Suscríbete al Newsletter

Boletín semanal gratis
Google
 
 
Doctor Arnold Harberger, economista de la Escuela de Chicago.
 
Frases destacadas
 
 

“Y yo quisiera subrayar que, contando las remesas como parte de las entradas de la gente y del dinero disponible para gastar, uno tiene, desde el año 90 para ahora, un crecimiento promedio de más de cuatro por ciento real. Pero una experiencia de largo, relativamente mediano plazo, de cuatro por cierto de crecimiento de un país, es una señal de un evento que yo llamaría un éxito económico”

“Un segundo problema es un cierto malestar por parte del público en general, por lo que yo llamaría una impresión de favoritismo… Eso es como un cierto fatalismo por parte de pueblo, una falta de esperanza que es muy nociva para muchos elementos en la vida social y económica del país”

“El vínculo entre política económica y crecimiento es sutil… La relación es indirecta, la relación es permisiva, no es que tú aprietas un botón de política económica y salgan dos puntos de crecimiento.”

“Tú puedes arruinar una economía con la política económica, pero no puedes hacerla florecer para siempre, debes permitir que florezca, puedes hacer que florezca.”

 
 

Arnold Harberger:
“El Salvador es un caso de éxito en el mundo”

Tal como anunciamos en el editorial de nuestra edición anterior, iniciamos ahora la publicación de un debate sobre el estado de la economía salvadoreña, su desarrollo y crecimiento, sus conquistas y sus tareas pendientes.

A partir de una disertación magistral del doctor Arnold Harberger, siete economistas salvadoreños plantearon sus coincidencias y diferencias con el invitado; de allí se desprende un diagnóstico de los éxitos y de las tareas pendientes de nuestra economía.

El evento, realizado a principios de mayo en San Salvador, fue nominado: “La economía de mercado, desafíos para un crecimiento participativo”, y fue coauspiciado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, FUSADES, y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID.

En esta primera entrega presentamos el diagnóstico del doctor Harberger, economista internacional de la famosa Escuela de Chicago, y consultor de alta demanda de organizaciones internacionales y de países en vías de desarrollo en Latinoamérica, el Medio Oeste y Asia.

Lunes 28 de mayo de 2007
Redacción Centroamèrica 21
editor@centroamerica21.com

M i trayectoria en El Salvador data de hace muchos años, he estado aquí durante los años 70, 80, 90 y esta década también.

Voy a comenzar con un par de recuerdos de otras situaciones pasadas, simplemente para ponernos en un ambiente de visión histórica de la evolución de este país. Y ya que uno de los problemas de importancia, ahora en El Salvador, es la gran afluencia de dólares del exterior hacia el país, usaré este fenómeno como una manera de repasar eventos pasados que tienen una cierta semejanza con el momento actual.

A veces se habla de la afluencia de moneda extranjera como la Enfermedad Holandesa. Eso proviene del hecho de que, cuando se descubrió gas natural y petróleo en el Mar del Norte, eso dio lugar a una gran afluencia de dólares a Holanda. Por el hecho de un dólar muy barato, las otras industrias de exportación y de competición a la importación no prosperaron, y por eso la idea de enfermedad.

Casi siempre, en la economía, un evento tiene ganadores y perdedores y es ilusorio para nosotros tratar de pasar por encima de ese hecho. Pero es de notar que en todos los casos la gran afluencia de moneda extranjera ha traído un beneficio neto al país, y solo son algunos elementos dentro del país los que han terminado con desventaja.

Los años 70

La situación durante los años 70 (en El Salvador), fue una afluencia de dólares, proveniente de un gran auge del precio del café en los mercados mundiales. En ese momento teníamos todavía el colón y el Banco Central de Reserva recibió dólares provenientes del café, imprimió colones y aumentó la masa monetaria del país como consecuencia.

A raíz de eso hubo un significativo aumento del nivel de precios en el país, y todo el pueblo estaba quejándose de ese hecho. Cuando me pidieron una opinión, yo hice la siguiente analogía: tú estás en tu casa y un tigre está ahí adentro, está corriendo por todas partes y tú tratando de escaparte del tigre. Y mi recomendación fue: cuando estás en esa condición hay que abrir las puertas, abrir las ventanas para que ojalá el tigre se escape de la casa.

Pues, ¿cuál fue el tigre? Fue la gran masa monetaria que se había creado comprando aquellos dólares. Y normalmente en una economía verdaderamente abierta, cuando la gente tiene mucha plata, no quiere mantener la masa monetaria debajo del colchón o aún en una cuenta bancaria; tarde o temprano termina gastando ese saldo.

Al gastar ese dinero paga parte en bienes que llamamos transables, bienes cuyos precios están determinados en el mercado internacional y en buena parte son importaciones. Entonces, al gastar esa plata en importaciones, se vuelve la plata al Banco Central. Entonces, la masa monetaria se contrae a la baja, y el Banco Central pierde esa ganancia de reservas internacionales que había sido origen del problema.

Pues, ¿qué pasó en el caso de El Salvador en los años 70? Era una economía sumamente cerrada, y cuando se cierra la economía hay pocos gastos o bienes que son verdaderamente internacionales. El bien que sería de importación termina siendo de confección doméstica, y esa plata queda encerrada dentro del país, dando vueltas y subiendo un nivel de precios.

Entonces, la idea de abrir las puertas y ventanas era liberalizar las importaciones para que esos dólares extras salgan del país y el nivel de precios se mantenga en un nivel más moderado. Ese fue el caso en los 70.

Los años ochenta

En 88 y 89 el país tenía el mismo fenómeno de la llamada Enfermedad Holandesa. Nosotros nos reunimos con los jefes de los diferentes partidos y sus equipos económicos, y además con los diferentes sectores de la población, especialmente enfrentándonos con representantes del sector exportador. Cuál era la sugerencia de estos representantes de sectores exportadores: “qué tonto el Banco Central de Reserva, cómo puede ser tan torpe como para no devaluar hasta 8 o 10 el tipo de cambio, porque con eso nosotros entraríamos en una gran prosperidad”.

Mi respuesta fue que eso no va a conducir a ninguna prosperidad.

Y al momento de devaluar de dos y medio colones a cinco colones por dólar, en los 80, duró nada más que 18 meses hasta que todo el nivel de precios se había aumentado el doble, y el país se encontraba en el mismo equilibrio que antes.

Hoy día no estoy escuchando eso gracias a la dolarización. Nadie está hablando de una devaluación de la moneda.

Pero es cierto que estamos con una afluencia de dólares que está siendo reflejado en un déficit en cuenta corriente. Estamos en un equilibrio de este tipo, y no se debe pensar que hay una manera fácil de cambiar eso con una dolarización o un tipo de cambio fijo. La manera en que un dólar barato se refleja es vía una diferencia entre los precios internos de los bienes internacionalmente transables y los bienes no transables.

El éxito: 4% de crecimiento sostenido

Quizás debo aquí mencionar el fenómeno de las remesas, que ahora es súper grande. Últimamente 18% del Producto Bruto viene al país en forma de remesas, ayudando a mejorar el estándar de vida de la gente, y a mejorar significativamente la distribución de renta dentro del país.

Entonces, muchas veces en la discusión pública, en las pequeñas conversaciones que nosotros hemos tenido con diferentes personas y grupos en este poco tiempo que he estado aquí, no se cuenta las remesas como una parte de la renta corriente de familias y personas.

Y yo quisiera subrayar que, contando las remesas como parte de las entradas de la gente y del dinero disponible para gastar, uno tiene, desde el año 90 para ahora, un crecimiento promedio de más de cuatro por ciento real. Pero una experiencia de largo, relativamente mediano plazo, de cuatro por cierto de crecimiento de un país, es una señal de un evento que yo llamaría un éxito económico.

Lo que hemos hecho es un estudio de crecimiento que se publicó hace un año. Hemos buscado casos de crecimiento exitoso, definido como cuatro por cierto por cinco años o más y en todos los países del mundo, salvo los muy pequeños y salvo los ex soviéticos, que dejamos a un lado por su situación muy especial. Entre 1960 y 2000, es decir durante 40 años, en todos los países hemos encontrado apenas 59 episodios de crecimiento exitoso de cuatro por ciento o más. Entonces, El Salvador, en esta experiencia y contando las remesas, se junta con ese grupo y es realmente un éxito significativo.

Las reformas

Pues, bien, hablemos de las reformas que se han hecho en este país. En los años 80 uno encontraba algo como 250 controles de precios en este país, cosa que cada alumno de economía, en su primer curso, aprende la dificultad que crean esos controles de precios; dan lugar a mercados negros. Ese número de controles se redujo a cinco.

Se puso una nueva ley bancaria abriendo la banca, entre otras cosas, a bancos externos, lo que es una gran garantía para la futura estabilidad del sistema bancario.

Ha habido una liberalización del comercio enormemente importante. Antes los aranceles pasaron entre cero y 250%, hoy están entre cero y cinco por ciento, ¡qué diferencia!

También se ha eliminado una serie de barreras no arancelarias como licencias, cuotas, etcétera, y a la vez en ese tiempo se liberalizo el tipo de cambio.

Hemos tenido privatización de la banca, del comercio del café y del azúcar, de telecomunicaciones, de la distribución de energía eléctrica.

Hemos tenido importantes reformas tributarias, el IVA ha sido introducido en lugar de un impuesto en cascada. Un impuesto en cascada nunca fue inventado por un economista, es absolutamente tonto ese impuesto. Eso ha sido un avance muy importante, la eliminación del impuesto patrimonial, eliminación de muchos impuestos de poca recaudación.

Después tenemos la dolarización, que yo no creo que es panacea para todos los males de un país, pero esta dolarización seguramente ha producido un aumento de importancia en la venida de capital extranjero. Y ha reducido mucho la tasa de interés que las empresas tienen que pagar sobre los préstamos bancarios que reciben.

Ahora también ha habido un sistema de reformas de pensiones en que se ha pasado de un sistema en que el dinero que se contribuye en un período, pasa directamente a los jubilados de reparto, eso ha pasado a un sistema de cuentas individuales, que es mucho mejor por muchas razones.

A esa gran gama de reformas, creo, se debe en buena parte y por mucho el éxito económico que el país ha tenido en el último período, ¿qué queda por hacerse?, y no está muy claro que queda mucho en el lado netamente económico.

Las tareas pendientes

Quedan otros problemas de gran importancia cuya solución ayudaría mucho en el lado humano, en el lado social y en lado económico.

He escuchado una enrome cantidad de historias muy tristes del sufrimiento de individuos y familias a raíz del crimen, y también económicamente el costo de tratar de combatirlo, de tratar de proteger a la familia, el negocio, etcétera, frente a las amenazas del crimen.

Ese es un problema que debe enfrentarse con mucha fuerza y mucha decisión lo antes posible. Pero es de notar que la solución de este problema no va a venir de la noche al día, es una cosa que va a ocupar un período significativo en el tiempo.

Un segundo problema que ha surgido en nuestras conversaciones es un cierto malestar por parte del público en general, por lo que yo llamaría una impresión de favoritismo.

La idea de cuando un pequeño en esta economía, en este país, se enfrenta con uno grande, el ganador, según la impresión del pueblo, es casi siempre predecible, el grande va a ganar y el pequeño va a perder. Eso es como un cierto fatalismo por parte de pueblo, una falta de esperanza que es muy nociva para muchos elementos en la vida social y económica del país. No tengo una respuesta a eso, no hay una política económica o no económica que va a resolver este problema.

Viendo por el lado económico, creo que se comienza el proceso de establecer un sistema de análisis de costos y beneficios para las inversiones públicas y de otras políticas y programas del gobierno.

Creo que la economía no es nada más ni nada menos que costo-beneficio. Donde tú mires, en todo el mundo –incluyendo mi propio país- la aplicación del análisis de costo y beneficio a toda la gama de cosas que hace el gobierno, es un área muy atrasada. Y cuanto antes se pueda tener en marcha un buen sistema de tal análisis, mejor será para el gobierno.

Parte del secreto del gran auge chileno, que hemos visto en los últimos veinte y tanto años, es seguramente que tienen el mejor sistema de análisis de costos y beneficios en toda Latinoamérica, y uno de los mejores en todo el mundo.

Pero tengo que decir que he presenciado muchos casos en que un gobierno dice sí Harberger, vamos a hacerlo, vamos a hacerlo inmediatamente, vamos a nombrar un director, vamos a tener 20 analistas, etcétera.

Resultado, un total fracaso, ¿por qué? Porque ese director no era una persona que realmente dominaba la ciencia del análisis de costo-beneficio, y los técnicos no estaban realmente preparados.

Los que aquí en el panel han salido de la Católica de Chile saben que ahí tienen un curso de un año de postgrado en que se preparan los técnicos que van a hacer el análisis de costo y beneficio, tienen más de 500 ex alumnos de ese curso.

Están trabajando en todas las biparticiones del gobierno chileno no sólo evaluando proyectos, sino trabajando, por ejemplo, en la legislatura, ahí parando, antes de nacer, las malas ideas que tienen más costos que beneficios.

Una cuarta recomendación es siempre fortalecer el sistema de educación del país, con miras de preparar a los alumnos para enfrentar los mercados laborales de este nuevo siglo. La educación es siempre un desafío, siempre un problema en cada país, y se trata no únicamente del ensanche de la cobertura del sistema educativo, sino también de la calidad. El desafío es tener el ensanche sin el deterioro de calidad.

Continuar la reforma tributaria con miras a aumentar la recaudación sin crear nuevas distorsiones impositivas en el sistema económico. Eso es una cosa que está en marcha hasta cierto punto, y siempre hay más pasos que se pueden tomar.

El crecimiento económico

Finalmente, voy a hablar sobre crecimiento económico.

El vínculo entre política económica y crecimiento es sutil. En primer lugar, el crecimiento económico ocurre en entidades productivas de la economía; ocurre en la panadería, en el predio agrícola y en la fábrica. No ocurre en el Ministerio, en el Banco Central, en ninguna de esas partes.

Cualquier cosa que se haga en términos de política económica, su efecto sobre el crecimiento tarde o temprano va a ocurrir dentro de cada empresa, cada actividad económica del país.

La relación es indirecta, la relación es permisiva, no es que tú aprietas un botón de política económica y salgan dos puntos de crecimiento.

Eso parece decir que la política económica no tiene nada de poder. Pero acuérdese de lo que pasó en el caso de políticas económicas extremadamente malas: Nicaragua, Chile entre el 70 y el 73, Perú en la primera administración Alan García… Son ejemplos en que la política económica hizo caer el Producto Bruto del país.

Entonces sí tiene fuerza. Tú puedes arruinar una economía con la política económica, pero no puedes hacerla florecer para siempre, debes permitir que florezca, puedes hacer que florezca.

Cuando uno hereda un gobierno, un país que está en el pantano de política muy mala, en ese momento corregir estas políticas produce un auge, pero llegando luego a un estado de normalidad.

La relación entre política económica y crecimiento es, así como dije, permisiva; una buena política económica permite que las fuerzas naturales que producen el crecimiento ocurran.

Simplemente, para terminar, para que ustedes tengan una idea de qué significa crecimiento, lo que hacemos en el análisis de crecimiento es dividir el fenómeno de crecimiento, la tasa de crecimiento, en partes.

Una parte se debe al aumento de la fuerza laboral activa o empleada con más factores de producción. Tú tienes más producto y el factor mano de obra o factor humano es uno, se tiene crecimiento por su cantidad y también por su calidad, al aumentar las capacidades de la fuerza laboral uno gana.

Pero pensemos en eso, si uno aumenta la educación promedio de la fuerza laboral de ocho a nueve años, eso puede agregar algo como cinco puntos al producto, esos cinco punto se tienen que distribuir sobre 40 años. Si uno aumenta de ocho a nueve años una camada, esa camada es una de 40 camadas y, hasta que tú hayas elevado todas las 40 camadas, eso dura 40 años. Entonces, esos cinco puntos distribuidos sobre 40 años es muy poco crecimiento por año, pero es muy valioso para la fuerza educativa.

Por el lado de inversión, tomando datos que nosotros tenemos sobre la productividad de capital acá, si uno aumentaría la inversión en este país de 17% del producto hasta el 22% del producto, y mantuviese eso año tras año, eso aumentaría la tasa de crecimiento en un punto, año tras año.

Es decir, si tenemos ahora tres o cuatro, entonces pasaría a ser cuatro o cinco. Pero piensa esos cinco puntos y ahora únale un esto, un otro, va a producir cinco puntos extras de inversión; muy difícil, requiere mucho cambio: cambio de expectativa de la gente, cambio de confianza contra el crimen, cambio del problema de la corrupción, si hay problema de corrupción. Todo esto conduciría a aumentar la tasa de crecimiento, pero pensar que tú vas a tocar otra vez un botón y crear ese aumento de inversión, es muy difícil.

Finalmente, la otra fuente de crecimiento es aumento de productividad, reducción de costos reales en cada actividad económica ¿Por qué reducción de costos reales? Porque cada empresario sabe de qué se trata.

Si yo digo, ¿qué está pasando con su función de producción?, el empresario me mira y dice: “¿de qué se trata eso?” Pero sí yo digo: “es muy importante reducir los costos reales”, el empresario dice: “si yo sé eso, esto es lo que estoy pensando todas las semanas del año”. Entonces, es más, tiene más comunicabilidad el concepto, y realmente lo que hemos encontrado es que ese elemento es lo que más distingue períodos de éxitos de un país de período de poco crecimiento, y también distingue países con mucho crecimiento de países con poco crecimiento.

Con esto termino mi primera intervención.

SUBIR
 
© Derechos Reservados 2007