, cuatrerismo, robo de furgones, etc.

Uno de los objetivos primordiales del Plan Sarisa era la desarticulación de “clicas” de maras, siendo selectivos en las capturas (apuntando a los mandos altos e intermedios), con fuertes operativos nocturnos. Vale decir que las capturas estaban precedidas por una notable labor de inteligencia e investigación, que era lo que se necesitaba, a juicio de Ávila: “No agarrarlos únicamente porque tienen un tatuaje o porque están mostrando actitudes antisociales, sino presentarles el cúmulo de cargos ya bien documentados”.

“He trabajado con el corazón”

Así, tras haber abandonado la Dirección de la PNC para incorporarse de nuevo a la política, esta vez como candidato a la presidencia de la república, Ávila dice sentirse complacido con su trabajo al frente de la institución policial: “Hemos reo cumplido la misión, y este año va ser un buen año, la gente va a ver un impacto mayor, una reducción mayor, se van a capturar los delincuentes más  peligrosos y creo que esa efectividad se va a poder medir claramente”.

Asegura sentirse “ satisfecho de haber cumplido con lo encomendado por el presidente Saca; lo que hice fue reconfigurar las investigaciones, hay una mejoría, yo se que hay mucho por hacer en el tema de seguridad pública, pero ha habido un avance sustancial, ha habido resultados concretos, la policía va caminando y satisfecho de mi trabajo ahora paso a este nuevo proceso”.

Y Rodrigo Ávila entra a este nuevo proceso, con la confianza puesta en que su labor como director de la PNC, realizada en dos años, y que ha sentado las bases para una reducción drástica de la delincuencia en El Salvador, y el subsiguiente aumento en la seguridad de los salvadoreños, junto con todo el bagaje teórico y práctico adquirido en su cargo, será reconocido y compensado por la ciudadanía.

Y en este nuevo camino, ofrece lo que asegura haber dado desde la PNC: “El hecho que haya sido un buen policía se da en virtud que he tenido compromiso, que he sido transparente y he trabajado con el corazón, y lo mismo ofrezco en esta otra cancha. Puedo poner toda mi experiencia al servicio del país, he aprendido a trabajar en equipo y potenciar las cualidades de las personas. Ahora yo me siento llamado a realizar otra misión y es participar en el proceso electoral nacional y convertirme en presidente. Es un compromiso que he tomado sacrificando incluso a mi familia y es algo que he puesto en las manos de Dios, en la fuerza de mi partido ARENA y en el sentimiento de nuestro pueblo”.

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