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¿Criticar a Cuba y al Comandante en Jefe?

El motivo de Jorge Dalton es muy concreto: su experiencia vital en Cuba, el hecho de que sus películas, como las de muchos de sus compañeros cubanos de generación, estén censuradas por el simple capricho del comandante-en-jefe y sus burócratas. Y más todavía, según lo expresa él mismo: el hecho de que el cubano común y corriente carezca de libertad.

Lunes 04 de junio, 2007
Centroamérica 21
redaccion@centroamerica21.com

En junio de 1961, Fidel Castro pronunció el famoso discurso denominado “Palabras a los Intelectuales”, en el que definió la política de su gobierno en materia de libertad de expresión: “Dentro de la revolución, todo; contra la revolución, ningún derecho”; 36 años más tarde, el cineasta Jorge Dalton, que vivió Cuba desde 1967 hasta 1993, escribe:

“… esa nefasta proclama llamada: ‘Palabras a los intelectuales', palabras que ojalá algún día, no se vuelvan a pronunciar ¡jamás! Documento inquisidor empleado por despiadados funcionarios para prohibir, humillar, aplastar, expulsar, marginar y encarcelar a cualquier ser pensante de esta tierra”.

En cierta izquierda latinoamericana, y salvadoreña, se ha dado por hecho, durante muchos años, que una crítica semejante solo podía venir de un contrarrevolucionario o de un traidor a la revolución, un “gusano” en todo caso. Por eso, muchos artistas e intelectuales latinoamericanos y salvadoreños progresistas, o de izquierda, no se atrevieron nunca, ni se atreven ahora a denunciar lo evidente, eso que Jorge Dalton denuncia de manera directa:

“La izquierda tradicional salvadoreña, le sigue apostando al viejo discurso proveniente de una maquinaria caduca, oxidada, desvencijada y corrupta que es hoy Fidel Castro, el cual se consume en una cama de hospital secreto en Cuba. Prefieren apostarle a eso que iniciar la construcción de una izquierda democrática, moderna, inteligente y abierta al mundo”.

En nuestro país, pocos serían los osados que se atreverían a poner en duda la honestidad de Jorge Dalton y el peso moral de su dicho. Sin embargo, ese mismo dicho, o muchísimo menos que eso, puesto en otra boca, cualquiera que esta sea, se convierte en una blasfemia digna de linchamiento público.

En la sección Éxodus, de esta edición de Centroamérica 21, se da cuenta de la historia de Jorge Dalton, sus circunstancias y motivos.

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