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Cow parade: un muú-seo al aire libre


Discocow

El 27 de marzo pasado fue inaugurada en San José de Costa Rica el “Cow Parade” o “Desfile de las vacas”, una exhibición de 120 vacas hechas de fibra de vidrio y pintadas por varios artistas costarricenses. La muestra es parte de una actividad iniciada en 1998 y es la primera vez que se realiza en la región centroamericana y del Caribe.




Lunes 7 de abril de 2008
Jacinta Escudos
jescudos@gmail.com

 

Con varios meses de anticipación, las vacas blancas fueron asignadas a diversos artistas que habían presentado previamente sus propuestas para intervenir a los bovinos de fibra de vidrio. Cinco días antes de la inauguración oficial, las vacas pintadas fueron apareciendo en varios lugares del centro de la ciudad como el Parque Nacional, el Morazán y el Central, la Avenida Central y la Avenida 4.

En el acto de inauguración estuvieron presentes el Alcalde de San José, Johnny Araya, la Ministro de Cultura, María Elena Carballo, el director de Vallas y Gigantografías (empresa organizadora) y Jerry Elbourn, delegado de Cow Parade International, así como varios de los artistas participantes.

Las vacas estarán en exhibición durante cuatro meses después de los cuales, todas las piezas serán subastadas. Los fondos obtenidos serán destinados a diversas instituciones como el Hospital de Niños y hogares de rehabilitación de adictos.

Orígenes del desfile

Paraíso ecológico

El Cow Parade se originó en Zurich en 1998, a partir de una propuesta de Walter Knapp, con la idea de hacer una exhibición artística que saliera a las calles. Su hijo Pascal diseñó 3 vacas en 3 posiciones diferentes y la propuesta fue aprobada por las autoridades locales. Ya en 1986 se había hecho una exhibición parecida utilizando leones, el símbolo de la ciudad suiza.

El suceso de este evento fue tal que otras ciudades europeas se mostraron interesadas en la idea. Así, el Cow Parade se convirtió en un evento internacional.

En algunas ciudades se hicieron propuestas locales, algunas de carácter permanente, como los “United Buddy Bears” de Berlín, Alemania que, a partir del animal símbolo de la ciudad, un oso parado en dos patas, utilizó el mismo concepto para poblar la ciudad con ositos, luego de la reunificación. Los mismos se encuentran en varios puntos de gran circulación como el Kurfürstendamm o la Potsdamer Platz.

El Cow Parade ha sido visto por literalmente millones de personas en varias ciudades de España, Dinamarca, Hungría, Turquía, Suecia, Mónaco, Estados Unidos, Australia, Japón, México y Sudáfrica, entre varios países más.

Humor, ecología e ingenio

No cabe duda que las vaquitas y la intervención de los artistas ha hecho aflorar mucha creatividad para plasmar a través de ellas aspectos humorísticos, ecológicos y hasta tecnológicos, como la “Vaca-up”, dos vacas puestas una junto a la otra y que tenían pintada en sus costados la ventana que normalmente vemos cuando un archivo se está cargando en nuestra computadora.

Vaca enamorada

Algunas de las vacas más populares, alrededor de las cuales se aglomeraban y se oían todo tipo de comentarios, son la “Vaca... tubo... tubo”, una vaca parada en dos patas y agarrada de un tubo, con la lengua de fuera y zapatos rojos, haciendo un bailecito en plena Avenida Central. O la “Cucurucucú Vaquita”, ubicada en la Plaza de la Cultura , y que lleva puesto un inmenso disfraz de paloma, con alas y todo, para “confundirse” con las palomas que pueblan el lugar.

Frente a la Churrería Manolo 's está la “Vaca negra”, un inmenso tazón con la cabeza negra de una vaca asomando entre lo que parece ser la espuma de una Coca-Cola. En el Parque Morazán, la “Discocow”, cubierta con cuadritos de espejo, como las bolas de las discotecas.

En la Plaza del Arte, frente a la Iglesia de la Soledad , dos eran las vacas que llamaban la atención: “VaCasarse”, una vaca rosada con velo de novia y que llevaba su ramo agarrado en la cola y “La vaca enamorada”, una simpática vaquita con largas pestañas, el cuerpo pintado de azul y lleno de estrellas y que en vez de cuernos tiene medias lunas.

En lo personal, de las vistas, mis preferidas fueron la “Vaca cromada”, en el Parque Morazán, cubierta totalmente de cromos, y “Paraíso ecológico”, pintada con los animales más característicos de la fauna costarricense.

Reacciones en San José

Vaca... tubo... tubo

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas. Cuando fueron colocadas las primeras vacas, aparecieron con daños al día siguiente. Algunas, como una cubierta de pequeñas bolas de vidrio blanco y negro, u otra colocada justo frente a la puerta principal del mercado central y que estaba cubierta de granos de café, les habían arrancado varias de las bolitas o granos. Otra vaca apareció sin uno de sus cachos, que le había sido arrancado. Varias aparecieron ensuciadas, rayadas en la superficie o incluso manchadas con grafittis.

Otro de los graves problemas es que la gente no se limita a verlas, sino que se empeña en tocarlas. Los padres, casi por regla, montan a los niños encima de la vaca para tomarles una foto. Los pasantes, aunque no se detienen, les tocan cachos, orejas, ubres y hasta les pegan “en la panza”, corriendo el riesgo de dañarlas.

Esto ha supuesto un reto para las autoridades municipales que no habían previsto situaciones semejantes. La preocupación era más grave partiendo del hecho de que los daños se habían presentado en apenas la primera noche en que las vacas estuvieron en la calle. Al día siguiente, se asignaron algunos oficiales municipales para vigilar las vacas y advertirle a la población que no las tocara.

Mientras los artistas han procedido a la reparación de las obras afectadas, en todos los lugares se colocaron carteles pidiendo a la gente que las cuide y en algunos casos más drásticos, como en la Plaza del Arte frente a la Iglesia de la Soledad , se las “encerró” entre rejas metálicas amarillas, de las que usualmente se utilizan para delimitar áreas públicas en eventos de gran magnitud.

Eso no ha contenido la auténtica euforia de la población josefina por ir a ver las vacas. Durante su primer fin de semana de exhibición fueron miles los que acudieron a los lugares donde las artísticas vaquitas se encuentran ubicadas. Las muchedumbres fueron comparadas con las que se producen hacia Navidad en el centro de San José.

A pesar de la incomodidad de las muchedumbres, no cabe duda que este gran muú-seo al aire libre será una experiencia inolvidable para locales y visitantes y que cuenta, desde ya, con un lleno total.

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