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Cine y televisión en El Salvador, en busca de la imagen propia

¿Vas a abrir un taller de cine y televisión en El Salvador? Sí, contestaba yo algo cohibido, ante la avalancha a la que me veía sometido para dar respuesta a una pregunta que solía ser formulada con un dejo de ironía, y en la que se intuía que me estaba planteando un imposible.

Lunes 21 de mayo, 2007
Luis G. Valdivieso, cineasta español
redaccion@centroamerica21.com

LUIS VALDIVIESO

Me hacían sentir, por español, un Quijote inmerso en su locura, por cineasta, un Gary Cooper en “Sólo ante el peligro ”. La verdad, pensaba, la industria cinematográfica no existe en el país y la televisión está anquilosada, sin identidad, llenando sus horas de emisión de producciones foráneas.

¿Tendrán razón?, ¿o son simples agoreros?, ¿estaré fuera de la realidad?, ¿es un proyecto equivocado?... Todas las preguntas iban formando un ovillo bien consistente en mi cabeza que costaba desovillarlo.

Mientras reflexionaba sobre todo ello, una nueva avalancha se abría espacio. Era la de todos aquellos que pedían, por necesidad personal y profesional, formarse en el mundo de la imagen. ¡Qué chivo!.. ¡Démosle, lo necesitamos!.., me decían.

La reflexión dio paso a la acción, siempre me han convencido las personas que quieren avanzar, desarrollando su proyecto de vida. Los contrarios, si los tomas en cuenta y te dejas influir, constituyen un freno para seguir avanzando.

Si en el país no hay cine, empecemos a abrir posibilidades para hacerlo. El cine lo hacen las personas, formémoslas. A esas personas hagámoslas profesionales. Cuando existan profesionales, generemos la industria.

Si en el país la televisión está anquilosada, desarrollemos el empirismo de la gente. El empirismo por sí mismo no es malo, pero se convierte en pernicioso si no se desarrolla. Formemos a los profesionales empíricos. Demos posibilidades a la savia nueva, enseñémosles técnica y creativamente.

Formar a los profesionales supone apartarles de la sumisión que produce la ignorancia y abrirles las puertas del conocimiento técnico y creativo. Así, gracias a la aportación de los nuevos profesionales se logrará hacer un cine y una televisión con identidad.

El reto estaba en marcha, ¡cámara!, ¡acción!

Mi idea es abrir una Escuela de Cine y Televisión, pero situándome en la realidad, comprendí que los primeros pasos debían ser firmes pero sencillos. Tenía que abrir un camino que con el tiempo fuera dando paso al gran proyecto de la escuela.

Al inicio del camino, y tras algunas intentonas fallidas, encontré el apoyo de la Escuela de Comunicaciones Mónica Herrera. Teresa de Chávez, directora, y Hermann Bruch, gerente administrativo, avalaron con entusiasmo y garantías el proyecto.

Fue a principios del mes de octubre de 2003 cuando el Taller de Cine y Televisión comenzó a dar sus primeros pasos con un diplomado de siete meses, impartiendo las especialidades de guión, producción y dirección, que son los tres pilares que sostienen cualquier proyecto de cine y televisión.

Paralelamente y desde marzo pasado se invita cada mes a un profesional de prestigio, durante una semana, para transmitir sus vivencias profesionales a los alumnos. El primero fue Armando Cruz, documentalista cubano; los primeros días de mayo estuvo Yousaf Bohkari, director de producción español; la última semana de mayo estará el director de cine español Imanol Uribe, nacido en El Salvador; y por último, a finales de junio, Antonio Cuevas, director de fotografía español. Todo esto está siendo posible gracias a la estrecha colaboración existente con el Centro Cultural de España, bajo la dirección de Juan Sánchez.

Un alumnado, en número de veintiséis, ávido de aprender, se ha venido desarrollando desde octubre de 2006, y en estos momentos se prepara para producir y realizar las prácticas finales, cuatro cortometrajes de ficción.

Los resultados no pueden estar siendo más positivos, un 75% de los alumnos están demostrando muy buenas cualidades para ser verdaderos profesionales. Es decir, que si en los siguientes diplomados nos movemos dentro de ese tanto por ciento, hay que atreverse a decir que este país puede sumar un número de profesionales capaces de hacer cine y de regenerar la producción televisiva con todas las garantías.

Pero esto sólo es el comienzo, unas líneas más arriba hacía referencia a la creación de la Escuela de Cine y Televisión, ese es el objetivo para un futuro no muy lejano. Ya no habrá sólo las tres especialidades que se imparten ahora, a ellas se sumarán, fotografía, cámara, sonido, dirección de arte, diseño de vestuario, interpretación, edición, efectos digitales…

Pudiera parecer, tras leer lo escrito anteriormente, que el Taller de Cine y Televisión, fuera una obra exclusivamente mía. Nada más lejos de la realidad. Sin las personas que se unieron al proyecto, difícilmente se hubiera podido sacar adelante. Pilar Colomé, un consistente “pilar” como coordinadora, y Francisco Quesada y Jorge Dalton como columnas vertebrales de la docencia, son los auténticos artífices del buen desarrollo del taller.

Esperemos que el camino iniciado sea una vía que permita, en el menor tiempo posible, que los profesionales del cine y la televisión de este país puedan ir abriendo barreras y extendiendo su mirada, para que las miradas de otros pueblos contemplen a El Salvador con toda su identidad.

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