
Entrevista con Rafael Barraza
Recesión en Estados Unidos,
¿Riesgo o realidad, problema u oportunidad?
“La moneda de los Estados Unidos se ha devaluando mucho, especialmente contra China y otros países asiáticos; eso está haciendo que parte de la demanda que antes era de exportaciones de Asia se esté trasladando a Centroamérica. Entonces las exportaciones de El Salvador no han disminuido y pueden incluso crecer, debido a esta depreciación del dólar”. Afirma el economista.
Lunes 31 de marzo 2008
Daniel Castillo
redaccion@centroamerica21.com
Las interrogantes a nivel mundial buscan una respuesta sobre la situación económica actual de los Estados Unidos. ¿Existe o no una recesión después del primer trimestre del 2008? ¿Se encamina a ese estado?
La crisis hipotecaria de la nación norteamericana fue el primer paso sobre el cual muchos analistas económicos coinciden que todavía no se ha tocado fondo, pero que viene una segunda etapa, la más peligrosa y preocupante de todas, en la cual se caen aún más los precios de la vivienda, se amplifican las restricciones al crédito y se reduce la demanda de los consumidores. En todo caso, el sector inmobiliario ha contagiado su anemia, en especial, al sector financiero.
Adicionalmente, la pérdida de decenas de miles de trabajos en febrero pasado ha convencido a muchos analistas de que los Estados Unidos están sumidos en una recesión, mientras continúa la crisis de confianza en los mercados de crédito.
Entretanto, el gobierno norteamericano aduce que la economía doméstica enfrenta riesgos pero que sigue sólida, y que la política monetaria está bien posicionada hacia el largo plazo. De igual forma, las medidas a corto plazo y los mensajes mediáticos buscan devolverles la confianza a los estadounidenses para que gasten sin remordimiento.
Lo que sí queda claro es que no hay medidas mágicas que solucionen los problemas actuales de la economía norteamericana. Lo que queda es esperar. Mientras tanto, poco hay que hacer más que mirar el debilitamiento constante del dólar y los descensos del resto de mercados financieros.
Rafael Barraza, director general de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN) afirma a Centroamérica21 que la raíz de toda esta situación nace en el sector inmobiliario, de éste al sector financiero, y que luego se propaga al resto de la economía. Barraza señala que en los estadounidenses se generó en un inicio la desconfianza para comprar, viéndose afectado además el sector crediticio.
-¿En qué consiste claramente una recesión y cuáles son los factores que entran en juego?
-En el caso especial de los Estados Unidos se habla de una recesión cuando hay dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. La economía, en vez de crecer, decrece o se contrae. También hay que ver que este fenómeno es diferente que lo sucedido en otras ocasiones, porque ahora es un tema que se está desenvolviendo en el sistema financiero. Cuando se piensa en una recesión se cree que se está contrayendo una economía, y que eso se está dando en los sectores reales. Eso es cierto en ese entorno pero tiene el matiz que las raíces de esa recesión están en el sistema financiero.
En este caso puede notarse que la raíz del problema empieza en la crisis de hipotecas, la cual tiene dos consecuencias. Una, que las casas que ya están construidas no se venden tan rápido como antes; y dos, que se están construyendo menos casas.
- Esta situación ya venía desde hace algunos meses.
-Eso no es algo nuevo. El sector construcción en los Estados Unidos está en recesión desde hace mucho tiempo, porque ya había disminuido el ritmo de venta y de construcción de casas. Pero ahora viene la segunda etapa; al venderse y al construirse menos casas ha habido un efecto sobre el sector financiero, que es el que había financiado todas estas casas en construcción y de las casas que ya se habían vendido. La gente que había comprado estas casas de repente ya no puede hacer frente a los pagos de los créditos que habían recibido. Al no poder hacer frente a sus pagos, empieza a tener problemas no solo la persona que adquiere el dinero sino el que lo había prestado, porque los bancos al prestar dinero lo hacen con fondos de terceros. Entonces allí empieza la crisis actual.
- Meses atrás ya se había manifestado una crisis del crédito en los bancos de los Estados Unidos.
-Exactamente. Un contagio.
- ¿El contagio viene del sector inmobiliario al sector financiero?
-
Y del sector financiero se propaga al resto de la economía. Y eso se da por medio de dos canales principales. Uno, por la confianza; la gente, al perder la confianza por la economía, deja de consumir; al dejar de consumir obviamente que se deja de vender y las empresas empiezan a reducir su producción y sus fuentes de empleo. Empieza todo un círculo vicioso recesivo.
La segunda fuente de contagio es el crédito. Como las entidades financieras tuvieron pérdidas importantes en el sector construcción no tienen liquidez para prestarles a los demás sectores de la economía y empieza a haber una contracción del crédito.
La buena noticia es que, si uno ve los datos hasta diciembre del 2007, Estados Unidos no había entrado oficialmente a una recesión, incluso en los primeros dos meses del año. Preocupa mucho lo que está pasando en el sistema financiero, y que tenga estos otros impactos sobre la confianza de los consumidores y sobre el crédito a las empresas. Y eso es lo que da una gran probabilidad de que la economía estadounidense se desacelere fuertemente y posiblemente entre a una recesión.
- Economistas de FUSADES no están tan convencidos de que exista en estos momentos una recesión en los Estados Unidos, sino más bien síntomas que pueden llevar a una recesión.
- Un punto importante es a partir de cuándo vamos a empezar a sentir los efectos. En este momento hay una sensación de que todavía no se ha llegado al fondo del problema.
-Usted se refería a una segunda fase…
-Sí, pero a pesar de eso no se ha tocado fondo y no se sabe qué tan abajo se va a llegar: a una recesión moderada o profunda.
Intentos de solución
- ¿Qué ha hecho los Estados Unidos para ir enfrentando los síntomas de una recesión?
-Han hecho dos cosas dramáticas. La baja de interés, que ha sido muy fuerte, y también la devolución de impuestos a los ciudadanos americanos, que se hará en mayo aproximadamente. Recuerdo que en algún edificio estadounidense dice: “El crédito: la confianza del hombre con el hombre” y lo que el Banco Central de los Estados Unidos está haciendo es que no se pierda la confianza en el sistema financiero.
- ¿Es una acción para que la gente continúe caminando sin pensar que hay síntomas de recesión?
-Exacto; están manejando las expectativas para que la gente no tome una actitud negativa con la economía.
-Quizá los más pesimistas, que ven una recesión o una posible recesión, estén muy alarmados y vaticinan que al final de año 2008 puede ser catastrófico para la economía estadounidense. Mientras, en el lado opuesto, están aquellos, como los que compran acciones internacionales, que lo ven con menos alarma.
-Ese es otro punto, que tampoco la confianza se ha perdido. Uno ve que el consumo de los Estados Unidos es fuerte, porque también los están financiando otros países como Japón y los países petroleros. Hasta ahora, la situación es más de un aterrizaje suave que de una recesión profunda o una crisis. Pero ese escenario puede cambiar dependiendo de cómo se manejen las cosas.
El impacto en El Salvador
- El presidente Bush mencionaba que existe en los Estados Unidos una política monetaria bien posicionada, sólida a largo plazo, a fin de amortiguar el impacto de las turbulencias financieras. ¿Es este un mensaje motivador para los inversionistas?
-Sí, y hay cosas importantes sobre El Salvador y la región centroamericana: la situación está mucho mejor que hace 5 o 10 años. La situación fiscal es mejor, los precios de los productos de exportación son mejores, entonces esa es una situación sólida que beneficia a los inversionistas.
- ¿Qué otros impactos puede traer a El Salvador una posible recesión en los Estados Unidos, sobre todo por ser la nuestra una economía dolarizada?
-Eso funciona como el motor del tren, donde nosotros somos los vagones que van atrás. No importa mucho el hecho de tener una misma moneda. Si los Estados Unidos se desacelera, es probable que Latinoamérica se desacelere, independientemente de la moneda que se tenga, por la menor demanda de bienes de los Estados Unidos.
Otro factor negativo es que al venderse menos casas y disminuir la construcción podrá haber menos empleos para los salvadoreños y menos remesas familiares.
Por el lado positivo hay dos cosas; una es que la moneda de los Estados Unidos se ha venido devaluando mucho, especialmente contra China y otros países asiáticos, y eso está haciendo que parte de la demanda que antes era de exportaciones de Asia se esté trasladando a Centroamérica. Entonces las exportaciones de El Salvador no han disminuido y pueden incluso crecer, debido a esta depreciación del dólar.
El segundo factor positivo es que los salvadoreños tienen más protección por los TPS y por los temas migratorios que los ciudadanos de otras nacionalidades; entonces van a sufrir menos en los trabajos. Podemos esperar que, en alguna medida, haya un impacto importante para El Salvador, a pesar de la disminución en el caso de las remesas, que sin embargo siguen creciendo.
- En cuanto al sector crediticio, ¿hay miedo a prestar en los Estados Unidos?
-Sí. Se ha incrementado el riesgo de prestar y los bancos están exigiendo tasas de interés más altas. Y aquí uno ve el riesgo crediticio.
- La situación también se presenta incierta en materia energética.
- El tema energético es una cosa crítica y en el Fondo Monetario Internacional se menciona que El Salvador es uno de los más susceptibles porque le afecta el tema del petróleo más que a otros países que tienen otros productos que lo compensan.
- ¿Cuál es la tendencia actual entre quienes invierten en el mercado accionario estadounidense, invertir a corto o a largo plazo?
-Hay dos factores; si las tasas de interés siguen bajando, esto es bueno para las acciones en la Bolsa porque normalmente suben de precio. Pero, por otro lado, si se encamina una recesión, eso es malo para las acciones de la Bolsa porque van a vender menos en un futuro. En este momento lo que hay es incertidumbre. Nadie sabe qué va a pasar en los próximos meses y eso va crear una gran volatilidad.
- ¿Será que los inversionistas prefieren en estos momentos invertir acciones en empresas internacionales más que en las estadounidenses?
-Sí. Lo que se está dando es que como el dólar se ha devaluado, es muy barato para empresas de otros países comprarle a los Estados Unidos. Entonces eso está ayudando a que empresas, incluso bancarias, están siendo adquiridas por fondos de inversión de países árabes u orientales como Japón. Estados Unidos está barato para comprar empresas que en un futuro pueden dar grandes ganancias.
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