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Christian Poveda acusa de plagio a Isabel Muñoz.
Entrevista con Christian Poveda
Plagio de su obra, falta de ética profesional y poca profundidad en el tratamiento
del tema, son las acusaciones que el fotógrafo francés
Christian Poveda hace sobre el trabajo de la artista española
Isabel Muñoz, quien recientemente presentó en Madrid
una exposición de fotografías de mareros salvadoreños.
Lunes 28 de mayo de 2007
Georgina Vanegas
gvanegas@centroamerica21.com
“Quiero denunciar esto, quiero gritarlo porque
está poniendo en peligro 3 años de trabajo que he
realizado desde el 2004. He estado haciendo un estudio periodístico
y a la vez socioeconómico sobre la problemática de
las pandillas”, dijo a Centroamérica 21 el fotógrafo
francés Christian Poveda.
“Lo que más me asombra es el plagio. ¿Cómo
esta señora, con la fama que tiene, se puede permitir tal
cosa? Es algo de ética profesional”, insistió.
Se refiere a la reciente exposición de la fotógrafa
española Isabel Muñoz, titulada: Maras. La cultura
de la violencia.
Se trata de un trabajo de 250 fotografías en las que Muñoz
retrata a pandilleros de las maras Salvatrucha y Dieciocho. Ella
trabajó en El Salvador durante tres semanas de febrero y
otras tres de mayo del año pasado. Las fotografías
conformaron una exposición en Casa de América, España.
Estos retratos, que el suplemento madrileño El País
Semanal cataloga como un “trabajo inédito” son los que Christian Poveda califica como una copia a
su trabajo. Aunque admite no ser el primero en retomar la temática
de las maras en El Salvador, defiende lo que reconoce como parte
de la originalidad de su trabajo: “Yo lo hice de una forma
bien particular: instalé un estudio, con un fondo blanco,
hice unos retratos bien específicos. Es una técnica
muy simple, que se usa desde los principios de la fotografía”.
Aunque Poveda reconoce la sencillez de la técnica, apunta
que no es usual ese procedimiento: “No he sido el primero
en montar un estudio dentro de un penal, pero es algo particular”.
Con estos recursos y técnicas, Christian Poveda realizó,
en 2004, una serie de 130 retratos fotográficos por encargo
del diario Paris Match. Los protagonistas fueron pandilleros de
las maras Salvatrucha y Dieciocho recluidos en cuatro centros penitenciarios
del país: el penal de Quezaltepeque, el de Chalatenango,
el penal de mujeres de Ilopango y el Centro de Menores de Tonacatepeque.
El fotógrafo comenzó su acusación con argumentos
que van desde el procedimiento de elaboración de las fotografías,
pasan por el dilema de la originalidad y continúan con el
tratamiento del fenómeno de las maras en El Salvador.
El reto de ser original
“¿Dónde está la diferencia?”, decía
Poveda mientras comparaba el retrato que Isabel Muñoz hizo
de Walter, miembro de la mara Salvatrucha, actualmente recluido
en el penal de Quezaltepeque, con el que él hizo de José,
“El Happy”, de la mara Dieciocho. La fotografía
de Muñoz apareció publicada en El País Semanal,
el 10 de diciembre de 2006, e ilustra el reportaje hecho por Rafael
Ruiz, titulado Violencia Tatuada.
La fotografía que Poveda le tomó a “El Happy”
se publicó 9 meses antes, en la revista Le Monde. Se trata
de dos trabajos en que se retrata el perfil de los pandilleros y
se muestra cómo han adornado su cuello y parte de su rostro
con tatuajes.
“Estamos hablando de originalidad, de creatividad”,
dijo, e hizo énfasis en esta cualidad, que le adjudica a
su trabajo, y considera “imposible” el desconocimiento
de su obra por parte de la artista debido a la difusión que
ha tenido y a que ambos fotógrafos están representados
por la misma agencia europea, Vu’ l’agence.
Las fotografías de Christian Poveda fueron presentadas en
enero de 2005 (más de un año antes de que Isabel viniera
a El Salvador) en la Guangzhou Photo Biennial, en China, bajo el
título Las Maras. Once meses después se exhibieron
en el Museo de Bellas Artes de México.
En 2006 la agencia Corbis lo presentó en diversas revistas
de renombre, como Picnic de México, Playboy en español
y Le Monde. “Le Monde es para los fotógrafos, de las
revistas más importantes que existen en Europa porque dedica
hasta 10 portafolios para reportajes fotográficos. Ahí
me publicaron el 4 de marzo de 2006”. Por eso a Poveda le
parece poco probable que la publicación haya pasado desapercibida
por Isabel.
Por otra parte, Vu’ l’agence representa a ambos exponentes.
“Ese trabajo no se lo di a Vu sino a otra agencia, pero se
lo presenté al director artístico de Vu, que al mismo
tiempo es el agente de Isabel Muñoz y uno de sus mejores
amigos”. Se refiere a Christian Caujolle. Según Poveda,
tenía conocimiento del trabajo desde septiembre de 2004.
“Estoy seguro de que Isabel no empieza un trabajo sin consultar
a Christian Caujolle, que es su amigo, director artístico
y agente. Es quien le vende las fotos en galería, le organiza
exposiciones fuera de España, busca editores para sus libros,
quien escribe todas las introducciones de los libros. Entonces le
es imposible a Isabel Muñoz no conocer mi trabajo”,
dijo Christian Poveda.
Las maras no son un Reality Show
“La segunda parte de lo que estoy denunciando del trabajo
de Isabel Muñoz es la no profundidad. Si lee la entrevista
que dio a la periodista de la BBC, las respuestas de ella no tienen
ningún sentido. Estamos frente a una persona que no sabe
de lo que está hablando.”
Christian Poveda se refiere a la entrevista de Isabel Muñoz
con BBC Mundo, publicada el dos de mayo de este año. Destacó
que un fotógrafo debe conocer el tema que está tratando
y criticó específicamente una respuesta de Muñoz,
frente a la pregunta: ¿Qué son? (los pandilleros).
La fotógrafa afirmó no saber lo que son, aunque mencionó
algunas características comunes que encontró, como
que vienen de familias monoparentales.
Esto escandalizó a Poveda. “Mostrar una banda de chicos,
solamente porque están tatuados, sin que se sepa exactamente
lo que hay detrás de esas personas es peligroso. Más
cuando estamos tratado con asesinos, ladrones, violadores”,
comenta.
El fotógrafo cuestionó el objetivo del trabajo de
Isabel: “¿Cuál es el propósito de Isabel
Muñoz al tomar esas fotos cuando se viene aquí llevando
cámaras de televisión para filmarla a ella tomándoles
fotos a los pandilleros? ¿Quién es el sujeto importante
ahí? ¿El sujeto es Isabel Muñoz, la artista
que viene acá a hacer su reality show? ¿O realmente
es hacer un trabajo fotográfico, periodístico, social,
sociológico para mostrar y dar a entender la realidad de
esta gente?”, dice Poveda.
Frankenstein: más allá del
monstruo
Entonces, ¿cuáles son los propósitos de este
fotoperiodista francés con su trabajo? “Quería
entender cuáles eran las causas, por qué hoy miles
de jóvenes llegaron a este punto sin vuelta. No surgen pandilleros
de la noche a la mañana. Hay causas socioeconómicas,
familiares. A través de las entrevistas lo logré.
Me interesa dar elementos a la gente que está interesada
en entender y buscar soluciones que, a mí parecer, no se
encuentran para nada en la represión. Esa es la forma de
empeorar esto.”
A Christian Poveda le gusta utilizar un ejemplo particular cuando
habla de las maras: Frankenstein, la novela llevada al cine: “el
doctor Frankenstein es el creador del monstruo. Cuando se le escapa
empieza a matar por todos lados ¿quién es el culpable?
¿El monstruo o el doctor Frankenstein, quien lo inventó?
Para mí, es el doctor Frankenstein.”
Sin embargo, el fotógrafo no se interesó solo en “el
monstruo”, intentó ir más allá: “No
me interesé en el pandillero asesino y ladrón, sino
en la persona. En saber por qué ese joven a los 13, 14, 15
años decidió integrarse a una pandilla, con todo lo
que indica esta integración. No te integras a una pandilla
como a un partido de fútbol: le estás ofreciendo tu
vida a la pandilla”.
No es la primera vez que este periodista francés, nacido
de padres españoles, se interesa por las coyunturas de Latinoamérica,
específicamente de El Salvador. Cubrió los primeros
5 años de la guerra civil y dejó testimonio del conflicto
en su video “Revolución o muerte”. De ahí
se desprendió el nombre de la exposición fotográfica
que se ha exhibido por mucho tiempo en el Photo Café, de
la colonia Centroamérica de San Salvador.
En la cárcel
Veintiséis años después, Poveda reafirma su
interés en El Salvador y para realizar su trabajo, consiguió
permiso de la dirección de Centros Penales y se contactó
con ex pandilleros, quienes mediaron y explicaron el proyecto a
los prisioneros.
Poveda recuerda especialmente el penal de Quezaltepeque: “Ahí
hay un patio central, muy pequeño. Habíamos instalado
una hoja de papel blanco, y llevaba todas mis cosas. Estaba solo,
no podía entrar con nadie. Entonces varios prisioneros se
ofrecieron a ayudarme. Dos o tres de ellos estuvieron ayudándome
todo el tiempo. Cada pandillero que estaba interesado venía
y yo le tomaba el retrato. Luego llamé a cada uno y les hice
la entrevista”, relató.
Así conoció a “El Maligno”, a “El
Gangster de Iberia” (MS) y a “La Chola”(Dieciocho),
quienes se integraron a las pandillas cuando tenían entre
13 y 15 años de edad; y conversó con el “Viejo
Lin” cabecilla de la mara Dieciocho. “El viejo Lin no
es ningún tonto. Conoce bien el proceso socioeconómico
del país”, comenta.
Entrevistó, retrató y envió una copia de la
fotografía a cada uno de los 130 pandilleros. Pronto, esos
130 se hicieron 190, cuando en el 2006 comenzó a trabajar
en la colonia La Campanera, con miembros de la mara Dieciocho.
La Vida Loca en La Campanera
“Tomé solo a la Dieciocho porque presenté el
proyecto a las dos maras al mismo tiempo y la Salvatrucha me dijo
que no estaba interesada. No hago diferencia entre las dos pandillas,
para mí son idénticas, al menos en un nivel social,
sociológico. Y también lo hice porque trabajar al
mismo tiempo con las dos pandillas habría sido muy peligroso
para mí y para la gente que trabaja con nosotros.”
Este trabajo con la mara Dieciocho sigue el mismo formato que el
realizado en los penales, tres años atrás. Pero con
este material Poveda prepara su próxima producción
audiovisual. Ya tiene título: La Vida Loca. En el largometraje
sigue la vida cotidiana de sus protagonistas, los mareros.
“Empecé en La Campanera el 1 de marzo de 2006 y terminé
la filmación el 31 de marzo de 2007. De las personas que
estaba filmando cinco han muerto asesinados por la mara Salvatrucha.
Dos eran personajes de la película. He estado con gente a
la que filmé viva y muerta. Eso es algo muy particular, muy
fuerte”, dijo.
Poveda planea exhibir el documental el año entrante en diferentes
festivales cinematográficos, como el de Cannes y el de Berlín.
También lo mostrará a las personas que ayudaron en
la filmación y a los protagonistas. Con respecto al resto
del público salvadoreño, guarda un poco de reservas:
“De sacarla en un cine o difundirla acá en El Salvador
no sé. La situación política y la problemática
entre las dos pandillas puede hacer que sea una situación
bastante peligrosa y hay que tener cuidado con eso”, comentó
para a Centroamérica21.
Centroamérica 21 se ha comunicado con el representante de Isabel Muñoz en Madrid, nos ha informado que la artista se encuentra de viaje pero que a su regreso ofrecerá una entrevista a Oscar Morales, nuestro corresponsal en España. |