
Leopoldo Dimas:
“Hay que avanzar de un enfoque sectorial a un enfoque de gestión integrada del agua”
A pesar de que en El Salvador existen iniciativas para crear una Ley General del Agua, el proyecto sigue a la espera de una respuesta que traiga consigo soluciones integrales al tema prioritario del agua.
Tarde o temprano el país debe poner nuevamente el tema sobre la mesa a sabiendas de que no ha habido conciencia ni visión de futuro sobre el recurso hídrico. Es una asignatura pendiente que debe resolverse con la integración de todos los sectores.
Lunes 14 de abril 2008
Daniel Castillo
redaccion@centroamerica21.com
Si el petróleo mueve los hilos de las economías en el mundo, el agua potable es el combustible que mueve el cuerpo humano y la vida en el planeta.
En el mundo, menos del 3% del agua es dulce y el resto se encuentra en los océanos. De allí que la humanidad depende solamente de un 0.5% para cubrir sus necesidades y las de su ecosistema.
Sin embargo, lo más preocupante es que ese porcentaje de agua no está distribuido equitativamente en el mundo. Sólo una decena de naciones poseen el 60% del suministro disponible de agua dulce a nivel global. Después de la agricultura, la industria ocupa el segundo lugar en el mayor uso de agua; de ahí que las naciones industrializadas sean las que hacen más uso del agua dulce.
Pero además, no sólo eso contribuye a que exista presión por el uso del agua. La población es un actor decisivo en este proceso debido a la extracción excesiva de las aguas superficiales y de los mantos acuíferos subterráneos. También inciden la contaminación y la ineficiencia en el uso del agua potable.
En el año 2000, 189 Estados miembros acordaron ayudar a los países más pobres del mundo a lograr adelantos sustanciales en cuanto a calidad de vida y reducción de la pobreza antes del año 2015; ahí, el agua fue un tema de alta sensibilidad.
En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible del año 2002, el agua fue declarada uno de los recursos de interés prioritario para el mundo, al igual que la energía, la vivienda, la agricultura y la biodiversidad.
De igual forma, hace dos años, una vez más las naciones del mundo se reunieron en la ciudad de México bajo el lema “agua y cultura”, para reflexionar sobre la necesidad de plantear soluciones y generar acciones que permitan preservar el recurso agua.
Estos eventos le han permitido a El Salvador reflexionar sobre los serios problemas de la protección y aprovechamiento de los recursos hídricos, principalmente para el abastecimiento de agua potable a la población.
En nuestro país aún existen muchas comunidades que se quejan permanentemente por la falta de agua potable. Asimismo, las condiciones de algunos recursos naturales como los mares, ríos y lagos no son las mejores. Ante esa realidad nace la pregunta: ¿qué se debe hacer para preservar este recurso natural tan estratégico?
Para alcanzar los objetivos planteados como nación, muchos sectores hablan de la importancia de ordenar el manejo de los recursos naturales, de las cuencas hidrográficas y de los suelos con fines agrícolas.
Otros destacan que el reto está en el ordenamiento legal, regulatorio e institucional del sector, dado que en la actualidad hay vacíos legales y disecciones en las leyes, que no dejan realizar una gestión más efectiva del agua.
Centroamérica21 habló con el ingeniero Leopoldo Dimas, analista de la sección de recursos naturales y medio ambiente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), quien señala que el agua es el recurso renovable más estratégico para el desarrollo económico y social del país, tomando en cuenta que impulsa el crecimiento económico y ayuda a reducir los índices de pobreza.
-¿Qué tan estratégico es el recurso hídrico para la economía nacional?
-De todos los recursos renovables, es el más estratégico para el desarrollo económico y social del país, porque contribuye directamente con la competitividad y a la reducción de la pobreza.
Contribuye directamente con la competitividad y el crecimiento económico porque es muy importante para los hogares, el comercio, la industria, los gobiernos e instituciones autónomas, así como para la generación de energía eléctrica. En el país se genera más del 35% de hidroelectricidad. Además, el adecuado servicio de agua potable y saneamiento tiene efectos directos en la educación y en la salud.
En la Cumbre de Milenio del 2000 y en la Cumbre de Johannesburgo de 2002 todos los países coincidieron que para el cumplimiento de los objetivos el recurso hídrico es el factor crítico.
-Tomando en cuenta la Cumbre del Milenio del 2000, ¿ha cumplido el gobierno de El Salvador con los compromisos de reducir la brecha entre pobreza y riqueza?
-Todos los países miembros de la Cumbre se comprometieron a cumplir con las metas para el 2015. Para el año 2006 solamente el 35% de la población total de hogares salvadoreños tenía acceso a un servicio de agua potable y saneamiento. Es importante ver que lo único que mide este porcentaje es conexión domiciliar; no mide cuánta cantidad de agua le llega al día, cuál es la frecuencia, cuál es la presión, y hay que ver si el otro 65% tiene las adecuadas condiciones de servicio. Entonces todavía hay retos por plantear.
-En la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo se plantean elementos importantes como la equidad. ¿En qué medida El Salvador ha logrado cumplir con ese requisito de poder generar equidad en los lugares más desprotegidos del país? ¿Ha habido avances desde entones hasta ahora?
-Sí, ha habido avances. Pero todavía tenemos desafíos. Uno de ellos es apoyar a los proveedores de agua potable en el país. ANDA es el principal proveedor de agua potable, los autoabastecidos, las alcaldías, los proveedores en las zonas rurales; mucha de la gestión financiera de todos estos proveedores de agua no es rentable. Si lo vemos con más detenimiento, notamos que en el país no tenemos una política adecuada de tarifas de agua potable.
ANDA es una institución no rentable porque la tarifa que cobra no le permite recuperar sus costos; entonces, cómo le exigimos a ANDA que haga acciones a futuro si no puede ser solvente financieramente. Y aquí viene el llamado que hace FUSADES, que es necesario promover la cultura del pago del agua en aquellos sectores que tenemos la capacidad financiera de hacerlo, y para aquellos hogares o sectores que no tienen la capacidad de pagar el servicio debe haber un subsidio focalizado.
-¿Qué pasó con el subsidio de agua para los hogares más desprotegidos? ¿Se avanzó en eso?
-Se hizo un ejercicio con el Banco Mundial y FUSADES para el año 2004. Encontramos que hay errores de inclusión y de exclusión. Por ejemplo, del monto anual dedicado al subsidio, solamente el 22% de ese monto lo reciben los hogares más pobres; ahí ya hay un problema de focalización. Otro dato nos dice que el 64 % de hogares más pobres está sin el subsidio; ese es un error de exclusión. Además, el 74% de hogares con más ingreso reciben el subsidio; es decir, hay un error de inclusión.
El caso del agua potable es un desafío, es un reto; hay que hacer un buen estudio para saber cómo focalizar el subsidio. Lo que existe es un enfoque sectorial para manejar el agua. Y lo que provoca es que se hace una fragmentación de la legislación y hay traslapes de funciones. Lo que nosotros proponemos es que primero debe haber una ley de ordenamiento y de desarrollo territorial para la protección del recurso.
-¿ El ordenamiento territorial es primordial para corregir esto que mencionaba del subsidio?
-Sí, porque el agua es una tema sombrilla; nos permite coordinar el uso del suelo con el uso del recurso hídrico. Luego, lo que proponemos es que el país debe contar con una ley general de aguas. Además proponemos que haya una ley para el subsector de agua y saneamiento, donde se empleen bien las políticas de tarifas y de subsidio.
Pero además hay que ver el costo social que tiene el país al ver los suelos degradados, áreas desprotegidas y contaminadas, gente que paga grandes cantidades y no tiene los suficientes ingresos; si sumamos todos esos costos, el costo social de inacción, de no movernos a una reforma, es más alto que movernos a esa reforma.
-¿Podemos hablar de que El Salvador tiene un rezago en cuanto al tema del recurso hídrico?
-Sí, todavía tenemos que avanzar de ese enfoque sectorial a un enfoque de gestión integrada del recurso.
-¿Qué sucede con aquellas voces de ONG´s que hablan que las metas para el 2015 no serán cumplidas?
-Tenemos un desafío muy grande para cumplir con las metas del milenio. Pero independientemente de esas metas, como país debemos avanzar hacia el acceso universal del agua. Eso llevará beneficios a nuestros hijos, a nuestros nietos y al bienestar económico del país.
-Un estudio del SNET, publicado hace dos años, destaca datos importantes sobre la disponibilidad de agua potable y sobre los territorios o sectores adecuados para el buen riego. ¿Qué resultados más sobresalientes arroja ese estudio?
-Es un estudio importante que trata sobre el balance hídrico dinámico de El Salvador; señala cuál es la oferta que tiene el país a través de los balances hídricos y cuál es la demanda de agua.
Uno de los principales datos que arroja SNET es que el país recibe 1,781 milímetros de lluvia al año; es decir, cerca de 56,052 millones cúbicos de agua, una dotación lo suficientemente considerable para satisfacer las demandas que le imponemos al recurso.
Pero no hay que perder de vista que de esos 56,052 millones cúbicos de agua, cerca del 60% se va de regreso a la atmósfera por procesos naturales de evaporación, y lo que nos queda es un 41.4% que está distribuido en ríos y en aguas subterráneas y acuíferos.
Los acuíferos son importantes porque los principales centros poblaciones del país se abastecen de ellos, y estos acuíferos se alimentan de áreas de recarga durante los períodos de lluvia.
SNET también hizo un estudio de calidad de aguas superficiales; lo que muestra es que la calidad de agua de los ríos se encuentra en un estado delicado. Evaluaron los usos del agua para potabilizar, para riego, para desarrollo de la vida acuática y para turismo; los resultados destacan la problemática de la calidad del agua en los ríos y que no se está haciendo el mejor uso de ellos. Eso se debe a que las principales ciudades del país arrojan sus descargas residuales de forma directa, sin ningún tratamiento, a los ríos más importantes.
-¿Existe en el país tecnología apropiada para la captación y aprovechamiento de las aguas lluvias?
-En otro documento hemos propuesto, por el lado de la demanda, que hagamos uso de tecnología que desarrollada en el exterior, que es de fácil acceso y de bajo costo, para poder aprovechar el agua lluvia.
En el país hay muchos cafetaleros que recogen agua en invierno y en verano la ocupan para riego. FONAES está realizando un proyecto haciendo uso de los techos; cuando llueve, toda el agua que llega hasta las canaletas va a parar a un tanque y en verano les sirve para consumo. Esos son esfuerzos bien importantes, son tecnologías de fácil acceso y pueden dar bastante beneficio.
-Cuando se planteó el Plan Hidro, éste llevaba inmersos 5 componentes; dos de ellos eran los relacionados con rehabilitación y ampliación del sistema, así como el de participación ciudadana. ¿En qué medida el Plan Hidro captó lo que el país quería, de llevar el agua a todos los rincones del país?
-Este fue un esfuerzo importante, pero todavía insuficiente. Es importante que la política de agua tenga una conexión con las comunidades a nivel local. De lo que estamos hablando es del famoso tema de gobernabilidad ambiental efectiva. Es decir, promover políticas y programas que sean socialmente aceptables.
Pero para que sean aceptados debe haber participación. Es decir, es promover la democracia en la gestión del agua, que los beneficiarios del agua participen en la toma de decisiones para la aplicación de la política.
-¿Habrá el salvadoreño captado el mensaje del Plan Hidro, en cuanto al componente de participación ciudadana?
-En buena medida, a las personas que les llegó el menaje, existió un grado de concientización; pero falta muchísimo. El tema de concientización y educación es importante, porque el agua es compromiso de todos los sectores, no solo del gobierno. |