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Débil Estar y Fat Lui le cantaron al joven, al policía y al diputado el viernes 18 de mayo en el Centro Cultural de España.

La Pescozada del Hip Hop en El Salvador

“¡Un saludo para todos los fotógrafos que están sacando las putas fotos!”, dijo Débil Estar, mientras Fat Lui caminaba de un lado al otro del escenario, y Omnionn hacía los arreglos para que la música fluyera de la consola, y el público se emocionara al escuchar a Pezcosada . Continuaban cantando casi 10 años después de que la idea del grupo se gestara. a

Lunes 21 de mayo de 2007
Georgina Vanegas
gvanegas@centroamerica21.com

Los seguidores rieron y los fotógrafos continuaron captando imágenes, lanzando el flash cuando César Díaz, alias Débil Estar, cerraba los ojos, se llevaba el micrófono a la boca y seguía “discutiendo los problemas que el Hip Hop está afrontando/ cada quien en su trinchera continúa disparando”. Cantó, junto a Fat Lui y a Omnionn, El teatro Plebeyo , sencillo que se desprende del último material discográfico, que se titula igual que la canción y es la quinta en la carrera musical del grupo.

Muchos en el público asienten con la cabeza una y otra vez al escuchar el ritmo, la letra, la música. La mayoría son jóvenes que no pasarán de los treinta años, pero hay dos asistentes que mueven las cabezas como los demás, aunque uno pasó de los cuarenta apenas y el otro saluda los cincuenta de cerca.

“Nos gusta el mensaje de Pezcosada porque retrata la realidad de país”, dice Carlos Romero, de 49 años, opinión que comparte Amadeo Méndez, de 44. Oyen a Pezcosada desde hace más de un año.

Sus hijos aún están muy pequeños, aún no escuchan al grupo, pero Carlos ya tiene un plan: “hay que ponerlos a oír a Pezcosada ”, dice. Se ríe mientras mueve un poco los hombros, al ritmo del Hip Hop que Luis Escobar, que en ese momento es Fat Lui, y su compañero de fórmula dibujan con los ademanes y con su voz: “A mí la calle me ha enseñado, luchar es mi deber/ Esto es lo que pienso, ninguno lo puede ver”.

Salvadorean Breakers Crew mostró que el Break es una expresión de la cultura Hip Hop

La crítica y el humor

Pezcosada canta las frustraciones de la gente promedio que nosotros encontramos en nuestro país. De la gente que tiene tres hijos y gana 160 dólares al mes, la persona que tiene que viajar en el bus y le ponen una cuchilla y le dicen: dame tu celular; la que no puede tener un buen vecino porque es un policía que se siente con la autoridad total en su pasaje”, comentó Omnionn a Centroamérica21, con un modo de hablar pausado y con vestigios del inglés que aprendió en Estados Unidos, donde migró cuando tenía 9 años de edad.

Por eso Pezcosada cantó al público presente y a los funcionarios públicos ausentes, a la dolarización, al joven, y también aprovechó para llevar un poco de humor al concierto: “No es lo mismo un negro pasado que te pase un…” dijo Fat Lui y los asistentes, que eran alrededor de setenta, se carcajearon.

Mezclaban las líricas que hablaban de la guerra y las que relataban la vida en la urbanidad mientras una camiseta del equipo de fútbol de Argentina temblaba sobre el cuerpo de un joven emocionado. Muchos seguían palabra por palabra la Apología del delito , que Pezcosada cantaba sobre el escenario donde un graffiti dejaba leer la palabra “Urbano”.

Salvadorean Breakers Crew

Miembros de Salvadorean Breakers Crew intervinieron tres veces en el escenario y mostraron su habilidad en el break dance. Gran parte del graffiti lo diseñó Luis Hernández, mejor conocido como Bboy Manyu. Pero ahora no tenía frascos de aerosol en sus manos, porque estaban ocupadas con el piso.

Ahora las usaba para detenerse en el suelo mientras su cabeza soportaba parte de su peso. Su cabeza, que protegía con un casco, servía de punto de apoyo para girar hasta imitar una hélice que crispaba los nervios de los espectadores, quienes respondían con un “¡puuu!” mientras Bboy Manyu bailaba el You can do it, de Ice Cube.

Emilio Rodríguez o Lil Bboy, otro integrante de Salvadorean Break Crew, no pensaba, en esos momentos, en las veces que la policía municipal le quitó la grabadora, mientras él y sus amigos practicaban break en la acera de su casa, en Quezaltepeque. Ahora, cinco años después, hacía lo que más le apasionaba: bailar.

Lil Bboy y Bboy Manyu, algunos miembros de Salvadorean Breakers Crew

El migrante

Después del baile, los chalatecos de Pezcosada regresaban a cantar, a recibir otra vez al público con un “yeah, uh uh”, que preparaba el terreno para soltar la pescozada y llegar “tomando la iniciativa/ de forma agresiva/van aumentándome el IVA/ y yo gastando mi saliva”. Y pasaban del IVA a la VISA , y contaban, cantando, que se las devolvieron.

La gente se encendía más, gritaba y los aclamaba. Tal vez esta reacción no sea mera coincidencia. Quizás tenga que ver con la esencia del Hip Hop, ya que “(contiene) una expresión urbana que también narra, desde una experiencia subjetiva, una cierta realidad y una cierta reflexión sobre la vivencia de la migración”. Tal como informan Roxana Martel y Amparo Marroquín, de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), en el informe Crónica de Fronteras: La música popular y la construcción de la Identidad Salvadoreña Migrante.

Pero el problema con las Visas no fue impedimento para que el abogado (Débil Estar), el empresario (Fat Lui) y el graduado de la universidad de California ( Omnionn) se pusieran patrióticos. Por eso entonaron su versión de la Oración a la Bandera. El público reía cuando Fat Lui decía: “en tus campos ondulan doradas maquilas/ y en los talleres desarman los motores/”. Los espectadores rieron más, recitaban junto a ellos, aplaudieron y se escucharon los “yeah” por todas partes.

No siempre logran esta respuesta. No la consiguieron en el municipio Ojos de Agua, Chalatenango. Ahí Pezcosada se topó con un público que no levantaba las manos cuando se les invitaba a hacerlo en un concierto y que los observaba, sin cantar.

Pero no era rechazo, según cuentan, sino porque esas personas estaban frente a algo nuevo. También comentan que la experiencia no fue negativa: “Porque se quedaban ahí. No te decían nada, pero se quedaban”, reconoció Débil Estar.

“No somos mareros”, aclaró Omnionn, de Pezcosada. Hizo un llamado a la no estigmatización del Hip Hop.

“No somos mareros”

Esta población reunida en el concierto también se quedó hasta el final, donde Pezcosada aprovechó para recalcar que no tenían nada que ver con las maras: “Nosotros no somos mareros, somos artistas”, dijo Omnionn. Se refería a que “en este país el Hip Hop está asociado con el fenómeno maras; esto es producto, un poco, del estereotipo. Porque el Hip Hop vino a través de las primeras personas deportadas y de ahí vino la asociación”, comentó para este semanario.

El concierto terminó con la presentación del grupo 503, quien improvisó un poco sobre el escenario, y con una nueva participación de Salvadorean Breakers Crew.

Mientras refrescaba la garganta después de dos horas de no darle tregua, Fat Lui comentó a los que quedábamos en el salón: “¡Qué malcriado ese grupo, verdad! Y sorbía agua. Se refería a las veces que hizo que un “hijo de puta”, un “cabrón” o una “mierda” cupieran en una canción. “Sobre todo ese gordito que andaba por ahí”, dijo y tomó otro sorbo más.

Tenía razón el profesor Villacorta en el Primer día de clases : hay que tener “cuidado con el gordito”, porque puede darte una pescozada.

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