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El rumbo del país

En términos de desarrollo y crecimiento económico, El Salvador es un caso de éxito en el mundo, debido al hecho de haber experimentado un crecimiento promedio sostenido del 4 por ciento en los últimos 17 años.

Esa fue una de las afirmaciones que hizo el prestigioso economista estadounidense Arnold Harberger, durante el debate que, bajo el título de “La economía de mercado, desafíos para un crecimiento participativo”, coauspiciaron FUSADES y USAID a principios del mes en curso.

Lunes 21 de mayo, 2007
Centroamérica 21
redaccion@centroamerica21.com

Siete economistas salvadoreños de primer nivel, y con distintas y hasta opuestas opiniones en torno a lo que aún nos queda por hacer como país, estuvieron de acuerdo en general con lo planteado por Harberger, quien aplaudió los logros nacionales, a partir de las reformas iniciadas en los años noventa, pero también señaló las tareas pendientes.

¿Qué nos falta por hacer, según esos especialistas? controlar el problema de la delincuencia; conquistar la plena igualdad de todos los ciudadanos ante la justicia; implementar un riguroso sistema de análisis de costo y beneficio para las inversiones públicas; fortalecer el sistema de educación y, por último, continuar la reforma tributaria “sin caer en distorsiones impositivas en el sistema económico”.

El diagnóstico de los logros y los pendientes quedó en claro. Y también quedó clara la condición básica para que El Salvador marche por el buen rumbo: la conquista de un consenso político sobre las reglas del juego; es decir, la eliminación de la incertidumbre, experimentada en cada elección presidencial, sobre la posibilidad de un cambio de modelo político económico.

Dada la importancia de ese debate, y sus consensos pese a la pluralidad de visiones, Centroamérica 21, con la debida autorización, publicará a partir de nuestra siguiente edición, las reflexiones de los especialistas concurrentes, comenzando por la exposición magistral del profesor Harberger.

No dudamos que una lectura atenta de ese debate despejará, efectivamente, muchos prejuicios y malentendidos en torno a la situación real, las fortalezas y las debilidades, de nuestro país en su camino hacia el desarrollo.

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