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Calumnias y amenazas contra medios y periodistas
“Esta decisión (suspender el teléfono abierto) la tenía tomada hace mucho tiempo y ya la había anunciado en el programa. Pero hubo algo que la precipitó: una campaña contra los medios de comunicación, en especial contra mi persona, por no apoyar una precandidatura presidencial”. Narciso Castillo.
Lunes 28 de mayo de 2007
Geovani Galeas
ggaleas@centroamerica21.com
Muchos televidentes quedaron desconcertados cuando, el pasado jueves 17, el periodista Nacho Castillo anunció en pantalla que suspendería el teléfono abierto en su programa televisivo Ocho en Punto. Esa modalidad, que permite la libre expresión ciudadana en los debates sobre los problemas nacionales, fue introducida hace poco más de veinte años precisamente por el mismo comunicador que ahora la clausuraba.
Aquel había sido un gesto valiente, porque en plena guerra, y a contracorriente de la voluntad del gobierno y los poderes fácticos, Nacho, entonces director del Canal 12 de Televisión, le dio voz, sin filtro ni censura, a la opinión ciudadana. Fue una innovación periodística, pero sobre todo fue una conquista democrática.
¿Por qué renunciar a esa conquista ahora? ¿Por qué clausurar ese espacio de libertad de opinión, no de los especialistas y de los líderes, sino de la gente de a pie? Difícil comprenderlo. Justamente por eso, Centroamérica 21 decidió pedirle a Nacho Castillo una explicación. El periodista atendió nuestro llamado y nos contó la historia oculta detrás de su decisión.
Nuestro periódico, que a su vez y junto a otros medios, ha sido blanco de un constante asedio anónimo consistente en amenazas e insultos, ha considerado el contexto en que se han generado estos hechos, y ha llegado a inquietantes conclusiones.
Los hechos
Ese jueves, el programa Ocho en Punto transcurrió como siempre. En el momento acostumbrado, Nacho Castillo dio paso a las intervenciones telefónicas del público. En una de esas llamadas, un televidente acusó al periodista de ser poco objetivo y parcializado a favor de la derecha en el poder.
Fue entonces cuando, luego de una breve explicación, Nacho anunció la suspensión definitiva del teléfono abierto en su programa. La decisión pareció repentina, pero en realidad se había venido cocinando a fuego lento desde hacía un tiempo. La llamada de ese día, en particular, no fue más que otro eslabón en una cadena de incidentes que, en su conjunto, conforman una intensa campaña de ataques contra el periodismo en nuestro país.
Según Nacho Castillo, los niveles de violencia verbal en las llamadas, tanto contra él mismo como contra algunos invitados, se habían venido incrementando desde hacía un año aproximadamente. La primera alarma se le encendió días después del 5 de julio del año pasado, fecha en que un activista ligado a los movimientos estudiantiles de izquierda, asesinó a balazos a dos policías.
Nacho condenó tajantemente el hecho en pantalla y en presencia de Salvador Sánchez Cerén, diputado y miembro de la cúpula del FMLN, quien se molestó ante la posición del periodista. Las llamadas comenzaron a subir de tono desde ese momento.
También hubo otra oleada de llamadas “groseras”, luego de que en una entrevista con Nacho, la doctora Isabel Rodríguez, rectora de la Universidad de El Salvador, adversara los planteamientos de los movimientos sindicales y estudiantiles de izquierda, en torno a los préstamos solicitados por la Universidad al BID.
“Hasta ese momento, ese tipo de violencia verbal no había representado mayores problemas para mi programa, ni para el periodismo en general, porque estos grupos radicales que llamaban pertenecen a estructuras que están fuera del sistema”, explica Nacho. La alarma vino cuando esa clase de llamadas comenzaron a generalizarse y a provenir de personas que sí están dentro del sistema, de los partidos políticos”.
En efecto, el miércoles 16 de mayo, un día antes de que se anunciara la decisión en cuestión, el periodista Romeo Lemus conducía su programa matutino Primera Entrevista, en el mismo canal dirigido por Nacho Castillo, Tecnovisión, cuando pasó al aire una llamada del diputado y dirigente efemelenista Salvador Arias, quien afirmó que Nacho era un periodista “no objetivo, parcializado y derechizante”.
Pocos días antes de la llamada de Arias, el periódico El Mundo realizó un pequeño sondeo entre algunos directores de medios, preguntando si consideraban correcto que un periodista en funciones fuese, al mismo tiempo, precandidato presidencial.
Nacho, como el resto de los consultados, respondió que eso no era ético. El sondeo de El Mundo aludía claramente a la posición de Mauricio Funes, conductor del programa televisivo La Entrevista, en Megavisión, y presunto candidato del FMLN a la presidencia de la República.
Al sentirse cuestionado, Funes montó en cólera y declaró ante las cámaras que todo el asunto se debía a que el resto de periodista le tenían envidia, y que su programa televisivo era el único espacio de opinión que no estaba controlado por el gobierno.
En respuesta, Nacho Castillo argumentó que su canal y su programa eran realmente independientes, y desafió a Funes a que demostrara lo contrario, o que se retractara de lo dicho sin prueba alguna. Funes no ha hecho hasta la fecha ni lo uno ni lo otro. Pero las llamadas anónimas “groseras”, como los correos electrónicos amenazantes, para Nacho Castillo, se multiplicaron.
El Contexto
De pronto, el entorno del ejercicio periodístico en nuestro país comenzó a enrarecerse. En ciertos blogs y en cadenas de correos electrónicos, se generó una intensa campaña contra determinados medios de comunicación, periodistas, líderes de opinión y políticos.
Ya no se trataba del consabido ataque contra los medios tradicionales y los políticos de derecha. La campaña se dirigía ahora contra medios y personas más ubicables en el centro del espectro ideológico. Y particularmente y con más saña, contra quienes habiendo estado dentro o cerca del FMLN durante la guerra, se han distanciado ahora de ese partido.
Comenzaron contra Marvin Galeas, columnista del Diario de Hoy, y siguieron contra Geovani Galeas, columnista de La Prensa Gráfica y director de Centroamérica 21.
“Si ya en Guatemala rostizaron a esos malditos diputados arenazis, ¿por qué no les damos gas aquí a los Galeas, que traicionaron sus ideales y se vendieron a la derecha?”, se lee en El Trompudo, un blog cuyos anónimos responsables se autodefinen como simpatizantes del FMLN y, particularmente, como entusiastas de la candidatura de Mauricio Funes, la cual dan por hecho.
Siguieron luego contra Paolo Lüers, un columnista de El Faro que, siendo un constante y duro crítico de la gestión gubernamental, hace algún tiempo se atrevió, además, a cuestionar la ética y la capacidad profesional de Funes.
El siguiente blanco fue Alberto Arene, secretario general del Frente Democrático Revolucionario, FDR: “Estamos plenamente convencidos que usted (refiriéndose a Arene) es un agente encubierto de la CIA, y que su llegada al país obedece a planes secretos de desestabilización, engaños, divisiones y mentiras contra el pueblo”.
La acusación, por supuesto, era extensiva a toda la dirección del FDR, partido cuya dirigencia en pleno salió hace poco de los altos niveles de conducción del FMLN: “No queda duda, que toda esa bolsada de cerotes traidores son ahora agentes de la CIA, y su partiducho es financiado por la CIA”.
Pero en esos delirios paranoicos no solo el FDR, los Galeas, Lüers, Alberto Arene y Nacho Castillo son parte de la oscura conspiración de la CIA. Resulta que también el partido Cambio Democrático y su secretario general, Héctor Dada Hirezi, así como el periódico El Faro, conspiran contra el FMLN: "El verdadero papel del CD es dividir el voto, debilitar el voto para el FMLN. Mirá esta ecuación y acordate que los Hirezi militan en el CD y escriben en El Faro: El Faro=los Hirezi=votos para el CD=debilitar a la oposición. Mayo 16".
Tres notas aparecidas en el mencionado blog y hechas circular intensivamente en la red, en la última semana, ilustran cabalmente la situación:
-“Hablemos mejor de los medios de comunicación de derechas que están criticando al presidente Chávez, de Venezuela. Dentro de los medios de derecha del país se encuentra el supuesto diario digital El Faro, que es dirigido por un pseudo periodista llamado Carlos Dada, que dio la cara verdadera en el programa del vendido Nacho Castillo del canal 33. Mayo 25”.
-“¿No creen que a los medios que desinforman, mienten y ocultan la verdad de las cosas se les debería de castigar? Pero como no se puede echar presa a tanta persona, lo lógico es cerrar el medio de comunicación corrupto. Si así fuera ya muchos medios salvadoreños hubieran sido clausurados. Mayo 25”.
-“A los perros vendidos de TCS, canales 2, 4 y 6, les va a pasar lo mismo que a los de Venezuela… Ya tienen los días contados. Si cayó la televisora RCTV en Venezuela, ¿por qué no puede caer TCS en El Salvador? Mayo 25”.
Nacho Castillo ha tenido siempre una buena relación con la dirigencia del FMLN, y en algunos momentos, incluso, algunos sectores de la derecha lo han acusado de filocomunista. “Pero es evidente que algunos en la izquierda, y no solo en las estructuras anti sistema, sino también en el FMLN, están interpretando mal algunas señales que llegan del exterior, particularmente referidas a las actitudes que contra la prensa han tomado los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua”, dice.
Según Nacho, ese pensamiento de la izquierda y el tipo de llamadas que hacen a su programa, obedece a tres elementos: intolerancia, nerviosismo y problemas internos en el FMLN ante la coyuntura pre electoral. “El punto es que aquí, con todo y lo incipiente que pueda ser la democracia, y con todos sus déficit, sí tenemos libertad de expresión, y la izquierda y la oposición en general puede expresar su pensamiento y sus críticas en muchos medios, pero con campañas como estas de ataque a la prensa y acoso a los periodistas es esa libertad la que se ve amenazada”, advierte.
El Factor Funes
No es imposible establecer relaciones, ciertamente indirectas, entre el acoso descrito y la posible candidatura presidencial de Mauricio Funes, pues de manera inversamente proporcional a las injurias y amenazas contra medios y periodistas, los mismos realizadores del acoso lanzan elogios “al mejor periodista salvadoreño, el único que no se ha vendido y es consecuente con los intereses del pueblo”.
¿Pero qué hay detrás del incidente entre Nacho Castillo y Funes? Una historia que sucedió hace quince años, en 1992 y que quizá algunos han olvidado: siendo director de Canal 12 de Televisión, Nacho despidió a Mauricio Funes por razones que nada tenían que ver con posiciones políticas.
“El problema es que la exacerbada egolatría de Funes entorpecía seriamente el trabajo en equipo. El provocaba, o pretendía provocar, divisiones en el personal bajo mi dirección. Y eso es intolerable. Por eso, y porque en una ocasión se negó injustificadamente a realizar una cobertura, es que lo despedí”, recuerda Nacho.
-Pero un año después tú mismo saliste de Canal 12, Nacho…
-Si, pero la diferencia es que a mí no me despidieron: yo renuncié y, en solidaridad conmigo, se fueron cuarenta trabajadores del canal. Fue entonces Cuando Funes regreso al 12.
-Algunos creen que fue Funes el promotor de ese salto de calidad que experimentó el periodismo salvadoreño en aquellos momentos…
-Es por una razón muy sencilla: yo he trabajado durante veinte y tantos años detrás de las cámaras, dirigiendo, coordinando, creando. Durante todo ese tiempo promoví, y le dejé la pantalla, a muchos periodistas jóvenes, incluyendo a Funes, que ahora son muy reconocidos. Yo no estuve en pantalla, y por tanto no concentré en mi imagen personal, a nivel de popularidad, todo lo que hicimos, en términos de aciertos periodísticos, desde mediados de la guerra… En cuadro aparezco desde hace muy poco, y solo porque, después de buscar y proponer, no encontré quien se hiciera cargo del programa que ahora conduzco.
-Funes en cambio no deja por nada del mundo la pantalla…
-Y no deja espacio para otros. En ese sentido si hay que reconocer que él es el único… Es esa exposición constante y continua la que hace que algunos piensen, equivocadamente, que fue Funes quien renovó el periodismo salvadoreño. Pero eso no fue así.
-¿Te parece que Funes es un periodista realmente independiente?
Nacho Castillo me responde con algunos párrafos de la carta abierta (link a la carta abierta) que, luego de algunos correos electrónicos en su contra, escribió en la red:
Esta decisión (suspender el teléfono abierto) la tenía tomada hace mucho tiempo y ya la había anunciado en el programa. Pero hubo algo que la precipitó: una campaña contra los medios de comunicación, en especial contra mi persona, por no apoyar una precandidatura presidencial.
El mensaje constante que se está repitiendo en universidades y ONG's, es que todos los programas de opinión del país, a excepción de uno, estamos controlados, vendidos al gobierno, el que nos paga con pauta publicitaria. La excepción ha tenido en un año más pauta gubernamental que el mío.
Nunca he recurrido al Presidente para pedirle pauta publicitaria. La excepción sí.
Conclusiones
Hay quien piensa que esa campaña anónima contra la prensa es en verdad irrelevante, producto de una minoría de fanatizados, en fin, algo más torpe que peligroso.
No compartimos ese criterio. Es el mismo pensamiento y justificación que reinaba en relación a los muchachos que escribían en las paredes: “Hoy piedras, mañana fusiles”, hasta que el 5 de julio de 2006 apareció entre ellos Mario Belloso, disparando un fusil y asesinando a dos policías.
Por otra parte, no queremos ni podemos establecer una ligazón directa entre el FMLN y esos grupos anónimos, pero tampoco podemos cerrar los ojos ante las evidentes afinidades.
Sobre todo ante el hecho de que esos grupos, no hacen otra cosa que decir, encapuchados y en términos soeces, lo mismo que la alta dirigencia del FMLN ha reiterado, una y otra vez, solo que sin capuchas y en lenguaje político: que los disidentes de sus filas son traidores al pueblo, y que los medios, con la consabida excepción del programa de Mauricio Funes, son instrumentos de la derecha.
Los grupos anónimos coinciden con el FMLN en esos planteamientos; el FMLN aplaude a Hugo Chávez cuando este acosa a la prensa venezolana y cierra Radio Caracas Televisión. Más claro no canta un gallo.
Hacemos constar que, en reiteradas ocasiones, durante la semana pasada, solicitamos a la oficina de Mauricio Funes, que este nos concediera una entrevista sobre este tema. Hasta la fecha, la solicitud no ha sido respondida.
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