Suscríbete al Newsletter

Boletín semanal gratis

 

Google
 
 
 

Gobernabilidad y bienestar nacional
Bases para el buen gobierno

La longevidad de los antiguos reinos de China no se debió a que contaran con blindados ejércitos ni tuviesen generales del porte de Sun Tzu, fue posible porque los reyes tuvieron siempre a su lado a un filósofo de la talla de Lao Tse, pero principalmente porque los gobernantes aseguraron el bienestar económico a sus súbditos. La bonanza en todos los sentidos, sabemos, es piedra angular para la estabilidad política.

Lunes 31 de marzo 2008
Walter Iraheta Nerio, escritor salvadoreño radicado en Suiza
Redaccion@centroamerica21.com

 

WALTER IRAHETA NERIO

Para el pueblo de aquellos reinos «la persona» del Rey era un intermediario entre Dios y los hombres, como tal el soberano debía conducirse con dignidad y gobernar con justicia. Ésto lo sabemos gracias al palimpsesto de la memoria, a los papiros legendarios y el legado bibliográfico que encontramos al estudiar la vida y el pensamiento de los grandes filósofos chinos, más conocidos como los maestros.

De regreso a nuestros días y en particular refiriéndonos a nuestros gobernantes, el pueblo sabrá reconocer en la gestión del gobierno en turno y las administraciones anteriores los logros políticos y el esfuerzo por la recuperación económica.

Es innegable que pese a la conflictividad y los efectos de la violencia generalizada, en los últimos tres lustros se ha observado logros cuantificables en materia de gobernabilidad y el desarrollo de un Estado de Derecho. Estas condiciones a la vez han permitido la recuperación paulatina de la economía, después que la guerra destruyera importantes fuentes industriales.

Hace un par de años el escritor Mario Vargas Llosa, en un editorial sobre economías emergentes publicado en el diario El País, hacía referencia a países que progresaban significativamente en la recuperación de sus economías, se refería entre otros a Chile, Colombia, Dominicana y El Salvador que marcaban notables índices de crecimiento en sus PIB.

Posteriormente el diario Le Temps –uno de los principales periódicos suizos- destacaba progresos en aspectos jurídicos y económicos de nuestro país. Un tercer dato indicador de progreso nos lo dio la revista francesa Le Nouvel Observateur –especializada en asuntos económicos- destacando en el resumen anual 2007 a la economía salvadoreña bien posicionada en el ranking de las economías mundiales emergentes.

Sabemos que a pesar de los logros macroeconómicos en El Salvador persisten problemas endémicos y anómicos que conciernen a la falta de empleos, atención a necesidades sociales, seguridad pública y emigración crítica. Pero también comprendemos que tales problemas sociales son parte de una tendencia generalizada en el continente americano y que en gran medida se solucionarán en el conjunto de esfuerzos regionales, lo cual no exime de la necesidad de un acertado plan de gobierno, en el marco de las soluciones globales.

Y es precisamente en este punto global, donde el proyecto de desarrollo nacional debe atender la experiencia positiva de otras naciones que han experimentado crecimientos en la Calidad de Vida de sus poblaciones, como es el caso de Bután, país asiático donde la reducción de la pobreza, la atención social y el desarrollo democrático han tenido avances paradigmáticos en las últimas dos décadas.

Factores como la cooperación externa han ayudado al crecimiento del nivel de vida en Bután, pero es fundamentalmente debido a la buena gestión política y la transparencia administrativa que el gobierno butanés consolida su modelo socioeconómico. Hace un par de años el Rey de Bután anunció que dejaría su función gubernativa para permitir que la Nación consolide el Estado de Derecho y avance en el bienestar económico con el concurso de la población.

Y es nuevamente Bután que sorprende en estos meses recientes con el enunciado de su Rey que habla de «Bienestar nacional bruto», poniendo el acento en el hecho de la Calidad de Vida. Una fórmula que no es extraña a los objetivos de Naciones Unidas, que publica cada año un indicador por país en torno al desarrollo humano sobre criterios de «esperanza de vida, salud y educación».

De acuerdo a tal comparación de desarrollo humano, resulta paradójico observar que provincias rurales de la India como la de Kerala poseen un nivel de alfabetización comparado al de Noruega y esperanza de vida como el de Hungría, y en suma mejor Calidad de Vida respecto a comunidades afroamericanas de California. La explicación es evidente: Prioridad en la educación, programas para superar la desigualdad entre campo y ciudad, igualdad entre sexos, y voluntad política.

Volvamos ahora al enunciado inicial de la longevidad de los reinos antiguos, y retomemos la palabra a los filosófos que nos legaron la metáfora de «el buen gobierno» -intermediario entre Dios y los hombres- que trabaja por el bienestar de los ciudadanos. Como en los casos paradigmáticos tendremos un silogismo democrático que va de la estabilidad política al bienestar económico nacional y luego al florecimiento cultural.

SUBIR
 
 

  


 

 

© Derechos Reservados 2007