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Manuel Enrique Hinds

Manuel Enrique Hinds:
La amenaza de un cambio de sistema ahuyenta a los inversionistas

El daño que causa la incertidumbre del cambio de modelo, el aumento de la productividad en las áreas de valor agregado, y la integración a los mercados mundiales con las oportunidades que tienen ahora las pequeñas empresas, son los temas abordados por el ingeniero Hinds en su primera réplica al profesor Arnold Harberger.

Lunes 04 de junio de 2007
Redacción Centroamèrica 21
editor@centroamerica21.com

Doctor Harberger, usted mencionó que la tasa de inversión en El Salvador es alrededor del 17%, que es bastante menor que la tasa promedio en América Latina y en países en desarrollo. Y esta es una cosa que llama mucho la atención.

- El ingeniero Manuel Enrique Hinds fue ministro de Hacienda en el periodo 1994-1999, ha sido funcionario del Banco Mundial y actualmente se desempeña como consultor económico.

Creo que parte del problema es que el rendimiento del capital en nuestro país es bastante alto, se esperaría entonces que la tasa de inversión fuera mucho más alta. El problema es que todavía vivimos en la época en que si usted va en un carro y se le baja un poco la presión de la llanta, usted dice: hay que cambiar el carro.

Igualmente, si hay algún problema económico dice: hay que cambiar el sistema. Eso genera una situación de mucha incertidumbre, en la cual la tasa de corte para realizar una inversión es muy alta. En El Salvador, que tiene un costo de capital bajísimo en términos del capital bancario, la tasa de interés es de las más bajas de América Latina, si no la más baja.

La inversión es baja porque la gente espera un rendimiento muy alto para correr el riesgo de invertir aquí. Cuando viene cualquiera a querer cambiarle completamente el sistema económico, eso es un punto terriblemente importante para un inversionista. Eso es parte de la madurez que nosotros tenemos que tener.

Un segundo punto es que el hecho de estar pensando siempre en que hay que cambiar el carro porque se le bajó la presión a la llanta, que hay que cambiar el sistema, no nos permite analizar a fondo los verdaderos problemas que tenemos.

El mal holandés y el valor agregado

La enfermedad holandesa es muy famosa, pero no es mortal. En realidad la enfermedad holandesa es fantástica si uno la puede manejar. O sea, veamos qué es lo que ocurre ahora en Holanda.

•  El problema es que todavía vivimos en la época en que si usted va en un carro y se le baja un poco la presión de la llanta, usted dice: hay que cambiar el carro. Igualmente, si hay algún problema económico dice: hay que cambiar el sistema. Eso genera una situación de mucha incertidumbre, en la cual la tasa de corte para realizar una inversión es muy alta.

•  La inversión es baja porque la gente espera un rendimiento muy alto para correr el riesgo de invertir aquí.

En Holanda, hubo ese momento en que pasó lo que dice el doctor Harberger: empezó a subir la rentabilidad del petróleo y todas las otras rentabilidades se volvieron muy difíciles porque los salarios, todo, se lo llevaba la rentabilidad del petróleo.

Pero, ¿qué fue lo que hizo Holanda? Lo que hizo Holanda fue subir la productividad del trabajo más rápido de lo que estaba subiendo la del petróleo, y ahora Holanda vive del conocimiento: empresas como la Phillips, que viven de inventar cosas y que tienen una rentabilidad más alta que la del petróleo.

Por ejemplo, veamos la competencia en el mercado de las flores. Por un lado está Colombia, con salarios bajísimos, con sol por todo el año, etcétera. Por otro lado está Holanda, un país donde la mitad del año el cielo está gris, el suelo se congela, etcétera, ¿y quién gana la competencia? ¿Quién controla el mercado mundial de las flores? Holanda.

Eso es porque a pesar de la enfermedad holandesa, ese país desarrolló el valor agregado, le dio más valor agregado a los productos que tenía. Eso es lo que yo creo que nosotros tenemos que hacer aquí.

En parte ese aumento al valor agregado es a lo que se refirió el doctor Harberger al decir que tenemos que bajar los costos de producción en el país.

Yo diría: bajemos los costos de producción que no resultan en mayor valor agregado, porque hay una gran diferencia entre tener un costo que es ponerle cuero de la más fina calidad al asiento de un carro, eso le sube el valor agregado al carro; en cambio hay costos como el de tener que pasar por ministerios y pasarse veinte días tratando de obtener un permiso, lo cual no le sube nada el valor agregado a la producción de El Salvador. Creo entonces que es importantísimo enfocar la parte de la burocracia.

Creo que es importante, en este tema de asumir el valor agregado, el verternos hacia afuera. Y aquí me estoy refiriendo no solo al aumento de las exportaciones.

La próxima semana lea la intervención del Dr. Manuel Sevilla: el problema está más bien con las dificultades que tenemos como país de reconocer los desafíos y los problemas para, utilizar la figura que Manuel Enrique planteaba, es decir el auto que él contaba que se quiere cambiar simplemente porque le falta presión a una de las llantas, tiene varios ocupantes, sí, y hay la tendencia de uno de querer cambiar el auto solamente porque le falta aire a la llanta y el otro de negar de que hay un problema con la llanta aún cuando efectivamente se le haya salido el aire, la presión y es difícil conducir el auto”

Tenemos que integrarnos al proceso de globalización de una manera muy consciente, a nivel de la fábrica, como dijo el doctor Harberger, no al nivel del Ministerio de Economía. Tenemos que entender que hay dos maneras de vender: barato y caro, y lo que tenemos que hacer nosotros es vender caro. La manera de vender caro es enfocarse en nichos de alto valor agregado en los mercados más cercanos, especialmente los Estados Unidos. Ahora el TLC nos da un gran potencial en este punto

Sólo el tomar una parte del mercado de California nos puede dar un crecimiento altísimo. Agarremos tres condados en California, y podemos crecer cinco por ciento por 20 años tranquilamente. Tenemos, pues, que mejorar nuestro mercadeo, investigar al mercado de Estados Unidos, identificar nichos en donde podemos subir este valor agregado.

Regar los beneficios entre la población

¿Cómo hacemos para que los beneficios del crecimiento se rieguen más entre la población? En esto tenemos que tomar ventaja de una oportunidad que nunca ha habido antes en la historia, y es la oportunidad que tiene la pequeña empresa de globalizarse. Tenemos que aprovechar el progreso en conectividad.

Antes, para tener una exportación exitosa a Estados Unidos o a cualquier otra parte del mundo, uno necesitaba una gran organización, una gran burocracia dentro de la misma empresa para poder manejar esto. Ahora se necesita una computadora con un modem y uno puede entrar a los mercados, y eso lo que vuelve posible que la pequeña empresa pueda exportar, con lo cual se riegan, de entrada, las exportaciones de la pequeña empresa.

Esto ya está sucediendo. Tenemos mucho mercado de salvadoreños en los Estados Unidos, y ya hay mucha pequeña empresa exportando hacia ese país. Se exportan comidas y otros productos para la gente salvadoreña que vive allá.

Creo entonces que es muy importante ayudar a que estas empresas tengan mejor conocimiento, estén más ligadas a los mercados, puedan vender por internet, facilitarles a estas empresas que puedan exportar reduciendo los costos, reduciendo la burocracia y ayudándoles a que se integren a la internet, creo que eso puede realmente ayudar al crecimiento.

La próxima semana lea la intervención del Dr. Manuel Sevilla: el problema está más bien con las dificultades que tenemos como país de reconocer los desafíos y los problemas para, utilizar la figura que Manuel Enrique planteaba, es decir el auto que él contaba que se quiere cambiar simplemente porque le falta presión a una de las llantas, tiene varios ocupantes, sí, y hay la tendencia de uno de querer cambiar el auto solamente porque le falta aire a la llanta y el otro de negar de que hay un problema con la llanta aún cuando efectivamente se le haya salido el aire, la presión y es difícil conducir el auto”

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